31/10/2009

Buscamos tu ayuda

ENCIENDE UNA LUZ EN SU OSCURIDAD


Mercedes Milá

La semana pasada participé con un numeroso grupo de colegas periodistas en la presentación de una iniciativa muy importante. La revista Marie Claire ha puesto en marcha el siguiente objetivo: “Escuela para todas”. Tratan de ofrecer educación a las niñas camboyanas que de otra forma no la tendrían. Tratan de arrancar de las garras de la prostitución y el trabajo infantil a cientos de niñas que asisten a esa escuela gracias a esta iniciativa que nació en la hermana MC francesa.

Esa tarde me quedó grabada la carita inocente y curiosa de niñas de 10, 11, 12 años que eran ofrecidas para ser usadas sexualmente por consumidores de prostitución infantil. Hombres camboyanos y extranjeros que pagaban por abusar de ellas. Nada nuevo, ya lo sé, pero como dijeron mis compañeras Pepa Bueno, Montse Domínguez y Joana Bonet, éste es ahora nuestro reto.

Si véis velas rojas en forma de lápiz en los kioskos de nuestro país, sabed que podéis comprarlas y por muy poco dinero participar en esta ayuda imprescindible. Quizá alguno recordéis que dos velas rojas estuvieron todo el programa del Jueves pasado sobre mi mesa en el plató de Gran Hermano. Esas son las velas de esta campaña.

Joana Bonet, directora de Marie Claire, informó de que son 70 los países en el mundo donde las niñas no van a la escuela, no reciben enseñanza, no se las educa, 70! Esa realidad, esa vergüenza, es la base de una vida siempre en inferioridad de condiciones. La enseñanza es pues para esas niñas la primera ayuda absolutamente imprescindible para intentar conseguir que puedan llegar a ser mujeres libres que logren cambiar la esclavitud y la pobreza que les atenaza.

Recordad: velas rojas en forma de lápiz, tan sólo eso.

http://www.marie-claire.es/la-vela-solidaria

A LA VENTA EN LOS ESTABLECIMIENTOS
A partir del 20 de octubre en kioscos, espacios Point à la Ligne y Lampe Berger, y en los stands de L'Oréal Paris en El Corte Inglés o llamando al 902 006 890

América Latina, Silencio o Muerte





PINTA,PINTA...PINTOR
Canta: Tanya López

Cinco mil años o más, que vienes y vas...
llevando entre los dedos
el tiempo que te ha tocado vivir
no hay principio no hay fin,
eres ave blanca volando a otro sueño....

......Guayasamín...........

Por más que he intentado,
la siembra no dio su cosecha
el rondador ha olvidado ya su canción
y se quedó a media vuelta,
la obra más grande pa' el hombre
que el pobre hombre jamás soñó.

Paletas que van resecándose en su tristeza,
pinceles que aún aguardan por tu pasión
y el color cerró su puerta,
porque la luna le ha dicho
que aquella noche no te encontró,
porque la luna le ha dicho que alguna tarde
te arrebató.

Ay que hará mi pueblo,
ayayay con su prisión
quién dará ese grito,
para hablar de su tristeza
de su cansancio y desilusión,
para hablar de su tristeza
de su cansancio y desilusión.

¡Pinta, pinta pintor¡
píntame un cielo más claro
que me anuncie un nuevo día
después de esta madrugada,
pinta con fuerza y cariño
mi dolor y mi esperanza.

¡Pinta, pinta pintor¡
píntame un sueño profundo
que me aleje de lo malo
y lo necio de este mundo
pinta la ira y el llanto
de este tu pueblo de barro.

Protesta que cuando pintas
en tus cuadros has dejado
el castigo a la conciencia
de los que nos humillaron,
el castigo a la conciencia
de los que nos humillaron.

Habrán nuevos tiempos
y entonces tendrás tu cosecha,
el rondador musicándote tu canción
y se abrirán, todas las puertas.
el mundo sabrá que ha vuelto
el ave blanca que ayer voló,
el mundo sabrá que ha vuelto
el ave blanca que ayer voló.

Volverás al pueblo, libre ya de su prisión
a dar ese grito
que hablara de su cansancio
de su tristeza y desilusión
que hablara de su cansancio
de su tristeza y desilusión

¡Pinta, pinta pintor¡
¡Pinta, pinta pintor¡
píntame un cielo más claro
que me anuncie un nuevo día
después de esta madrugada,
pinta con fuerza y cariño
mi dolor y mi esperanza.

¡Pinday pinday pindador¡
pindaway muscuy manda amaricharingapa
anchu chiway cay maldan manda
na itindingue cay pachan manda
pinday culiray wacay
camba yacta manda cay barro manda

Píntame un sueño profundo
que me aleje de lo malo
y lo necio de este mundo
pinta la ira y el llanto
de este tu pueblo de barro

Regresa para que ayudes
a tu pueblo con su cruz
mantendremos encendida
en cada estrella una luz

No hay principio no hay fin
Eres ave blanca volando a otro sueño

........Guayasamín......

27/10/2009

La Mejor Escritora de Latinoamerica

La escritora Isabel Allende, vocal del Patronato del Instituto Cervantes

EFE
El Consejo de Ministros ha nombrado hoy vocal del Patronato del Instituto Cervantes a Isabel Allende, la escritora de habla hispana con mayor número de lectores en el mundo y autora de una amplia obra en la que figuran títulos como "La casa de los espíritus", "Eva Luna", "Paula" o "Hija de la fortuna".


El Patronato es el órgano que orienta las actividades del Cervantes y sus vocales electos son designados entre destacados representantes de las letras y la cultura española e hispanoamericana, de las Reales Academias, universidades y otras instituciones sociales.

Además de los escritores galardonados con el Premio Cervantes, que son vocales natos, hay personalidades hispanoamericanas que forman parte del patronato como vocales electos, entre ellos Tomás Eloy Martínez, Juan Villoro, Federico Luppi, Ángeles Mastretta y, a partir de hoy, Isabel Allende, que sustituye a la poeta peruana Blanca Varela, fallecida el pasado mes de marzo.

Chilena nacida en Lima en 1942, donde su padre, Tomás Allende -primo hermano del presidente de Chile Salvador Allende-, estaba destinado como diplomático, la autora de "El plan infinito" publicó "La casa de los espíritus", su primera novela, en 1982, con la que comenzó una carrera literaria jalonada de éxitos.
Su obra está traducida a una treintena de idiomas y ha vendido 51 millones de ejemplares de sus novelas.

Además de los títulos ya citados, Allende es autora también de los libros "De amor y de sombra", "Cuentos de Eva Luna", "Afrodita", "Retrato en sepia", "Chile, mi país inventado", "Inés del alma mía" y "La suma de los días", entre otros.

El pasado mes de septiembre presentó en España su última novela, "La isla bajo el mar", en la que narra la vida de una esclava mulata en el Santo Domingo del siglo XVIII.

Residente en California desde hace veintiún años, Allende ha merecido numerosos premios y distinciones, entre los que figuran el de Autora del Año en Alemania (1984 y 1986), Grand Prix d'Evasion de Francia, Premio Gabriela Mistral de Chile, Premio Bancarella de Italia, Caballero de la Orden de las Artes de las Letras de Francia, y Premio Literario Harold
Washington.

22/10/2009






Chiquitita dime porque
tu dolor hoy te encadena
que en tus ojos hay una sombra de gran pena
no quisiera verte así
aunque quieras disimularlo
si es que tan triste estas
para que quieres callarlo
chiquitita dímelo tú
en mi hombro aquí llorando
Cuenta conmigo ya
para asi seguir hablando
tan segura te conocí y
Ahora tu a la quebrada
Déjamela llevar yo la quiero ver curada
chiquitita sabes muy bien
que las penas vienen y van y desaparecen
otra ves vas a bailar y serás feliz
como flores que florecen
Chiquitita no hay que llorar
las estrellas brillan por ti haya en lo alto
quiero verte sonreír para compartir
tu alegría chiquitita
otra vez quiero compartir tu alegría chiquitita
Chiquitita dime porque
tu dolor hoy te encadena
en tus ojos hay una sombra de gran pena
no quisiera verte así
aunque quieras disimularlo
si es que tan triste estas
para quieres callarlo
chiquitita sabes muy bien
que las penas vienen y van y desaparecen
otra ves vas a bailar y serás feliz
como flores que florecen
chiquita no hay que llorar
las estrellas brillan por ti haya en lo alto
quiero verte sonreír para compartir tu alegría chiquitita
otra vez quiero compartir tu alegría chiquitita
otra vez quiero compartir tu alegría chiquitita
.

07/10/2009

Presentación la Isla bajo el Mar en casa de América






















Gracias Alejandro por las fotos majisimas

03/10/2009

Es Isabel Allende una de las escritoras más reconocidas de América Latina
02 de Octubre, 2009 - 17:14 —

Reconocida escritora chilena por novelas bastante populares

México, 2 Oct. (Notimex).- Desde administradora de una secundaria durante su exilio caraqueño, hasta funcionaria de la Organización de las Naciones Unidas, la escritora chilena, Isabel Allende, es una de las novelistas más populares de Iberoamérica.
Ha sido distinguida en la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos, tras reconocer su variada obra, que va del realismo mágico, la novela histórica, cuento, arte culinario hasta la literatura infantil y juvenil.

Varios de sus libros han nacido de cartas o reflexiones personales, y el humor es parte integral de sus escritos, ya sean periodísticos u obras literarias.
En una entrevista realizada por la revista "Selecciones", la autora, sobrina del fallecido presidente chileno, Salvador Allende, confesó que escribir se ha convertido en parte de su vida.
"No lo hago como sacrificio ni como trabajo, ni para ganar plata, sino que así, como otra gente medita, reza o viaja. yo escribo", explicó Allende, quien nació el 2 de agosto de 1942 en Lima, Perú, mientras su padre, Tomás, se desempeñaba como embajador en aquella nación.

Para Isabel Allende, escribir es un proceso lento que lleva muchas revisiones hasta llegar a la versión definitiva. "A veces leo en voz alta un párrafo que acabo de escribir y no me gusta el tono, pero si uno cambia tres adjetivos en un párrafo, le puede cambiar el tono a la realidad de lo que está contando".
Al hablar de su más exitoso libro, "La casa de los espíritus", su primera novela que alcanzó fama internacional y fue llevada a la pantalla grande, comentó que fue rechazada por cinco editoriales latinoamericanas.

El volumen está basado en un manuscrito que le escribió a su abuelo en la víspera de su muerte. "Haber pasado mi niñez con él me marco en definitiva", expresó la autora.
"Me marcó el carácter, la personalidad y los habitos con su manera estoica de ver el mundo, y de él obtuve un anecdotario muy rico para todos los libros que he escrito", indicó al apuntar que no hubiera podido escribir "La casa de los espíritus" sin esas experiencias.

El abandono de su padre cuando ésta tenía tres años de edad, quizá la marcó en sus libros, pues reconoció que en ellos no existe el personaje del padre amoroso, sino autoritario, remoto o ausente. Sigue Es Isabel. dos. ausente
"Hay mujeres fuertes y muy pocos padres. Hay maridos, amantes, pero padres no. Creo que al principio la vida me hizo feminista, me generó una desconfianza natural por el macho, por el hombre, pero luego adquirí esa confianza con mi hijo y con Willy", su marido, explicó.

Pese a esa ausencia, heredó algunos aspectos de su padre, entre ellos la rapidez mental y la ironía, una especie de atrevimiento frente a la vida.

Con todo ello, sus ancestros están presentes en todo momento de su vida: su abuela, su abuelo o su fallecida hija Paula, por quien escribió uno de sus libros.

"Los llevo dentro; en la sangre, en la memoria, en el anecdotario familiar. Son fuente de inspiración, y cada uno tenía en vida características particulares a las que recurro cuando necesito ese tipo de ayuda", concluyó.

01/10/2009




29/09/2009

El Viento Bajo Mis Alas...

video

La Fuerza Que Me Impulsa A Seguir

Podría parecer un sacrificio estar siempre cuidándome,
y nunca esperar el reconocimiento que merecías.
Te complacía verme salir adelante (ese era tu orgullo),
siempre detrás apoyándome en todos los momentos.


Así que yo era la que se llevaba todo el honor y la gloria,
mientras tú eras la que mantenía esa resistencia y coraje.
Un hermoso rostro detrás del escenario (desde que recuerdo)
una hermosa sonrisa siempre dispuesta a cubrir el dolor.


Ya ni sé si alcancé a decirte que eres mi adoración,
y todas las cosas que me hubieran gustado ser.
Ahora puedo volar más alto que un águila,
ya que por ti está el viento bajo mis alas


Podría parecer que me fui sin agradecértelo,
pero créeme que me llevo todo aquí en mi corazón.
Quiero que sepas que sí entendía lo que me decías,
(por supuesto que lo comprendía)
no hubiera sido nadie sin esos tus regaños y consejos


Creo que nunca te dije cuánto significas para mí,
representas todo lo que me hubiera gustado ser.
Justo ahora podría volar más alto que un águila,
por ti no tengo miedo a tomar mi propio rumbo

¡No, jamás te dije en realidad cuánto te admiro!
¡Tú eres todo, todo... lo que yo deseaba poder ser!
Oh, y hoy, hasta puedo superar el vuelo de una águila,
por ti está presente el viento bajo mis alas,
porque tú, eres esa fuerza que me impulsa a seguir.


Oh, el viento bajo mis alas.
Tú, tú... tú eres el viento bajo mis alas.
Vuelo, vuelo, emprendo el vuelo,
es hora que me dejes ir (ya no llores más).
Oh, tú, tú, tú... el viento bajo mis alas.
Oh, tú, tú, tú... la que me enseñó a volar.


Me elevo, vuelo... tan alto enfrentando el infinito,
tan alto que ya casi toco el cielo con mi mano.
Gracias, gracias a ti, gracias a Dios por crearte:
El viento bajo mis alas.

Supiste alguna vez que eres mi héroe?
eres todo, todo lo que deseo ser
oh, y yo, yo podría volar mas alto que un águila
porque tu eres el viento bajo mis alas
porque tu eres el viento bajo mis alas
Interpretación escrita por: Antonio Ayora

28/09/2009

"Me casé con un Pene"

Isabel Allende, autora de La isla bajo el mar, confiesa moverse entre la imaginación, la magia y los sueños

¿Usted cree que hay islas bajo el mar?
En el caso de mi libro, sí. Los esclavos de la colonia francesa de Saint Domingue creían que para ir al paraíso había que bajar al fondo del mar, donde estaba Guinea.

¿Usted tiene, como ellos,sus loas protectoras?
En Brasil me echaron las conchitas ésas, y dijeron que mi loa es Iemanyá, la diosa madre, la del agua y el mar. Dije: son tonterías. Lo volví a hacer en otra ciudad, y salió lo mismo. Así que empiezo ya a creer un poquito.

Entiendo lo de la diosa madre. Siempre dice que va de matriarca.
Porque incluye madre, suegra, abuela, hija. Soy como Marlon Brando en El Padrino.

¿Un poco Corleone?
Sí. Podría asesinar fácilmente a quien haga daño a alguien que yo quiera.

¿De qué es esclava?
Ay, de los sentimientos. Del cariño, por mis padres, por los hijos; de algunas causas: todas las que atañen a la justicia, a la mujer. Y del chocolate negro.

¿A quién le haría un buen vudú?
A Obama. Le colgaría algún fetiche, algún collar para protegerlo de tanto loco suelto que anda por ahí.

¿Y el vudú de los alfileritos?
¿El de la magia negra? A todos los torturadores. Y después, posiblemente a los banqueros, que han quebrado a tanta gente y la tienen en la ruina.

Cuenta que, por ser muy independiente, siempre estuvo obsesionada con que nadie le pagara un restaurante. ¿No tendría que revisar su postura, tal y como está el patio?
Ahora me toca a mí pagarlo [ríe].

Trabajó como periodista. ¿No pudo haber hecho algo de provecho?
Podria haber hecho empanadas. Me habría ido mejor. Hago algunas comidas, pero el que cocina es mi marido, mi gringo.

¿Sigue usando a su perra como despertador?
Sí, mi Olivia, a la que echo horriblemente de menos. Mire, se la voy a mostrar [saca foto de su Olivia]. Ahora, si me pide una foto de los nietos, no la tengo.

Y cuando viaja, ¿cómo se despierta?
Con Willie [su marido], que ronca, y me despierta tempranito.

"La ficción ocurre en el vientre, y si lo proceso demasiado, se me pone duro". ¿Ahora cómo lo tiene?
Vacío, y a punto de empezar a gestar algo, porque nos vamos aproximando al 8 de enero [fecha fetiche en la que empieza a escribir].

Su hijo dice que hay cosas peores que tener una escritora en la familia. ¿Usted lo cree?
Sí, dice que hay cosas peores. Yo podría ser, por ejemplo, un asesino a sueldo. O asesora de Bush.

Ha comentado que Freud opinaría que lo suyo es envidia del pene. ¿Lo echa de menos?
Tengo uno. Quiero decir que me casé con uno, con un pene [ríe]. No es que yo lo lleve puesto.

Su protagonista, Zarité, dice que ha bailado siempre. ¿Usted a qué son se mueve?
Al de la imaginación. Soy más mala para el baile... Es como mover un bus.

¿Huye de la realidad o tiene muchos pájaros en la cabeza?
Pájaros. Miles de pájaros. Según mi padrastro, soy mitómana, todo lo veo torcido, o distinto, o con otro ángulo. O lo exagero. O lo convierto en historia. Me tortura la imaginación. Cualquier cosa la sueño, la revivo, me obsesiona, me pena.
Siempre empieza los libros el 8 de enero y quema salvia. Lo hizo cuando escribió El Zorro. ¿Se ve más cerca del personaje o de Antonio Banderas?
Ay, ojalá estuviera cerca de Antonio Banderas. A lo mejor un ratito... Está buenísimo. Todavía está buenísimo.

¿Y esa importancia que da al helado de coco?
Ya no es importante. Ahora lo es el chocolate. En él hay algo oscuro. Está lleno como de una energía misteriosa.
Misteriosa, para nada: luego se ve a la altura de la cadera.
Después de los sesenta da igual, querida, porque, tengas caderas o no, ya eres invisible. Podrás andar en pelotas en la Plaza de Armas, y no te van a mirar.
Repite y repite que el punto G está en el oído. ¿No tiene usted una anatomía un poco rara?
No, querida, el punto G está en el oído. Se han hecho estudios sobre por qué los hombres ven pornografía, y es porque su erotismo es visual. A las mujeres tienen que susurrarnos en el oído. Eso sí que nos excita. Si Antonio Banderas te susurra en el oído, déjate de cosas [risas]. Aunque te recite la guía de teléfonos.

El caso es que le susurren.
Sí. Mi marido dice que es la única forma de que yo escuche.

¿Hay algo que le gustaría tener?
Piernas largas, veinte años menos y a Banderas un sábado por la noche.

¿Y si llega el 8 de enero y no se le ocurre nada?
Ya me ha pasado. La jodí.

Perfil
Tiene 67 años, un hijo, tres nietos y una perra con la que le gusta caminar. Cuenta que, a pesar de salir a libro cada dos años, tiene tiempo para todo, desde tomarse un café a hacer el amor o ir al cine. Dice tener muchos defectos: "Intrusa, dominante, curiosa, habladora, indiscreta, impertinente... Puedo ir por orden alfabético". Y una única manía: pintarse los ojos. Le encanta hacer collares, y se siente protegida por fuerzas invisibles.
Diario El País
KARMENTXU MARÍN 27/09/2009
Foto: GORKA LEJARCEGI

Conversando en Positivo,con Isabel Allende


video


En esta conversación Isabel nos cautivó con su carisma, humor y sencillez. Esta gran escritora reconoce con humildad que el éxito no ha estado presente siempre en su vida, pues también ha conocido de fracasos y de grandes dolores. Hoy se reconoce en una vida plena, una existencia feliz, en paz, en donde ha aprendido de la absoluta incapacidad de controlar nada, más bien valora el haber llegado a un estado de fluir en forma relajada.

Este fluir tiene que ver con una vida de transeúnte, pues nuestra invitada se define como una eterna desterrada, desde su infancia experimentó el desarraigo, cambiando de casa y de país continuamente. Esto le ha llevado a adquirir una visión más desapegada de las cosas materiales, no así del apego a las personas.
Porque lo que a ella le interesan en realidad son las historias, lo que la gente vivió y cuenta de su vida. Cada persona tiene su propia historia como partes de la vida cotidiana que se entrelazan.

Sus novelas son como un mensaje en una botella que llega al mar y que alguna persona recoge. Ella escribe porque le encanta contar, de esa forma tiene cierto control sobre la vida, las emociones, lo que luego puede compartir.
El realismo mágico con que cautiva en sus historias contiene ingredientes extractados de la vida misma que se funden con la imaginación y lo irreal, tal como en una casa donde los espíritus de las almas que se han ido de este mundo conviven permanentemente con los seres vivos, ante los ojos de una niña increíblemente intuitiva y sensible.

Estos límites real-irreal, sueño-realidad, se encuentran completamente integrados. Tan integrados a su vida como la desgarradora experiencia del fallecimiento de su hija Paula en el año 1993, justo en uno de los momentos en que se encuentra celebrando un gran éxito literario recibe la estremecedora noticia del grave estado de salud en que su hija inesperadamente se encuentra. La felicidad y el dolor unidos y entrelazados como dos partes de un mismo todo, como dos polos de un mismo principio, como parte de una misma canción”gracias a la vida que ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto”.

Las palabras, las letras que Isabel ha plasmado en el conjunto de cartas que por años se escribe con su madre, le permiten definir y contener este inmenso dolor. Se siente vacía, durante tres años no escribe, hasta que vuelve a llenar sus depósitos, alimentándose de la vida que recoge nota a nota en cada uno de sus viajes por el Nepal, India…luego de estos años de gestación llega el nacimiento de “Afrodita” donde nos regala sus reflexiones sobre la comida y el erotismo. Afrodita le habla a los amantes juguetones y también a los hombres asustados y a las mujeres melancólicas a través de cuentos, recetas y otros afrodisíacos.
Así hoy Isabel invita a los hombres a que descubran el punto G en las mujeres, aquel lugar en la oreja femenina, diseñado para acoger el susurro del amante inspirado, palabras lindas, poderosas, provocadoras de risas.

Aquel susurro que con sutileza y encanto consiga en la mujer la sensación de sentirse especial, única y completamente segura con su hombre, que venció el temor y descubrió el poder que tiene la palabra en el momento y punto exacto.A las mujeres las invita a descubrir el amor, mantenerse activas, trabajar, tener hijos, amigos, perros, darse a los demás, enamorarse de lo que hacen, trascender la existencia individualista y melancólica.

Fuimos conociendo a una mujer que irradia y transmite con encanto y agudeza una pasión intensa por la vida. Porque Isabel se define como una monógama en serie, en una relación de 21 años con su marido Willie Gordon, está vigente ese amor que se alimenta con inteligencia y gracias a dosis permanentes de imaginación, de sobrepasar experiencias límites y de buscar apoyo si ha sido necesario para superar los trances difíciles. Han sido claves los espacios de intimidad abrigados en el silencio, pues para ella preservar tiempos destinados a esta comunión en pareja es primordial.

Un vínculo esencial en la vida de nuestra invitada ha sido la relación con su madre, porque siendo ambas muy diferentes, se adoran. En esta relación profunda, la más antigua en su vida, ha sido vital la correspondencia mediante cartas, que pese a las distancias geográficas ha conservado la cercanía emocional entre ellas: en el compartir sus sueños, recetas, quejas, sentimientos, todo aquello que forma parte del lenguaje madre-hija.

Podría decirse que otro de los vínculos potentes para Isabel es el que mantiene con Chile, como Neruda “…por una razón o por otra, yo soy un triste desterrado. De alguna manera o de otra, yo viajo con mi territorio y siguen viviendo conmigo, allá, lejos, las esencias longitudinales de mi patria”. Isabel extraña, quizás con nostalgia, en estas visitas el Chile Nerudiano, de los bosques fríos del sur que el poeta describe. Se encuentra hoy con un Chile dividido, materialista, exitista. No obstante estos encuentros le permiten expresarse e interactuar con el acento y el idioma en el que escribe, con el sentido del humor propio de la cultura y que ella entiende y comparte tan bien.

Sobre la imagen que ella reconoce tienen en el extranjero sobre el país, señala que se ve muy bien desde afuera ya que se percibe como un país desarrollado, con estabilidad política, económica, con más educación y preocupación por problemas sociales y mejor que muchos países del continente y europeos.
Este idioma compartido un día a sus cuarenta años, la llevó a escribir su primera novela. Isabel se inició como periodista con un gran entrenamiento. Su ritual en la producción literaria se inicia con el tomar notas de los aromas, colores, sabores de los lugares que recorre y que más tarde formarán parte de su historia. Luego en su estudio frente a la computadora, va recogiendo e integrando una a una las notas que se entrelazan en el argumento, cuando estas notas se acaban ha llegado al primer manuscrito que luego será revisado y corregido antes de la versión final.

Esta versión final que muchas veces ha recibido importantes indicaciones desde los mensajes de los sueños. Los que escribe y recuerda, los interpreta y le sirven para entender y guiar tanto lo que pasa en su vida como los argumentos de sus libros.

Porque el sentido de la vida y la espiritualidad para nuestra invitada tiene que ver con la convicción de que no hay separación entre el estar despierto o soñando, entre lo real y lo irreal, entre la vida y la muerte, todo está integrado, esto le permite estar abierta al misterio y a lo que no conoce.
Una parte importante en la vida de Isabel y que le ha dado muchas satisfacciones ha sido la labor solidaria apoyando a 40 fundaciones a quienes entrega parte fundamental de sus ingresos económicos, pues señala que no quiere heredar riqueza a sus hijos y nietos, ya que espera darles como base una buena educación para que luego ellos mismos construyan su propio futuro.

Con la misma convicción que en sus planteamientos personales, nuestra invitada asevera que frente a la crisis financiera mundial, observa un cambio importante que es el sentido de comunidad que se ha generado. Pues ya no es tan prioritario ser rico, estar sano, tener sabiduría, inteligencia o conocimientos si todo ello no se comparte con los demás. Observa que los jóvenes actualmente aspiran a realizarse en el trabajo comunitario, con un compromiso con la ecología y con el cuidado del medio ambiente, esto refleja una nueva espiritualidad que se expresa con una mayor creatividad.

Isabel anima a los jóvenes a que trabajen en lo que amen, que sea una actividad que se realice con pasión, no hacer concesiones para ser feliz. En su experiencia, una vez que encauzó su vocación literaria su vida cambió. También destaca la importancia de correr riesgos pues actualmente existe un temor a sufrir, a arriesgarse, a ser lastimado, de esta forma se vive una vida neutra, para ella es vital arriesgarse pues se puede acertar.

Entre los anhelos de Isabel están que como humanidad logremos terminar con toda forma de violencia, hacia los niños, las mujeres, la naturaleza, los animales. Sueña con que todos entendamos la belleza, salirnos de lo mezquino, lo pequeño, lo feo; abrirnos a lo luminoso, lo etéreo, bello, amable, alegre, conectarnos a lo bello sería maravilloso, nos dice....
como si fuera una nueva historia de realismo mágico que se expande a muchas ediciones por todo el mundo y en todos los idiomas, porque al igual que sus novelas sus anhelos nos hablan en el idioma universal asentado en el corazón de la humanidad.

"De su vida y su obra, de lo que la mueve a escribir. De todo habló la escritora Isabel Allende en una entrevista exclusiva realizada ayer en el programa Consando en Positivo de nuestra emisora.


Nota de Radio Universidad de Chile
En una íntima conversación con Edgardo Vogel y Antonio Estévez, la novelista iberoamericana más popular del último tiempo se explayó sobre su inspiración a la hora de escribir y sobre el éxito que logran sus textos. Algo que, confiesa, nunca es premeditado.

Para Isabel Allende cada obra es un ejercicio íntimo, y a la vez una apuesta: una botella lanzada al mar"Uno escribe y es como tirar un mensaje en una botella, se lo lleva el mar, no se sabe a qué orillas llega, ni qué náufrago va a agarrar la botella, a veces nadie y otras mucha gente. Me sorprende mucho cuando voy a un país donde no habría puesto los pies normalmente y me encuentro con gente que ha leído un libro mío, pero cuando lo escribo no es esa la propuesta, ni siquiera la misión, escribo porque me encanta contar, nada más y porque al escribir tengo cierto control de mi vida", indicó la novelista.

La entrevista fue grabada un 2 de agosto, el mismo día en que la escritora celebraba su cumpleaños, hecho que sirvió para ahondar en su historia personal. Una vida llena de viajes por el mundo, pero también marcada por la dictadura y la imposibilidad de entrar a chile en esos años.De hecho Isabel Allende compara la nostalgia del Chile que dejó al irse del país con el que se encuentra ahora. Son dos naciones distintas, dice. "Cuando no podía volver a Chile había una nostalgia, a veces paralizante. En 1989 para el plebiscito volví y me encontré con otro Chile, yo recordaba el Chile Nerudiano, el Chile pobretón, el Chile solidario y me encontré con un Chile dividido, materializado, modernizado, exitista, entonces esa nostalgia se termino.

Afuera nunca echo de menos a Santiago, echo de menos el mar, el bosque frío del sur del país", recordó Isabel Allende. Y hablando de cambios a través del tiempo, estamos en un momento de colapso económico mundial, marcado la crítica a la concepción neoliberal. Trastornos que eran predecibles, según la escritora. Sin embargo, se manifiesta optimista por la oportunidad para construir una sociedad más solidaria, como una de las lecciones de la crisis."Creo que el mundo ha pasado por esto varias veces y estos son cambios fundamentales, me acuerdo cuando cayó el muro de Berlín y todo el mundo estaba celebrando el fin del comunismo y yo dije el fin del comunismo no significa el triunfo del capitalismo tan malo son el uno como el otro cuando no tienen límites.

Cómo se va a dejar a los empresarios que ellos se autocontrolen la codicia, es imposible, era lógico que tenía que caerse el mercado, era lógico que pasara todo lo ocurrido en materia económica en Estados Unidos y en el mundo, pero espero que salgamos con un cambio muy importante, en primer lugar el sentido de la comunidad", comentó la escritora. Su obsesión mientras escribe, los papeles amarillos que rodean su escritorio cuando investiga, la forma en que sus sueños le ayudan a terminar sus obras, su relación con dios y varios otros asuntos que ayudan a desentrañar a este personaje fueron parte de esta conversación."


Publicado por Conversando en Positivo en 8:59
Conducción:Edgardo Vogel ,Antonio Estévez

27/09/2009

Dame tus Manos...


Si la soledad viene a vivir a tu vera no le temas aprende a vivir con ella, pero no te acostumbres es bueno el silencio para curar el alma pero mas bueno es el contacto humano el amar sin medida, se sufre pero se vive en plenitud. Llevo años experimentando lo triste que es vivir alejada del mundo, quizás por miedo a perder, cuando tenía 19 años murió mi abuela y con ella mi vida, sentí que el castillo de arena que era entonces mi casa se venía abajo y no quedaba más que la nostalgia. Decidí entonces viajar lejos, perderme entre la prisa, la gente,el tiempo,la nada y jure que jamás volvería a querer a nadie como quisé a mi abuela. Años mas tarde comprendí que no se puede huir de uno mismo que las penas no las borra la distancia, quizás las alivia el tiempo eso si,pero nada mas. Me cubrí con una coraza de cinismo e indiferencia, aun acostumbro a alejarme de la gente que empiezo a amar porque tengo miedo de perderles.
Alguna vez estuve a punto de morir, me abandone por segundos a la muerte pero alguien a quien ni siquiera conocía agarro mi mano la apretó con fuerza y sentí que aun no era hora de partir, ese contacto tan simple me devolvió a la vida, hay momentos en que por mas fuerte que seas te vuelves débil, frágil te quiebras por dentro, se rompe entonces el alma en mil pedazos cual cristal,sientes que por mas que intentas no puedes reconstruir tu vida, empezar de nuevo, no tengas miedo de volar, ni de pedir Ayuda, siempre hay alguien que te quiere escuchar, siempre hay alguien que piensa en ti,siempre hay alguien que te ama y piensa que eres lo mejor de este mundo,no te abandones a la soledad cuando tengas miedo. Si necesitas un abrazo solo pídelo, a veces los abrazos son una buena terapia, llorar no es signo de debilidad sino de sensibilidad,las lágrimas son curativas alivian el alma y ennoblecen el espíritu.
La soledad y las lágrimas han sido durante toda mi vida fieles compañeras, pero no les temo aprendí a vivir con ellas, a ser valiente cuando debo y a llorar cuando quiero. En mi adolescencia conocí a un muchacho Benjamín creo se llamaba era un chico triste, simpático,inteligente,audaz pero llevaba inyectada en las venas la nostalgia, tenía tan solo 17 años pero deliraba con la muerte, me confeso que al terminar el bachillerato se suicidaría porque estaba demasiado cansado de vivir, le había tocado un destino cruel desde pequeño había tenido que trabajar en lo que saliese para mantener a su madre y hermano, apenas dormía el poco tiempo libre que tenía solo trabajaba desde que tenía uso de razón, en el colegio se burlaban de él porque decían que era raro yo nunca lo vi así quizás porque pertenecíamos a la misma especie de tristes y solitarios, en aquel entonces trabajaba en un bufete de abogados como mensajero.


Recuerdo bien que después de aquella confesión fui a la iglesia pensando que alguien daría solución a mi angustia y aquel tipo de sotana lo único que acertó a decir es que estaba muy ocupado, que rezara un padre nuestro y adiós desde aquel día deje de creer en esos tipos que predican amor y dan puñaladas, jamás volví a escuchar una misa y jamás pienso hacerlo, mi religión son mis buenas obras hacia los demás el resto es pura falacia. Terminamos el bachillerato deje de ver a Benjamín un año mas tarde me entere que había fallecido en un accidente durante un mitin político, se fue de todos modos anhelaba tanto morir que Dios le concedió su deseo y seguro encontró la paz que nunca tuvo en este averno. Dios nos escucha en el silencio y la gente que amamos también, nos conectamos a través de los sentimientos el Amor es la mejor vía de comunicación.

Cuando te sientas solo, desesperado y triste piensa que siempre hay alguien sosteniendote, abrazándote y diciéndote con amor al oído Dame tus manos cariño mío,mi pequeño ángel Dame tus Manos....

CHILOE

Mitos y leyendas de Chiloé
Una de las zonas más ricas en mitos y leyendas es la Isla Grande de Chiloé. La naturaleza lluviosa y fría, el mar y una vida sacrificada, son el contexto en donde se originan las historias que, alrededor de la cocina a leña, se cuentan una y otra vez en las noches invernales. Entre las más conocidas están el Trauco, la Pincoya y el Caleuche.


Hace muchos miles de años, la zona de Chiloé era tierra firme, pero apareció Caicavilu, serpiente del mal, enemiga de la vida terrestre, animal y vegetal, que desea incorporar a sus dominios marinos; así inundo todo el territorio; amenazando convertirlo en un mar. Cuando esto ocurría, apareció Tentenvilú o la serpiente del bien, diosa de la tierra y la fecundidad, y en general de todo lo que en ella crece. Espíritu bondadoso, que protege sus dominios de las invasiones del mar.
Esta ayudo a los chilotes a trepar a los cerros y a los que fueron atrapados los dotó del poder de las aves y peces, para que no perecieran ahogados. Pero no bastó; Caicavilú, siguió elevando el nivel del mar, entonces Tentenvilú empezó a elevar el nivel de los cerros que sobresalían del mar. La lucha siguió por muchos años hasta el triunfo de Tentenvilú, dando por resultado que los valles quedaron sepultados bajo el mar y los cerros convertidos en bellas islas.

CALEUCHE
El Caleuche es una de las leyendas mas populares de las islas; es un barco fantasma usado por los brujos que navega de noche tanto sobre la superficie del mar como bajo de esta a altas velocidades y muy iluminado.
A bordo se efectúan fiestas y bailes cuyo ruido y música atrae a los navegantes que deambulan por las islas haciéndolos esclavos que ponen a su servicio.
Conocido es que los que mandan a bordo son brujos que principalmente se dedican al contrabando abasteciendo a comerciantes que tienen pacto con ellos.
El buque tiene la particularidad de que cuando es perseguido se transforma en roca, tronco de árbol o simplemente en alga para pasar inadvertido y así evitar su captura.
El castigo para aquellos que miran al Caleuche consiste en dejarle la boca chueca, la cara hacia la espalda o bien darles muerte en forma repentina.

VOLADORA
Es una mujer que tiene el don de transformarse en pájaro (buda, cuervo, garza) para así realizar su trabajo consistente en ser mensajera de los brujos.
Para lograrlo debe beberse el zumo amargo de una planta llamada "hueique" lo que la hace vomitar sus entrañas, las cuales son guardadas dentro de una olla de cobre y así ocultadas entre la vegetación.
Realiza su labor volando en medio de la noche, mientras vuela lanza gritos desagradables similares a carcajadas, al amanecer al terminar vuelve al lugar donde ocultó sus entrañas.
Si estas desaparecen por cualquier motivo esta mujer queda convertida en pájaro hasta el día de su muerte, la que acontece poco tiempo después.

PINCOYA
Deidad que representa la fertilidad del mar y su entorno. La Pincoya y su marido el Pincoy son seres muy alegres suelen recorrer los parajes solitarios de la costa y los roquerios.
La Pincoya es una hembra de extraordinaria belleza, sensual, de larga y abundante cabellera que le cubre la espalda, le atrae el canto del Pincoy que hace que baile desnuda en las orillas del mar moviendo su cuerpo voluptuosamente como ella misma.
Dice la leyenda que cuando baila de frente al mar habrá abundancia de peces y mariscos ya que al finalizar el baile irá sembrando mariscos por las playas y llenara de peces los canales, si por el contrario baila de espaldas al mar significa que habrá escasez de peces y mariscos.

TRAUCO
Tal vez el mas famoso de todos los mitos de las islas habita en medio de los bosques su tamaño no sobrepasa los 90 cm. Se protege de la lluvia y el sol con un sombrero cónico hecho de quilineja material del cual también esta hecho el traje con que protege su cuerpo. Vive junto con su mujer llamada "Fiura".
A pesar de ser un enano tiene mucha fuerza, lleva consigo un hacha de piedra que usa para derribar arboles con solo tres golpes no importando ni el tamaño ni la dureza de estos.
A los hombres con su aliento puede dejarles la boca torcida o condenados a morir en un breve plazo a diferencia de esto su forma de actuar con las mujeres es completamente distinta ya que es un enamorado de estas. A pesar de su tamaño y aspecto en las mujeres despierta una gran atracción lo que hace que se le entreguen, si se resisten les provoca sueños eróticos hasta que caen rendidas en sus brazos.
Generalmente causa pavor su presencia y es la disculpa que dan algunas solteras para justificar su embarazo

CUCHIVILU
Monstruo marino mitad cerdo mitad culebra que vive en el fango de las playas que deja por las noches para destruir los corrales de pesca.
Los lugareños no se bañan en las aguas por donde ha pasado el cuchivilú, ya que es posible que se les cubra el cuerpo de "Chincheños" (sarna ), reconocen su presencia por las huellas de cerdo en la playa o por encontrar algunos corrales rotos aunque hayan sido rotos por el agua o el viento.

CAMAHUETO
Tiene la forma de un ternero de pelaje plomizo corto y brillante con un cuerno en medio de la frente. Vive en ríos y lagunas pantanosas hasta su adultez que logra a los veinticinco años, luego emigra hacia el mar destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
Cuando se descubre su presencia se contrata a un brujo para que con una soga de sargazo lo lacee y le saque el cuerno para convertirlo en un manso cordero.
Con la raspadura del cacho del Camahueto los machis preparan pócimas para curar diversas enfermedades, como también devolver el vigor y la potencia sexual a los hombres.

FIURA
Es la mujer del Trauco se dice que es horripilantemente fea y de baja estatura vive en los bosques, junto a los pantano.
Es la encarnación del vicio y la perversidad, le complace hacer daño por el solo placer de hacerlo, en especial a quienes la rechazan. Con su aliento puede producir tullimiento a las personas y dejar "descuadrillado" a cualquier animal incluso a distancia.

SIRENA
Doncellas de extraordinaria belleza, de irresistibles encantos que recorren los canales del archipiélago, a diferencia de la Pincoya de la cintura hacia abajo tiene forma de pez lo que decepciona a los hombres que se acercan atraídos por su gran belleza, al alejarse estos debido a su parte de pez la Sirena llora. Entre sollozo y sollozo les cuenta su desgracia y fatalidad, seducidos entonces por los hechizos de la Sirena son llevados por esta al fondo del mar, al palacio donde habitan, desde donde los hombres no pueden volver a su antigua vida, recibiendo a cambio riquezas inmensas.
En la noches de luna, las Sirenas se posan sobre los roquerios, donde peinan sus cabelleras con peines de oro y cantando canciones de amor, para así atraer nuevamente a otro marino.

VIUDA
Es una mujer alta y delgada vestida de negro con su cabeza cubierta, recorre como fantasma los caminos de noche buscando galanes y expulse por la boca llamaradas de fuego al hablar.
Al acercarse a un hombre lo abraza por la espalda y los adormece con su aliento, luego de lo cual los lleva a su casa donde aprovecha de satisfacer todas sus solicitudes amorosas. Al alba lo abandona, recuperando este la normalidad después de varios días. A aquellos que se niegan a sus requerimientos los abraza hasta darles muerte.

BASILISCO
Es un ser con cabeza de gallo y cuerpo de culebra, nacido del huevo "Lloylloy" de una gallina vieja o de un gallo colorado. De este huevo nace un gusano que corre a esconderse debajo de los entablados de las casas.
A las pocas semanas se convierte en un Basilisco, sale por las noches de su escondite ingresa a los dormitorios donde aprovechando el sueño de los moradores les succiona la saliva, dejando a las personas con una tos seca lo que luego les provocara la muerte, así se explican el agravamiento de la tuberculosis o la asfixia de los asmáticos.
Cuando se descubre su presencia debe ser tratado de eliminar por todos los medios ya que no dejara la casa hasta que haya acabado con toda la familia .Para neutralizarlo hay matar al gallo o gallina que este poniendo este huevo o quemar el huevo Lloylloy tarea bastante difícil ya que hasta los brujos fracasan en esta tarea.

CABALLO MARINO
Tiene la misma forma de un caballo común, se diferencia de este por su tamaño, ya que mide mas de doce varas de largo y cuatro de alto y en su lomo puede cargar hasta trece brujos, los que lo usan para trasladarse al Caleuche, o entre las islas.
Lo describen como un animal muy feo, fuerte y de crines doradas, que vive en lo profundo del mar.
Acude al llamado de los brujos que lo llaman mediante silbidos, este se hace presente de inmediato
Los brujos lo lacean con una cuerda de sargazo la que sirve para guiarlo a donde su jinete lo desee, cuando ha cumplido su misión vuelve a sumergirse dándole una palmada en el anca.

BRUJO
Son hechiceros que generalmente causan el mal, se agrupan en una asociación llamada " Mayoría " y tienen su refugio o " Casa Grande " ubicada en los alrededores de Quicaví a la cual llaman " La Cueva de Quicaví " lugar que se encuentra vigilado por el "INVUNCHE" ya que en este sitio se encuentran los implementos que ocupan en su labor. Para llegar a ser brujo hay que pasar por una serie de complicadas pruebas y rituales como las que se mencionan :
Deben confeccionar un chaleco llamado "Macuñ" hecho con la piel del pecho de un cadáver, el cual lo utilizan para volar, así como deben establecer un pacto con el diablo en el cual le entregan su alma quedando un documento firmado por sangre de sus propias venas.
Si las pruebas son cumplidas en forma satisfactoria se le incorpora a la logia y entonces puede ejercer su arte.El poder de los brujos es inmenso, pueden volar, causar enfermedades a sus enemigos y matar con el solo poder de la mente lo que es usado con afán de venganza o para proteger a quienes tienen pacto con la secta de brujos.

INVUNCHE
Llamado también Machuco de la cueva, es un humano monstruo que camina en tres patas, tiene la cara vuelta hacia atrás y la pierna derecha pegada al espinazo; producto de la acción de los brujos.
El estado primitivo del invunche era un niño normal, quien fue regalado a los brujos para ser el portero guardián de sus cueva.
No habla solo emite sonidos guturales que asustan a los que los escuchan, anda completamente desnudo y se alimenta de carne humana que le dan los brujos.
A pesar de no ser iniciado en brujería ha adquirido una infinidad de conocimientos, por esto que aparte de cuidar la cueva aconseja a los brujos inexpertos.
Si alguien lo mira queda por siempre "enlesado"

El Poder de la Soledad,Chiloé brujos y cuentos

En la mitología, que mantiene puntos en común con la historia real de los brujos, la organización de la que forman parte se llama Recta Provincia y está dirigida por la Mayoría. Sus orígenes se remontan a la Colonia, cuando el piloto José de Moraleda (quien realmente existió) visitó Chiloé y desafió el poder de la machi Chilpilla en una competencia de magia. Ella lo derrotó dejando su barco en seco y él le obsequió un libro de magia, con el que se instruyeron posteriormente algunos indígenas y crearon esta sociedad. Su jurisdicción se extiende por todo el Archipiélago y está a cargo de un Rey, que junto a otros subalternos forman un consejo gobernante o Mayoría. Existen siete Distritos o Repúblicas con nombres en clave tomados de lugares de España y de sus colonias: Buenos Aires (Achao), España (Queilen y sus alrededores), Lima (Quicaví), Perú (Caucahué), Salamanca (Rauco), Santiago (Tenaún) y Villarrica (Dalcahue).

La sede del Rey está en la Cueva de Quicaví o Casa Grande, en los alrededores de Quicaví, en la comuna de Quemchi. Según la tradición, la Cueva tiene su entrada en una quebrada y está vigilada por un ser deforme, el Invunche. Allí se guarda el Libro, el Levisterio o Revisorio, un instrumento que utilizan para hacer diversos exámenes, y el Chayanco, usado para vigilar a todos los miembros de la comunidad de brujos. Esta cueva mediría aproximadamente 200 metros de largo por 3 de alto; y sería un sitio subterráneo que con muchas dependencias iluminado por antorchas y cántaros de aceite humano.

Casos de brujos en Chiloé
Así se titula el libro de la escritora Umiliana Cárdenas Saldivia, maestra rural del archipiélago de Chiloé, quien ha recopilado y escrito historias sobre "este hombre embaucador, del cual se dice que tiene pacto con el diablo", según lo define en la introducción de este interesante trabajo que contribuye a la diversidad de la rica mitología de esta isla del sur chileno. Para ser brujo dice la autora hay que cumplir algunos requisitos, entre otros, "permanecer durante cuarenta noches consecutivas recibiendo en la cabeza el agua de un río thraiguén para que se le borre el bautismo"; "hacerse fletas con aceite de cristiano, extraído de los cadáveres"; "matar a uno de sus familiares más queridos".

Los brujos poseen poderes de acuerdo a la creencia general que viene de la Antigüedad, la Edad Media. Entre los siglos XIII hasta el XVII se les persiguió sometiéndolos a suplicios. Son preferidos los indios, después los mestizos y los blancos deben pagar elevadas sumas de dinero para serlo, a la cofradía, según nos cuenta Umiliana Cárdenas. Sus poderes son los siguientes: Pueden volar; pueden transformarse en el animal que deseen; pueden provocar el sueño a otras personas; pueden abrir puertas; pueden hacer crecer o decrecer las aguas de los ríos, según les convenga; ocasionan enfermedades; matan; sajan a las personas, ya sea para causarles daño o para utilizar su sangre para firmar los decretos de muerte. A las personas que tienen la sangre fuerte, no pueden hacerle daño. Para saber quien le tiró el mal, hay que ir a la Mayoría donde a través del Revisorio o Mapa se ve quien le lanzó el mal, la rociada o el flechazo. El brujo que causa el mal o la muerte desde la distancia se le da el nombre de Artillero o Flechero.

Los brujos son los enemigos más temidos de las familias chilotas. Son envidiosos y tratan de hacer daño a las personas más acomodadas, según la creencia popular. Umiliana Cárdenas nos cuenta diversos casos, como el de una maestra de escuela que tuvo que abonar una cantidad de dinero a la Mayoría o Casa Grande, como seguro de vida y muestra un documento escrito a mano firmado por ella y los Jefes. Para hacerse Brujo en la Isla de Huar, dice la escritora chilota, hay que besar el poto del chivo que está custodiando la cueva de Quicaví; tiene que barrer con una pichana de arrayán una pieza con piso de tierra, sin dejarle un polvito. Si cumple bien estas pruebas le colocan el chaleco y para volar tiene que decir ticruco, ticruco, varias veces; una vez en los aires y si quiere descender tiene que decir ticraco, ticraco, hasta tocar tierra, con lo cual ya queda incluido en la brujería. Y muchas otras historias como la ocurrida en la isla de Quenac, donde nació el poeta Jorge Velásquez, donde un brujo fue descubierto haciendo el mal a la esposa de un vecino. Al ser sorprendido prometió mejorarla a condición de que nunca contaran que el era un brujo. Se trataba de un connotado lugareño. La señora comenzó a vomitar sardinas ya descompuestas en gran cantidad y no había comido sardinas. La mujer sanó y el marido contó esta historia a Umiliana Cárdenas porque el brujo está bajo tierra hace mucho tiempo.

Libro ameno que contiene un glosario de palabras relacionadas con estos seres y donde la escritora narra que la soledad, el aislamiento, hacen que los chilotes dejen correr su imaginación inventando, creando historias que hace más llevaderas sus días y noches de lluvia. La soledad tiene esas cosas que hace a todos imaginar un mundo mejor, mas llevadero menos triste y solitario del que muchos llevamos.

Por qué somos tan desconfiados?

domingo 27 de septiembre del 2009 Columnistas

Bernard Fougéres bernardf@telconet.net
¿Por qué somos tan desconfiados?
Viví mi infancia en un pueblito cuyo nombre poco importa. Dormíamos con la puerta de la casa abierta, mis padres daban dinero en préstamo sin firmar papel, la palabra de uno era tan sagrada como la firma oficial. No se le hubiera ocurrido a nadie rayar un automóvil, arrancar plantas, maltratar a un animal, todo el mundo se conocía, existía solidaridad.

Ahora tenemos miedo de salir, las casas están enrejadas, tienen guardianes. Andamos inquietos, seguros puestos, vidrios cerrados. Se disparan sistemas antirrobos, desaparecen antenas, los accesorios lucen remachados, los homicidios son pan diario. Nos hablan de escopolamina, aconsejan nunca entablar conversaciones con desconocidos cuando me encanta saber algo de quienes me abordan con gentileza en el supermercado. Tuvimos que crear el término “secuestro express”, los consulados acreditados ponen en guardia a los turistas. Internet se convierte en trampa en la que nos pueden extorsionar, engañar con e-mails desgarradores, entrar en confianza para lastimarnos. Soy muy ingenuo, pronto a la compasión, creo en la bondad del ser, razón por la que me llevo tremendos chascos. Me identifico con todos, soy indulgente con las faltas amorosas, no juzgo a nadie. ¿Cómo puedo saber si en tan voluminoso correo existe siempre buena fe sobre todo cuando ventilan problemas personales? Comprendo por qué los diarios exigen el número de cédula mas existe la posibilidad de una falsificación. Podemos inventarnos nombre, apellido, razón social, hobbies. El famoso Facebook se convierte en vitrina donde cualquier cibernauta encuentra datos nuestros. Me da pena cuando aquellos enlaces hablan de religiones, pues Dios no maldice a nadie ni por internet. Jamás acepto invitaciones para ser miembro de estos grupos que comparten fotografías, opiniones, entablan supuestas amistades.

No me acostumbro a la idea de desconfiar de todos en general, de nadie en particular. Suelo ahora contestar los correos con prudencia sobre todo si se trata de asuntos personales. Rechazo las cadenas que me prometen bendición o me amenazan con maldición eterna. Recibí hace tiempo un mensaje que enumeraba a las personas que, por haber negado a Dios, habían muerto de un modo horrible (entre ellos John Lennon). Recordé que Pedro renegó tres veces de Jesús y no por eso fue maldecido. Desconfiar es la peor miseria en un mundo donde debería reinar el amor como ley suprema. El fin de nuestra civilización no llegará solamente por el recalentamiento global del planeta sino por el enfriamiento paulatino de los corazones. Cada uno vivirá, como ya sucede en ciertos países, dentro de una burbuja. Me da la piel de gallina la frase de Darwin: “Dado que se producen más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en cada caso una lucha por la existencia de un individuo con otro de su misma especie”. ¿Quién habrá dicho: “Paren el mundo, yo me quiero bajar”? Mafalda de Quino tiene la última palabra: “¿No será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?”. Dijo también: “Lo urgente no deja tiempo para lo importante”. Quizás explica que amaneció un buen día diciendo: “Hoy entré al mundo por la puerta trasera”.
Diario El Universo

Reflexión
Estoy de acuerdo con esta profunda enseñanza hoy en día que manejamos mas tecnología que los jóvenes y no tan jóvenes tenemos acceso a mucha información, la cadena de malas intenciones crece y decae en apurado descenso el amor y el respeto a todo lo existente, nos envuelve una atmósfera de maldad trastocada, de racismo oculto, de inclemencia solapada vivimos de la misma manera que anteriores generaciones pero con mas hipocrecía. Si hablas mucho de amor te llaman cursi, si te conmueve el dolor ajeno te tachan de falso y mentiroso, si pretendes llevar un mensaje de paz se mofan de tu buena voluntad, porque los seres humanos estamos tan acostumbrados a lo malo que cuando vemos algo o alguien bueno siempre desconfiamos pensamos que todo lo hace por propio beneficio. El mundo actual funciona así la ambición, el egoísmo a subido a limites insospechados de ese anhelo de poder nacen las guerras en las que mueren tantos inocentes, damos la espalda al mundo porque pensamos que ya vendrá alguien mas ha ayudarles, nos cansamos de entregar mensajes de amor y tolerancia pero jamás los ponemos en práctica somos una sociedad hipócrita. Si tan solo la cuarta parte de los priviligiados con riquezas compartieran con los pobres, el mundo fuese un lugar mejor, pero el egoísmo crece junto con los avances tecnologicos, nadie ha inventado bombas de paz, armas de alegría, o misiles que expandan bondad, lo mejor es predicar con el ejemplo porque las palabras al fin y al cabo se las lleva el viento. No se trata de ir por ahí abriéndole el corazón a todo el mundo se trata de aprender a dar y a darse sin esperar nada a cambio, y valorar todo lo que Dios nos ha regalado, aprender a decir Te Quiero, Te Extraño, Te Necesito, Te echo de Menos, que no nos de tanto miedo Amar y enseñar a otros que lo más bello de este mundo es gratis aunque suene repetitivo, recordemos que la semilla que sembremos hoy será la cosecha que recibiremos mañana.
Si en vez de dar golpes diéramos caricias,si en vez de dar gritos expresáramos Amor,el mundo esta carente de besos y abrazos y saturado de violencia porque hasta hoy es lo único que hemos sembrado.
Y tú que Sembrado Hoy?

La Mejor Escritora de los últimos tiempos y orgullo de Latinoamérica

ISABEL ALLENDE:
"Los trogloditas manejan el mundo"

Publicada en "Punto Final" N° 523 (28 de junio del 2002)


Cuando ya se acerca la fecha de dar a conocer el próximo Premio Nacional de Literatura, las postulaciones y opiniones sobre tal o cuál postulante comienzan a llenar las páginas de los suplementos culturales y literarios de los diferentes periódicos. Entre los postulantes de este año se encuentra la escritora Isabel Allende, que si bien tiene no pocos detractores en nuestro país, sobre todo en el ambiente literario, nadie puede desconocer su prestigio a nivel mundial. Para saber su opinión respecto a estos asuntos y otros temas de interés, Punto Final conversó con la destacada escritora nacional.

Siendo una permanente candidata al Premio Nacional de Literatura


¿Qué importancia le asigna a este galardón? ¿Qué lugar ocupan los premios en la vida de un escritor, ya sea un premio nacional, nobel, municipal, etc. Es un premio algo de vida o muerte para un artista?
No soy una permanente candidata a este premio. Es la primera vez que sucede,
gracias a que Pablo Huneeus presentó mi candidatura. Nunca he postulado a un
premio, me siento más que satisfecha con la respuesta de mis lectores, que no son
pocos y tampoco son parcos en su entusiasmo. No sé si los premios son
importantes, tal vez no lo sean en general, pero a veces son simbólicos. Una obra
no se extiende ni perdura por los premios, sino por su calidad. Sólo el tiempo
puede decidir si algo tiene valor.

Si fuera suya la decisión de otorgar el Premio Nacional ¿A quién se lo daría este año?
A mí.


Usted es la escritora chilena que más vende en el mundo ¿A qué atribuye esto, considerando las críticas que recibe permanentemente, tanto de algunos de sus pares chilenos y de críticos como Harold Bloom, por ejemplo?
No lo sé y no me corresponde averiguarlo, pero las críticas negativas no me angustian, porque son mucho menos que las positivas. Mis libros se venden en 30 idiomas y, por supuesto, no tengo idea qué dicen los críticos en la mayoría de esas lenguas. Tal vez dicen horrores... y tal vez me echan flores, vaya una a saber. Mi oficio es escribir, no llevar la cuenta de las opiniones ajenas, sobre todo en el campo de la crítica, que siempre es subjetiva.


¿Está al tanto de lo que se está escribiendo en Chile actualmente? ¿Qué escritores chilenos se encuentran entre sus lecturas? ¿Ha leído a Hernán Rivera Letelier, Patricio Manns, Alejandra Costamagna, Roberto Bolaño o Luis Sepúlveda?
No vivo en Chile y afuera no es fácil conseguir las obras de algunos autores nacionales, pero cuando voy a Santiago recorro las librerías y compro las obras de escritores chilenos. He leído algunos de los que usted menciona y otros, como Ana María del Río, Marcela Serrano, Damiela Eltit, etc.
Generalmente una creación literaria permanece en el tiempo producto de la vinculación de ésta con los factores permanentes del desarrollo de la historia del ser humano a través de las distintas épocas.


¿Piensa usted que su literatura contiene elementos, tanto en argumento como en estilo, que trascenderán por muchos años?
Llevo más de dos décadas escribiendo y todos mis libros se siguen imprimiendo y se estudian. No sé si mi trabajo será trascendente, eso lo sabrán nuestros nietos en el futuro.
En sus libros siempre está presente Chile y su historia más reciente. De hecho "La Casa de los Espíritus" ha sido una obra importante para que el mundo no pierda la memoria de lo ocurrido en nuestro país, lo que demuestra un sentido social y hasta político en su obra


¿Qué le diría a los que la acusan de ser una escritora light o snob?
Los que me acusan de ser una escritora "light" están celosos porque vendo libros y me descalifican porque en general son unos carcamanes que no respetan el intelecto femenino. Esta acusación sólo existe en Chile. Afuera mis novelas se estudian en universidades y tengo varios metros lineales de tesis y libros que se han publicado sobre mi trabajo. Por otra parte, en Chile existe el mito del "marketing". Demuestra una gran ignorancia el suponer que se pueda vender libros en gran escala con pura publicidad. Los desafío a que vendan cualquier cosa con "marketing". Mis editores hacen la misma publicidad a mis libros que a los de otros escritores, porque les interesa vender todo lo que publican.


¿Por qué unos se venden bien y otros no?

No se sabe, pero a menudo tiene que ver con calidad de la obra. No partamos de la base de que los lectores son tontos y se tragan cualquier lesera.


¿Cómo le gustaría ser recordada dentro de las páginas literarias chilenas en cien años más?
No pretendo que se me recuerde. Cuando me muera espero irme a otra dimensión, donde nada de esto importe. Espero que mi fantasma no tenga la tentación de volver a la tierra para leer las páginas literarias del Mercurio.

¿Cuál es su vinculación actual con Chile? ¿Qué le han parecido estos doce años post tiranía militar?. Se lo pregunto en cuanto al aspecto cultural, social y económico.
Voy a Chile a menudo y me comunico con mi madre a diario; ella me mantiene informada y me manda revistas y libros. Procuro estar enterada del acontecer nacional, aunque lógicamente no estoy en los detalles, porque vivo en California. Desde afuera el país se ve mucho mejor que desde adentro. A los chilenos nos gusta quejarnos y nos refocilamos en todo lo malo que sucede. Criticar al Gobierno es el segundo deporte nacional, después del fútbol. Las cicatrices de la dictadura aún son visibles. Me parece que Chile no puede convertirse en un país desarrollado mientras exista la tremenda desigualdad económica, que nos coloca más o menos a la par con Zimbawe. En el plano cultural seguimos estando muy aislados y, a falta de referencias, seguimos creyéndonos el ombligo del universo. Somos conservadores, tenemos una especie de censura mental, nos falta audacia, debemos abrir la imaginación y salir de las fronteras, conectarnos con el resto del mundo, alimentarnos de nuevas ideas. Nos friega el machismo, la lejanía, la mezquindad y el chaqueteo. En vez de apoyar a los creadores, los aplastamos. Eso no le hace ningún bien a la cultura.
¿Qué le falta a Chile, en su opinión, para ser hoy un país plenamente democrático?
Para empezar hay que cambiar la Constitución y deshacerse de los senadores designados. El Congreso no puede estar controlado por los secuaces de Pinochet.
En su opinión, y considerando la caída de los muros y la existencia de un mundo globalizado donde se pretende imponer una cultura hegemónica


¿Piensa que aún existe una oportunidad para la concreción de la Utopías que un día ilusionaron a millones de personas?
No entiendo esta pregunta. ¿Se refiere a la utopía socialista? Si es así, creo que el mundo está cambiando muy rápido y nadie sabe para dónde vamos, pero la respuesta del futuro no es el capitalismo salvaje. Hay demasiados pobres en el mundo y el número sigue creciendo. Hay que encontrar soluciones políticas y económicas para la creación de un mundo globalizado donde los recursos alcancen para todos, de otro modo nos vamos a devorar unos a otros como ratas hambrientas en una jaula. Espero que lo logremos, a pesar de que en este momento no tenemos líderes. Los hombres que manejan el mundo son unos verdaderos trogloditas.
ALEJANDRO LAVQUEN

24/09/2009

Lo mío es cazar Historias

Isabel Allende: "Lo mío es cazar historias"
Domingo 16 de Agosto del 2009
Entrevista Escritora superventas
En su casa de San Rafael, California, o en el departamento de sus padres, en Providencia, Isabel Allende es la misma mujer cálida, acogedora, de sonrisa amplia y ojos brillantes y expresivos. La misma que se fotografía con el personal de la cocina de un restorán en el que celebra con un almuerzo familiar sus 67 años. O que saluda de beso a la gente que la reconoce en las calles de Iquique, mientras su madre, Panchita Llona, le lleva la delantera en el recorrido turístico.
La misma que hace más de 25 años sorprendió al mundo con La casa de los espíritus y empezó a tejer la mejor de sus historias, la de su propia vida. Aunque su visita a Chile no contemplaba la promoción editorial, Isabel Allende aceptó esta entrevista pocos días antes del lanzamiento de La isla bajo el mar (Editorial Sudamericana). Sobre la mesa, junto a dos tazas de té, un ejemplar del libro autografiado para el "tío Ramón", su padrastro.
Ya entrenada en la investigación histórica, que ha dado frutos como Hija de la fortuna , Inés del alma mía y El Zorro , esta vez su interés se trasladó al Caribe, a la antigua colonia francesa en Saint-Domingue, hoy Haití, donde a fines del siglo XVIII estalló la revolución de los esclavos y más tarde la declaración de independencia de "la primera república negra". Dividida en dos partes, La isla bajo el mar abarca desde los años 1770 a 1793 en Saint-Domingue y luego desde 1793 a 1810 en Luisiana, hasta donde llegaron los franceses que huían de la sangrienta revolución. Pero el libro no sería de Isabel Allende si no tuviera una protagonista fuerte, digna y generosa, y una o varias historias de amor. La esclava Zarité es quien guía esta vez el relato y su voz la que se oye en algunos capítulos alternados con la narración general.
-¿Qué fue primero, el personaje o la trama?
-El lugar no me había llamado la atención hasta que hice la investigación por el Zorro. Fui a Luisiana, me metí al Caribe, y me fascinó la historia de los negros libres en Nueva Orleans, una cultura que creó el jazz, que es muy sui géneris, muy diferente al resto de los Estados Unidos. Al investigar sobre eso descubrí que el sello lo pusieron los refugiados franceses que escaparon de Saint-Domingue. Eran como diez mil personas blancas con sus familias, concubinas y esclavos y muchos de ellos llegaron a ser libres. Había una cultura de gente libre de color que mandaba a sus hijos varones a educarse en Europa y volvían profesionales, y a las niñas a un agregado que tenían las ursulinas, donde recibían la misma educación que las niñas blancas. Luego me puse a investigar Saint-Domingue, la colonia, y era tan brutal lo que estaba pasando en la isla que me sumergí en esa investigación. El personaje de Zarité surgió, no sé si era un sueño o si ya estaba despierta imaginando, pero la vi tan claramente que no tuve ningún problema en encontrar su voz y en definirla.

-Tus libros se han ido alternando entre dos grandes vertientes, las memorias y las novelas con investigación histórica. ¿Sientes que en ambos casos hablan de ti, de tus preocupaciones?
-No podría escribir sobre algo que no me toca profundamente. ¿Por qué escojo un tema, por qué siempre estoy escribiendo sobre mujeres? Porque siempre hay una búsqueda de la libertad, de la independencia. En el fondo, una se proyecta en lo que escribe y, aunque no quieras, entre líneas sale quién uno es. Pero es más difícil la memoria, porque ahí no soy sólo yo, sino que tengo que pedirles permiso, una vez que termino el libro, a todos los demás que salen en él. Eso me quita libertad. En La suma de los días uno de los hijos de Willie simplemente no quiso aparecer y yo tenía que respetarlo. En la novela puedes hacer lo que quieras.
-Zarité pierde a sus hijos y acoge uno ajeno. ¿Es por eso que le dedicas este libro a "mis hijos, Nicolás y Lori", tu nuera, sin mencionar a Paula?
-Lori lleva conmigo doce años, maneja mi fundación, trabajamos en el mismo edificio, vivimos al lado, nos hablamos o nos mandamos mensajes por e-mail varias veces al día por cosas de trabajo, por los niños, por miles de cosas. ¡Es mi hija, pues! Nicolás dice que yo siempre estoy buscando mujeres jóvenes a quienes acoger y a quienes hacerles de mamá, como si quisiera reemplazar a Paula. Y si lo hago es inconsciente, pero reconozco que me interesan mucho las vidas de las mujeres jóvenes, mi fundación se dedica a eso. Creo que la obligación de las mujeres de mi edad que pasaron por el feminismo es proteger a las jóvenes que están en la época reproductiva y están ocupadas de sobrevivir y de sus hijos. ¿No es un lindo papel, ser las ancianas, las brujas? Es cierto, la protagonista no hace ninguna diferencia entre el hijo que cría y los hijos de ella, está dispuesta a sacrificar la vida por ambos. No lo había pensado.

-También está presente el sincretismo religioso, muy propio del lugar y la época que describes, pero da la impresión de que es algo que te identifica.
-Yo no soy una persona particularmente religiosa, pero creo que existe mucho más de lo que podemos ver y que hay una dimensión espiritual en todo lo que existe. No creo en el Dios cristiano, ni en otro, pero habría sido imposible escribir una novela sobre Haití en aquella época sin el vudú. Porque lo que coordinó todo el movimiento de los esclavos fue la religión. Venían de distintas partes de áfrica, hablaban diferentes idiomas, tenían distintas religiones, y les tocó encontrarse en esta isla donde los cristianizaban a la fuerza apenas llegaban. Pero eso era todo, los bautizaban y se acabó, de ahí a explotarlos cuatro o cinco años, hasta que murieran y de ahí a reemplazarlos. Y lo que los mantuvo unidos fueron los ritos, las ceremonias, el tambor, el vudú, el animismo, la idea de que la única liberación posible era la muerte y cuando tú mueres te vas a la isla bajo el mar, que es Guinea. Sin ese elemento que hasta el día de hoy es tan fuerte en Haití, no se explicarían muchas de las cosas que pasaban.

-"El camino de la libertad es tortuoso", escribes. ¿Quisiste hablar de la libertad en un sentido amplio y de los costos que se pagan por ella?
-Si tú optas por la libertad en cualquier sentido, primero que nada tienes que tomar tus decisiones y pagar las consecuencias. Eso tiene un precio, a mí me parece siempre barato. Nosotras fuimos la generación del movimiento de liberación femenina, la generación de puente. Claro, recibimos muchos palos, y costaba salir a trabajar cuando eras discriminada, cuando ganabas la mitad que el hombre pero hacías el doble de trabajo, cuando además tenías que hacerte cargo de la casa, tener niños, había que luchar contra el patriarcado, contra el machismo. Era un precio alto de pagar, pero lo que ganamos fue ¡fantástico!
-En el caso de Haití, se pagó un precio altísimo por la libertad, pero es un pueblo que de alguna manera sigue esclavizado...
-... Por la pobreza. La isla está destrozada. En primer lugar, la deforestaron; en la época de Zarité era un bosque tropical y ahora es un desierto, montañas desérticas. Y es un país extraordinariamente pobre, con mucha corrupción y mucha violencia y muy creativo y de gran colorido. Un país que podría ser estupendo, maravilloso, y que sin embargo no lo es. Pero no es el único país pobre, no se le puede echar la culpa a la revolución. Peor estarían si fueran todos esclavos de los franceses.
-¿Consultaste también fuentes literarias para este libro, como "El reino de este mundo", de Alejo Carpentier?
-Lo había leído antes, por supuesto, pero no volví a hacerlo. Cuando estoy haciendo una investigación, en general voy a fuentes históricas. Aunque a veces en una novela se descubren cosas que no salen en los libros de historia. Pero tuve que averiguar muchas cosas, la legislación, quiénes eran esclavos, qué grados de esclavitud había, cuándo dejan de ser esclavos. Toda esa parte legal es fascinante, y atroz. En la investigación salió todo lo que les hacían a los esclavos, los castigos, las violaciones, las cosas horribles que les hacen los seres humanos a otros seres humanos. Esa parte tan cruel hizo muy pesada la investigación, pero una vez que encontré la voz de Zarité, salió como por un tubo, todo lo vi a través de los ojos de ella.
-Después de libros como "Hija de la fortuna", "Inés del alma mía" o éste, ¿seguirás con la investigación histórica?
-Inés era un personaje real, así que ahí estaba limitada por la información histórica que existía, pero en este libro o en Hija de la fortuna , fue una recreación de una época y el personaje es inventado, puede hacer lo que quiera.
Pero en este momento estoy escribiendo una novela que no tiene nada que ver con lo que he hecho antes, sucede en el 2009 y la protagonista es una niña de 19 años. Una parte va a pasar en Chiloé, otra en Berkeley. Es una novela completamente distinta, contemporánea, actual. Me preguntas para dónde voy, y no sé, no sabía que alguna vez iba a escribir una trilogía infantil o un libro como Afrodita . No sé lo que va a pasar.

-Pero tus libros siempre hablan del amor y los afectos.
-Yo creo que es lo más fundamental en mi vida, y a medida que envejezco me voy desprendiendo de todo menos de eso. Realmente lo que me importa son esos afectos y estar conectada. Lo demás se va perdiendo en la noche de los tiempos.

-¿Cómo te sientes entre ese mundo que se mueve por amor y el mundo literario, que se divide entre los que te atacan o te defienden?
-La verdad es que no pertenezco a ningún club literario, nunca estudié literatura, no estoy muy conectada con ningún grupo de escritores. Nunca participo en jurados para premios ni ninguna de esas cosas, porque no es mi mundo. Lo mío es cazar historias y yo creo que hay una cosa muy de periodista todavía. Estar a la caza de lo que está pasando y tratar de interpretarlo, de contarlo. Y eso es todo lo que hago, ése es mi oficio. Trato de hacerlo con cierta elegancia, me cuido de que el lenguaje sea correcto, pero es la historia la que me interesa, la gente. Y luego, mis libros se traducen. ¿Te imaginas cómo será leer un libro mío en Camboya? Quizás no se pueda traducir el tono, el lenguaje, la sutileza, pero sí la historia humana, el personaje. Eso es lo que hace que el libro sea pirateado en Camboya.


"Fascinada" con Barack Obama
"Hay mucha esperanza de que él pueda cambiar la posición de Estados Unidos en el mundo, involucrar a toda la juventud a hacer cambios fundamentales", cuenta Isabel Allende, quien se declara "completamente fascinada" con el Presidente de Estados Unidos. "él es brillante. él y su familia, su mujer y sus hijas, son gente maravillosa".

23/09/2009

Isabel Allende: 'Uno escribe sobre lo que explora en su propia alma'

23/09/2009 13:00:00 -
Elena Del Valle
Isabel Allende: 'Uno escribe sobre lo que explora en su propia alma'
Isabel Allende presentó ayer en el Círculo de Lectores de Barcelona su última novela 'La isla bajo el mar' donde relata la historia de una esclava del Santo Domingo del s. XVIII que logrará la libertad y la felicidad luchando contra la sociedad de esclavitud de la época.

Isabel Allende supo cautivar la atención de todo el público durante la presentación de su 'La isla bajo el mar'. Su cálida voz, su sentido del y su riqueza interior fueron los principales ingredientes para sumergir al auditorio en la magnífica historia que envuelve a la protagonista principal, Zarité.
La protagonista era una esclava mulata de 9 años, que es vendida a un francés, Toulouse Valmorain, dueño de una de las plantaciones más importantes de Santo Domingo.
A lo largo de la novela transcurrirán cuarenta años en la vida de Zarité durante los cuales vislumbrará lo que representó la explotación de los esclavos y una serie de protagonistas la ayudarán a luchar por la libertad tan anhelada para las futuras generaciones.
Isabel Allende le da voz a una luchadora que saldrá adelante en al vida sin vida sin importarle las trampas que el destino le tienda. Zarité es una heroína, una triunfadora que conseguirá abrirse camino para alcanzar la felicidad.

La presentación fue conducida por Pepa Fernández, directora del programa 'No es un día cualquiera' de RNE. Ella dirigió una serie de preguntas a Isabel, que la escritora supo contestar con un gran sentido común y dónde ella misma logró retratarse en muchos momentos de la novela.
Isabel destacó tres aspectos importantes durante la rueda de prensa, uno, es que admitió que tiene mucho en común con Zarité. La escritora afirmó que 'uno escribe de lo que explora en su propia alma, y a mí me gusta desafiar lo que es injusto y sentirme libre como la protagonista'.

La isla bajo el mar de Plaza&Janes
El otro tema del que Isabel habló fue el y en dolor en la vida. Respecto a la relación de estos temas en la novela, ella comentó que, ' lo más fácil de manipular en la vida es el miedo y no hay peor sufrimiento que amar con miedo'.

Y el último tema importante fue la esperanza, este no tan relacionado con la novela, pero sí con una de sus otras obras, 'Paula', donde relata la enfermedad que sufrió su hija y lo que supuso para ella. Respecto a este tema ella afirmó que la esperanza nunca se pierde y es en los momentos más duros donde te das cuenta que emerge de tu interior una fortaleza que nunca creías tener.
Al acabar la presentación, todo el auditorio aplaudió con una gran fuerza a la escritora, muchas admiradoras le dirigieron algunas preguntas sobre sus otras obras y vida, así como posteriormente se quedó charlando y firmando el libro a todos sus seguidores.

22/09/2009

Presentación de Isabel, la Isla bajo el Mar

video

21/09/2009

Mi extraña fascinación por los Girasoles

Desde niña guardo afición por las cosas mas raras, de pequeña me encantaban las hormigas las tenía como mascotas las alimentaba las ayudaba a hacer sus casitas me encantaba ver lo trabajadoras,solidarias y ordenadas que eran pasaba horas tontas viendo cada uno de sus movimientos, con los años quizás eso me ha servido para ser increiblemente paciente fue una buena disciplina. Mi flor favorita son los Girasoles me fascinan es que no hay espectaculo mas bello para los sentidos nadie debería morir sin ver un campo lleno de estos botoncillos amarillos cuyo color ilumina el pensamiento y alegra al mas triste de los seres, la gente triste debería plantar cerca de su casa Girasoles les alegrarían la vida.

Para mi los Girasoles significan mucho mas que luz, regocijo,espontaneidad,brillo,a mi me inspiran calma y mucha, mucha, mucha ,paz . Es mi Flor favorita ajena a su significado a mi esa hermosa flor me inyecta mucha Alegría.

17/09/2009

Isabel su inspiración la esclavitud y la libertad



Isabel Allende: "Es muy difícil escribir sobre la esclavitud sabiendo que hoy en día sigue existiendo"

La autora chilena narra la azarosa historia de una esclava mulata en el Caribe del siglo XVIII, una época marcada por la explotación
Isabel Allende es una de las escritoras más queridas y respetadas en España, donde la publicación de cualquiera de sus novelas nunca pasa desapercibida. Su nuevo libro, La isla bajo el mar (Plaza & Janés) ya está entre los diez más vendidos y es una de las apuestas literarias más fuertes de este otoño. La escritora chilena está de visita en Madrid, ciudad en la que este miércoles presentó a Zarité, la protagonista de esta historia sobre la esclavitud ambientada en el siglo XVIII. En un encuentro con un grupo de medios, entre ellos ESTRELLA DIGITAL, Allende confesó que escribir todavía sigue siendo una forma de liberarse para ella y un auténtico "viaje al interior del alma".
esther ginés
madrid

Isabel Allende (Lima, 1942) habló este miércoles de derechos humanos, política internacional y feminismo durante la presentación de su última novela, La isla bajo el mar (Plaza & Janés), una obra con la que la autora de novelas como Inés del alma mía, Paula o La casa de los espíritus vuelve a encontrarse con los lectores. Durante su visita a Madrid, la escritora también habló de literatura, pero la trama tan humana de La isla bajo el mar condujo la conversación hacia temas más sociales.

Allende explicó que el contenido de la novela no lo eligió ella, sino que salió a su encuentro en el año 2005, mientras se documentaba en la ciudad de Nueva Orleans para escribir El zorro. "Descubrí una ciudad con un sabor francés, caribeño, todo heredado de la fuerte inmigración francesa que en el siglo XVIII huía de la rebelión de los esclavos en Santo Domingo, lo que hoy es Haití", explicó. Tanto el proceso de documentación como de escritura fueron muy duros para Allende, que incluso llegó a enfermar durante los dos años que tardó en construir la historia de Zarité Sedella, una mulata que a los nueve años es vendida como esclava en una de las plantaciones de azúcar más importantes de Santo Domingo.
"Me puse enferma y por más que me hacían pruebas no sabíamos qué me pasaba, yo creía que tenía cáncer de estómago hasta que un día, al poco de terminar la novela, me curé y hoy estoy perfectamente", comentó la novelista, quien cree que el horror de adentrarse en un tema tan "brutal" como el de la esclavitud fue el causante de su malestar. "Lo peor es que hoy en día hay 27 millones de esclavos en el mundo, muchos más que en otra época, y vemos cómo los niños se convierten en soldados y las niñas son explotadas sexualmente, pero no lo reconocemos", denunció.

El viaje de una esclava hacia la libertad
La protagonista de la historia, que acompañará al lector en un viaje hacia la libertad que dura más de 40 años, se le "apareció" a la autora chilena como si fuera un fantasma. "Yo no creo en esas cosas, pero en cierto modo, tengo la sensación de que Zarité existió...Yo la ví en mi cabeza, la tengo ahí metida, con su olor, su voz y todo", dijo la escritora, una mujer profundamente feminista y que se considera afortunada por gozar de una libertad que no tuvo su madre.
Allende nació en los años 40 en una sociedad patriarcal y conservadora donde, según cuenta, "mi mamá era una víctima y yo sólo sabía que quería ser como mi padre o mi abuelo, pero no como ella. Hasta que a Chile no llegó la palabra feminismo nadie supo qué era lo que me pasaba, por qué yo no quería que me mandaran", explica la autora, que vive desde hace años en Estados Unidos.
Isabel Allende confiesa que todas sus novelas "son un poco feministas" y La isla bajo el mar no es una excepción, ya que presenta a una mujer luchadora que intentará salir adelante a pesar de todas las trabas que el destino le ponga. "Es mujer, mulata y esclava, y ya sólo con eso estabas condenado en el Caribe en esa época", explica la escritora, quien recuerda que la mujer, en pleno siglo XXI, sigue sufriendo en países de África y del sudeste de Asia.
"Se habla mucho de los derechos humanos, pero es siempre desde la perspectiva del hombre; en épocas de conflicto y en determinados países las mujeres son siempre las primeras que pierden", comenta con conocimiento de causa una escritora muy comprometida con estos temas y para quien la libertad es "poder elegir sin presión ni violencia".

Preguntada sobre el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la narradora opina que "su lección ha sido increíble", aunque recuerda que aún hay mucho racismo subliminal en ese país. "Los que le atacan nunca hacen referencia a su color de piel, pero todavía es un asunto pendiente en EEUU". Para Allende, la gran esperanza es la nueva generación de estadounidenses, para quien "el color de Obama no importa".
Ficción y realidad
Aunque es una novela de ficción, La isla bajo el mar tiene mucha historia documentada, una combinación que agrada a la novelista, quien considera que la novela histórica "gana lectores porque mucha gente que quiere conocer determinadas cosas las busca en este tipo de libros antes que en las bibliotecas". Para ella, es una posibilidad de conectar con un público mucho más amplio, pero siempre manteniendo los elementos de ficción, indagando en el interior de los personajes, en las almas, como suele hacer en su literatura. "La historia la escriben los vencedores y siempre en términos de batallas, pero con la novela tenemos la posibilidad de explorar el mundo de las personas, ver cómo vivía la gente", explica.
Allende, con más de 25 años de carrera a sus espaldas y con obras traducidas a 27 idiomas, confiesa que vive seis meses al año, pues el resto del tiempo lo pasa escribiendo en la más absoluta calma. Su familia, dice, le ha pedido que se lo tome con más calma y que se cuide, razón por la que durante unos días intentó trabajar en la misma casa en la que vive su familia. "Fue imposible con el perro ladrando, mi marido de un lado para otro, los niños corriendo y la comida haciéndose", cuenta entre risas esta mujer menuda para quien escribir es todavía una forma de "liberación" y siempre "un viaje al alma". "Nunca pienso en si mi próximo libro venderá, si lo leerá mucha gente...ese no es mi trabajo, yo me dedico a escribir, pero me considero afortunada porque tengo la certeza de que el siguiente libro me lo publicarán".

"UNA MUJER LISTA" Y GRANDE COMO SU ESPIRITU

La novelista superventas chilena presenta su última novela
Isabel Allende regresa al realismo mágico con 'La isla bajo el mar'

La escritora chilena aborda el asunto de la esclavitud, y en particular la de Haití Escribir sobre la esclavitud la tuvo enferma del estómago hasta el punto final

PEDRO VALLÍN Madrid 17/09/2009 Actualizada a las 00:51h Cultura
El realismo mágico no es sal y pimienta, a veces hay que recurrir a otros aderezos para según qué plato, sostiene Isabel Allende. Aunque sí lo es para este guiso. 'La isla bajo el mar' (Plaza & Janés y Círculo de Lectores), recién llegada a las librerías, es la última novela de la sobrina del malhadado presidente chileno, una de las escritoras más populares de la historia de la literatura en castellano, y aborda la vida de los esclavos haitianos en el siglo XVIII, un asunto para el que recurre a la magia como herramienta narrativa, pues la haitiana es, subraya la autora, una cultura preñada de elementos mágicos y sobrenaturales. Imposible hurtar el cuerpo.

La idea de abordar el asunto de la esclavitud, y en particular la de Haití –tal vez el régimen esclavista "más brutal" de la historia, dijo una locuaz Allende–, para ambientar su nuevo relato emocional de reafirmación femenina le salió a la novelista al encuentro mientras se documentaba para otro libro. Sorprendida por ese sabor afrancesado y caribeño de Nueva Orleans, supo que allí llegaron los franceses huyendo de las revueltas de los esclavos de Haití. Decidió indagar qué había ocurrido en el XVIII en La Española para que los hacendados pusieran pies en polvorosa, y así fue como descubrió la existencia de una sociedad en la que medio millón de esclavos malvivían –"apenas vivían cinco o seis años, ni llegaban a reproducirse, era más rentable sustituirlos por carne fresca, tal era el régimen de explotación a que estaban sometidos"–, subyugados por unos 24.000 ciudadanos libres.

La escritora afincada en Estados Unidos asegura que la investigación la turbó de tal forma que enfermó del estómago sin motivo aparente, dolencia que no desapareció hasta que completó la escritura de la novela. Un asunto sórdido, recalcó Allende, que en absoluto está fuera de la agenda: "Hoy hay más esclavos que nunca; 27 millones", entendiendo por esclavos a quienes están privados de libertad, retenidos bajo amenaza de violencia y trabajando sin recibir pago; así las niñas camboyanas, los niños soldado o los trabajadores del carbón en Brasil, mencionó. Pero, en un mundo que, en su opinión, "cuando habla de derechos humanos habla de derechos del hombre", no podía faltar la causa feminista; "presente de algún modo en todas mis novelas", admitió. Zarité Sedella es el nombre de la nueva heroína de Isabel Allende, una esclava indómita que persigue la libertad personal y su sublimación en la solidaridad humana.

En la rebeldía de Zarité hay mucho de la escritora: "Mi mamá era una víctima y yo no quería ser como mi mamá, quería ser como mi abuelo, al que nadie le mandaba. No sabían qué pasaba conmigo hasta que llegó a Chile la palabra feminismo". Recién aterrizada de una conferencia internacional celebrada en Estados Unidos sobre los nuevos caminos del feminismo, Allende habló largamente de lo mucho avanzado desde el mundo de su infancia al de hoy día, pero también del trecho que aún falta por recorrer, en particular en algunas culturas como la musulmana y en continentes pobres como África, para que la mujer pueda darse por satisfecha.

Valiente ante la prensa, Allende entró ayer a todos los ofrecimientos –aun los más perversos– sin zalamerías. Así, preguntada por el estado de la literatura latinoamericana y por el éxito póstumo de su compatriota Roberto Bolaño, lo celebró con parabienes e inmediatamente exorcizó el fantasma que había sido aviesamente convocado: "Él consideraba que yo era una basura, pero eso no le resta a él mérito alguno".
Luego, otro periodista le explicó que Bolaño, dos años antes de morir, dijo que sus literaturas no podían estar más alejadas, pero que ella vendía millones de libros y que "la literatura sin lectores no es literatura". Allende sonrió al oírlo con una mueca complacida y escéptica a un tiempo. Cauta ante el elogio, elegante ante la crítica; una mujer lista.

"Obama es un milagro"
La escritora Isabel Allende habla de racismo y política en la presentación de su último libro

EFE - Madrid - 16/09/2009

La escritora Isabel Allende cree que Estados Unidos sigue pagando aún el precio de "lo que fue la esclavitud" y todavía no se ha podido sacudir "esa culpa terrible". Por eso, considera "un milagro" la elección de Barack Obama como presidente, porque el racismo que hay en el país "es brutal". "Nadie lo menciona, nadie dice la palabra, pero en la oposición hay un elemento de racismo brutal", estas han sido las palabras de Allende en la presentación en España de su nueva novela, La isla bajo el mar ambientada en la colonia francesa de Saint-Dominque, a finales del XVIII, y protagonizada por una esclava mulata que lucha por conseguir la libertad.

La escritora reside desde hace 21 años en California y, aunque afirma que "nunca" se verá "como americana", conoce bien la realidad del país y dice que, "durante varias generaciones", los norteamericanos sentirán "el peso de la culpa de la esclavitud". "Puedo asegurar que el racismo contra Obama es brutal. A muchas personas les irrita ver que esa hermosa familia negra vive en la Casa Blanca", señala la autora de "La isla bajo el mar", publicada por Plaza-Janés y Círculo de Lectores.

A la novelista le "fascina" ver que "la gente joven de Estados Unidos es mucho menos racista". "Fueron los jóvenes quienes eligieron a Obama", destaca. La autora de La casa de los espíritus opina que quizá no se cumplan todas las expectativas que suscitó la elección de Obama y haya que "ceder terreno". "En Estados Unidos estamos en un momento crucial, en el que puede haber cambios significativos o se puede retroceder también". Por eso, le "indigna" la división que existe en el seno del Partido Demócrata en cuestiones como el plan de salud, frente a la derecha "que siempre sabe para dónde va". "Es la izquierda la que no lo sabe, si se puede llamar izquierda a lo que hay en Estados Unidos", bromea.

Apoyo a Bachelet
Allende también se ha referido a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, "una persona extraordinaria" que tras cuatro años de gestión cuenta con el apoyo de más de un 70% de los chilenos, algo "fantástico" en un país en el que la gente "vive quejándose de todo". Y ese apoyo lo consiguió a pesar de ser "la primera mujer presidenta, socialista, agnóstica y madre soltera en el país más conservador del mundo socialmente", ha dicho Allende, quien luego, al presentar el libro en el Centro Cultural Círculo de Lectores, añadiría que Bachelet es "un personaje de novela" sobre el que no se siente capaz de escribir.
La autora ha repasado además la situación en países como Bolivia y Venezuela y los cambios que están experimentando con los presidentes actuales, Evo Morales y Hugo Chávez, respectivamente. "Hay una explicación para estos fenómenos populistas: la desigualdad de oportunidades que se vive en Sudamérica y el racismo contra el indígena", afirma Allende que, sin embargo, conoce venezolanos que fueron a Chile a seguir el ascenso de Salvador Allende y que habían vivido la revolución cubana, "pero que hoy no están con Chávez".

10/09/2009

El Amor en su máxima Expresión







05/09/2009

"La ficción ocurre en el vientre"


Entrevista Isabel Allende
"La ficción ocurre en el vientre"
ROCÍO AYUSO 05/09/2009
El País

Con 51 millones de libros vendidos, la narradora chilena es una de las más exitosas del mundo. Desde su casa en California, habla de la trastienda de su escritura, responde a sus críticos y explica la conexión con su nueva novela, La isla bajo el mar, en la cual aborda la esclavitud


Ella dice que no, pero a Isabel Allende le sigue doliendo su último libro. Aunque sea un poco. Ese poco que justifica la tisana caliente con la que calma sus entrañas en lo que a simple vista es una agradable mañana de verano en Sausalito, California (Estados Unidos). La razón de su dolor tiene título: La isla bajo el mar, su última obra. "Me enfermé del estómago. Fue brutal. Estuve mal casi dos años y no me sabían decir de qué. Hasta que terminé de escribir el libro, y ahora estoy sana como un peral", afirma esta chilena menuda de 66 años. Es autora de 19 libros y ha vendido más de 51 millones de ejemplares en 27 idiomas (además de esas otras ediciones piratas que sabe que existen aunque no tiene ni una copia). Pero escribir todavía duele. "La isla bajo el mar es sin duda el libro más doloroso que he escrito nunca. Paula fue doloroso, pero en otro sentido. También fue una terapia, una redención", afirma de la obra que dedicó a su hija muerta. "Pero aquí no hay redención. La esclavitud no tiene redención. Y sigue sin tenerla porque en la actualidad hay millones de mujeres que siguen siendo esclavas".

La isla bajo el mar es Guinea, es ese lugar con el que los esclavos soñaban cuando les sacaban hasta la sangre en las colonias, ese paraíso donde al menos sus espíritus encontraban la paz tras la brutalidad con la que se veían acortadas sus vidas. También es la evocación que hace soportable la vida de Zarité, la protagonista de la última novela de Allende, una joven esclava del Congo que nos hará ver el Saint Domingue de 1770 a 1793, antes de ser Haití o República Dominicana, y el Nueva Orleans de principios del siglo XIX. "Lo que allí pasó en esos años fue para enfermar al más sano", agrega con otro sorbo de manzanilla antes de hacerse ella misma la pregunta sobre qué se le había perdido en ese momento de la historia, en esos parajes, para dedicarle dos años de su vida. Nada o todo. Así son las novelas de Isabel Allende. Semillas que están en ella y que un día, no sabe cómo, florecen. "No me acuerdo si fue durmiendo o recién despertada, pero un día tuve un sueño muy poderoso donde vi a Zarité. Así, como está descrita en el libro, alta, segura. Y ya no la tuve que inventar", recuerda de ese momento de inspiración del que nació un personaje que en su opinión no tiene nada que ver con ella.


"Un día tuve un sueño muy poderoso donde vi a Zarité, alta, segura. Y ya no la tuve que inventar"

"En mis libros hay una porque soy de la opinión de que el mundo es más de lo que vemos"presencia de la muerte muy fuerte

"Lo del realismo mágico era antes. No sé hacia dónde evolucionamos, pero hay una generación urbana de autores que se reencuentra"

Rascando más hondo es fácil dar con el momento en el que la semilla de La isla bajo el mar fue plantada en el seno de la escritora chilena. Data de la investigación que hizo para El Zorro (2005). Fue entonces cuando descubrió la existencia de esa Nueva Orleans de principios del XIX donde existía una clase media negra, libre y educada, fruto de la llegada de los más de 10.000 exilados que salieron huyendo de la revolución de Haití, "un colectivo que incluía a las familias blancas, sus concubinas de color y los hijos de sangre mezclada". El tema, obviamente, se quedó con ella. "Te hace entender todo el odio y el resentimiento racial que existe en este país", afirma de ese Estados Unidos al que mudó su residencia en 1988 y donde tiene su hogar. Y en cuanto a que Isabel Allende, sobrina del asesinado presidente de Chile Salvador Allende, nacida en Lima en 1942, que se exilió en 1975 a Venezuela, periodista, feminista y una de las escritoras más populares en español de las últimas décadas, no se parece a Zarité, habría mucho que hablar. Menciona la palabra libertad y sus ojos se iluminan.

"Tienes razón. Me parezco a ella en esa búsqueda de la libertad que siempre me ha motivado. Mi obsesión desde pequeña con ser independiente, que nadie me mandara, que nadie me pagara la cuenta en el restaurante, que nadie me pregunte dónde he estado", deja salir de su estómago liberando lo que queda del libro en su interior.

Isabel Allende encontró la libertad en sus libros. Primero en esos que leyó de chica, cuentos de hadas, clásicos rusos o, por siempre, las obras completas de Shakespeare. "Las leí incluso cuando no podía entenderlas, cuando para mí no eran más que historias de amor", se deleita. Henri Troyat y su Mientras la tierra exista le hizo pensar que quería escribir. Pero fue bastantes años más tarde y cuando no sabía muy bien qué hacer con su vida cuando encontró su propia voz. "La literatura me dio esa voz que se va profundizando o afianzando con cada libro. Puedo decir con certeza que mi vida cambió con La casa de los espíritus. Sin su éxito completamente milagroso nunca sería escritora. Antes me sentía muy frustrada, atrapada en un destino mediocre. Pero La casa de los espíritus me dio la oportunidad de escribir y con cada libro encuentro un universo nuevo, un sitio donde me siento cómoda", afirma cual declaración de independencia de ese momento en el que se separó para siempre de la sociedad "católica, conservadora, patriarcal y cerrada" en la que se crió.

La isla bajo el mar también acerca a la escritora una vez más a ese mundo espiritual que tanto le interesa. O le intriga. Aquí es el vudú, las loas. En La casa de los espíritus fue esa carta que se puso a escribir a su abuelo moribundo la que instigó el cambio. En Paula, su hija, fallecida en 1992 víctima de un ataque de porfiria. "En mis libros hay una presencia de la muerte muy fuerte porque soy de la opinión de que el mundo es más de lo que vemos. Se muere mi hija y no puedo creer que se muera todo. No hablo de religión ni de fantasmas pero, como dice mi madre, la inteligencia es ser capaz de ver las cosas detrás del espejo", intenta explicar de ese otro hilo de conexión que enlaza su obra. Libertad, espiritualidad y maternidad. Ésa es la tercera constante que se repite con Allende y a mucha honra porque, como la escritora no se cansa de repetir, sus logros no son sus libros sino el amor que comparte con los suyos. "Para mí la maternidad es muy importante. Soy madre, abuela, suegra, hija y matriarca", asegura en esa oficina que comparte con su segundo marido, el abogado y ahora también escritor William Gordon, rodeada de las diferentes ediciones de sus libros así como de las fotografías de todos aquellos que significan algo en su vida.

Se trata de una oficina excesivamente ordenada, como quien dice para las visitas, aunque Allende recibe más bien pocas. Hasta la llegada del verano la escritora se encierra en esa caseta junto a la piscina que reserva para escribir en su casa de San Rafael (Estados Unidos). Una hibernación literaria que empieza como un reloj cada 8 de enero. "El 7 saco todo lo que tiene que ver con el libro anterior para que no me contamine y me encierro con el nuevo", dice de unas jornadas en ocasiones de hasta 12 horas desde que su perra Olivia la despierta temprano ("a las 6.30 ya estamos en pie") hasta que su esposo la llama para cenar y disfrutar juntos del atardecer y un vaso de vino. A veces ni eso. "Si Willie tiene algún programa, me dan las 12. Uno ya no tiene vida", suspira. Es un proceso metódico y donde sólo conviven con la escritora su ordenador, el diccionario de sinónimos, el de inglés-castellano para evitar los anglicismos propios de alguien que lleva tanto tiempo en Estados Unidos y el silencio. Con mayúsculas. Un extraño silencio que no acepta el sonido de una radio ni una nota de música, pero es inmune al ruido que puedan hacer sus nietos en la piscina. Ése hasta le gusta para escribir. También invita a su retiro al resultado de toda la investigación que ha ido recopilando sobre su futuro libro, un proceso de dos años que en esta ocasión incluyó la obra de Alejo Carpentier y la de Madison Smartt Bell, Toussaint-Louverture: A Biography. Siempre prefiere buscar sus referencias históricas en otras novelas más que en libros de texto o buscadores de Internet. "Una información más orgánica", dice. Y lo suyo sigue siendo las anotaciones y los subrayados. Nada de complicarse la vida con tecnologías más modernas. La domina la misma razón que la frena a la hora de escribir en inglés. "La ficción ocurre en el vientre y si lo proceso demasiado se me pone duro", afirma, como si no supiéramos todavía que Allende escribe desde sus entrañas.

Eso no evita las críticas. Los que la descalifican por ser demasiado popular. O esos otros que ni la llaman escritora y prefieren el término de "escribidora". La autora no pierde el tiempo con esas críticas, segura de que no pueden acabar con su marcado sentido de la independencia. "Por eso he sido tan feliz en California. Porque a nadie le importa un pepino lo que haga", se explaya, alejada de las críticas más sarnosas. Le alegra haber escrito de todo, "ficción, infantil, memorias; cada libro es un experimento", y sabe sus limitaciones. "Me costaría mucho escribir la historia de una señora de un suburbio de Chicago", reconoce. Lo suyo, admite, es mágico. Como la realidad. No confundir con un tipo de literatura. "Lo del realismo mágico era antes. Ahora no sé hacia dónde estamos evolucionando, pero sí sé que existe una generación urbana de escritores que se reencuentra. La de Gabriel García Márquez no era urbana", perfila de las nuevas voces de la literatura latinoamericana influidas por lo visual y por lo inmediato.

Para Allende, los años de profesión no hacen el proceso más fácil. Quizá si siempre hiciera lo mismo. Pero cada libro tiene sus necesidades. Y hay que encontrar esa voz que a veces no aparece. Como tras la muerte de su hija, que no pudo escribir durante tres años. O cuando empezó esa otra novela, una historia que transcurría en la Segunda Guerra Mundial y en los años de la resistencia española mezclada con los recuerdos de su madre. "No pude dar con el tono", se lamenta del reciente fracaso. En ese momento, todo a la papelera y a empezar de nuevo. "Si no lo boto de la computadora tendré la tentación de reutilizarlo y nunca queda bien". La edad tampoco facilita las cosas. "A mi edad la gente se jubila", dice con un mohín, aunque no suena muy convencida de que ése sea su futuro. De momento piensa bajar el ritmo. En lugar de un libro por año, uno cada dos para tener más tiempo para su familia. Pero abandonar la literatura, nunca. "Hay algo maravilloso en el lenguaje. ¡Cómo nos vamos a comunicar tan sólo por mensajes de texto!", se rebela de un medio en el que encuentra su nirvana. Menos cuando duele. Pero eso es pasajero. "Cada novela se queda conmigo hasta el próximo libro. Y luego, chao pescao".

01/09/2009

La Isla Bajo el Mar el Libro más Vendido.

"La isla bajo el mar", de Isabel Allende, el libro más vendido
La última novela de Isabel Allende ocupa el primer puesto del listado de los libros de ficción más vendidos entre el 23 y el 30 de agosto en la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país, según los datos proporcionados por el grupo ILHSA.

Libros de ficción
1. "La isla bajo el mar", de Isabel Allende, Sudamericana.
2. "Las grietas de Jara", de Claudia Piñeiro, Alfaguara.
3. "Los hombres que no amaban a las mujeres", de Stieg Larsson, - Destino.
4. "La trampa", de John Grisham, Plaza & Janés.
5. "Africa, Harenes de Piedra", de Hernán Lanvers, Plaza & Janés.
6. "La reina en el palacio de las corrientes de aire", de Stieg Larsson, Destino.
7. "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", de Stieg Larsson, Destino.
8. "El vencedor está solo", de Paulo Coelho, Planeta.
9. "Luna nueva", de Stephenie Meyer, Alfaguara.
10. "Eclipse", de Stephenie Meyer, Alfaguara.

31/08/2009


“He corrido riesgos, he hecho tonterías y he pagado las consecuencias”
Isabel Allende, la escritora chilena que ha vendido más de 40 millones de copias en el mundo, acaba de estrenar nueva novela y anuncia visita en diciembre. Aquí conversa en exclusiva con revista Poder.

Isabel Allende está contenta, tranquila, mira con la serenidad que otorga el haber cumplido una vez más la “misión”. Porque luego de meses de encierro para dar vida a La isla bajo el mar (Editorial Sudamericana), la nueva novela que acaba de lanzar al mercado, ahora lentamente vuelve a la cotidianeidad en su casa de San Rafael, una ciudad a 30 kilómetros de San Francisco, una propiedad que mira al mar y que da la bienvenida con un cartel de madera que anuncia “La casa de los espíritus”. La misma que en su interior esta llena de recuerdos, de ventanas generosas, desniveles, flores y cálidas texturas y donde comparte su vida al lado de su marido, William Gordon, el abogado y ahora escritor (Duelo en Chinatown, El rey del bajo fondo), a quien conoció hace 22 años y de quien confiesa sentirse absolutamente enamorada. Sin embargo, para ser precisos, el lugar donde se gestó esta nueva novela fue en su famoso “cuchitril”.

Una casita al fondo del jardín acondicionada por la escritora para dar rienda suelta a su imaginación y que se compone de dos piezas. Una más amplia y con las paredes cubiertas de estanterías en las que se encuentran sus primeras ediciones, un clóset con manuscritos, otro con diccionarios y el material de investigación del libro en curso, una mesa redonda donde pone sus páginas a medida que van naciendo, un escritorio en forma de ele para el computador y fotos por todas partes. La pieza contigua es para meditar… Todo pensado y calculado para la creación.Pero en enero ni las ganas de escribir ni el ambiente propicio facilitaron las cosas. La escritora sufrió un accidente “literario”. Al sentarse frente al computador perdió el rumbo. No encontró el hilo conductor de la historia y debió recurrir a un plan de emergencia. Afortunadamente, en su cabeza contaba con una trama lo suficientemente poderosa para empezar a tejer la nueva novela que acaba de conocer el mundo.

Isabel Allende cuenta que el tema de su novela surgió cuando hizo la investigación para El Zorro y conoció la zona del Caribe y Nueva Orleans. “Ahí fue donde descubrí el horror de la esclavitud en la colonia francesa de Saint Domingue, que hoy es Haití”, señala.¿La inspiró la lucha por la libertad?Mi vida ha estado marcada por la decisión de ser independiente, que comenzó en mi infancia y en la adolescencia se encaminó hacia el feminismo. He tenido mucha suerte, porque pertenezco a una generación de mujeres que pudo conseguir su independencia. Pagamos un precio por ella, por supuesto, pero ese precio fue muy barato comparado con los beneficios. Puedo imaginar el horror que significa nacer en la esclavitud.

¿Cuánto tiempo le llevó esta investigación?
No puedo decir cuánto tiempo exactamente porque empezó hace años, entremedio escribí Inés del Alma Mía y La Suma de los Días. Siempre estoy investigando algo para el futuro, aunque no sepa cuándo lo voy a utilizar. En este momento, me interesa indagar sobre la juventud, las nuevas maneras de enfocar relaciones y el amor. Esos temas están en el aire, los veo en mis nietos. También me interesan la soledad y las drogas, que son un asunto grave en Estados Unidos.

¿Qué espera que el lector encuentre en La isla bajo el mar?
Que se entretenga, primero que todo, que sepa lo que fue la esclavitud y piense que todavía existe en muchas partes del mundo. La esclavitud es ilegal y se esconde, pero se practica extensamente, sobre todo con mujeres y niños, los más desvalidos.

¿Qué es más fácil: escribir una novela o sus memorias?
Prefiero escribir una novela porque puedo echar a volar la imaginación y no tengo que pedirle permiso a nadie. Con una memoria hay que acercarse lo más posible a la verdad y esa verdad puede ofender a otras personas que son parte de la historia. Luego de casi 30 años como escritora,

¿aún considera que avanzar una página significa esfuerzo?
Escribir es siempre un esfuerzo que requiere disciplina tanto como inspiración. Con la edad cuesta más imponerme esa disciplina y recién ahora estoy aprendiendo a escribir con calma, menos horas al día, relajadamente. Y con más alegría que paciencia. Hace un tiempo dijo que con los años perdió la inocencia al escribir,

¿qué significa realmente esa frase?
Al decir que perdí la inocencia me refiero a que al principio escribía sin saber el alcance que tiene un libro y sin conocer el mundo de las editoriales, los críticos, los profesores. Antes tenía la desfachatez de la ignorancia y eso me daba mayor libertad.Usted se inició como escritora cultivando el estilo del realismo mágico,

¿por qué cree que esta corriente en el pasado generó tanto interés en Latinoamérica?
Al principio el realismo mágico fue como abrir otra dimensión a la existencia y aceptar con naturalidad los misterios que nos rodean. También fue un lenguaje para expresar la complejidad de nuestro continente. Sin embargo, debemos recordar que el realismo mágico no es patrimonio latinoamericano, se encuentra en la literatura y el arte en muchas partes del mundo, desde los cuentos africanos hasta las sagas escandinavas.

¿Cuándo decidió dejar atrás este estilo literario?
El realismo mágico no es como sal que se le puede echar a todos los guisos, a veces es útil y otras veces no. Se puso de moda por un tiempo y creo que fue utilizado a destajo, por lo mismo no es raro que hoy los escritores jóvenes no quieran saber nada de eso. Tal vez se usó en forma artificial y se convirtió en algo empalagoso y falso. Yo lo uso cuando viene al caso.

¿Cómo describiría hoy su literatura?
Ahora mi estilo es más sencillo y directo, menos adjetivos y metáforas, pero los temas son más o menos los mismos. Siempre escribo sobre mujeres fuertes, amor, violencia, muerte, problemas sociales, relaciones.

¿Qué ha descubierto de usted a lo largo de su obra?
Que hay coherencia entre lo que creo, lo que escribo y la forma en que he conducido mi vida.Los personajes de sus libros así como comienzan a “aparecer” para que usted los inmortalice en una novela, una vez que termina la obra,

¿cuánto tiempo más la acompañan?
Hay algunos personajes que vuelven disfrazados y con otros nombres, se cuelan en las páginas de otros libros y cuando los descubro ya es tarde, porque se han convertido en parte importante de la historia. Por ejemplo, Riad Halabi de Eva Luna es muy parecido a Tao Chi’en de Hija de la Fortuna.

¿Cómo desarrolla la “complejidad” de los personajes en su obra?
Me interesan las personas complejas, sean hombres o mujeres. Con personajes simples es muy fácil caer en la caricatura. Para desarrollar un personaje pienso en alguien conocido a quien pueda usar como modelo, si es posible observo a esa persona de cerca, la entrevisto, la estudio, eso me ayuda mucho. En Estados Unidos posee una fundación que lleva su nombre y ayuda a mujeres y niños en situaciones de vulnerabilidad,

¿qué la llevó a trabajar en esta causa?
Después de la muerte de mi hija Paula quise honrar su memoria con una fundación que continuara la labor que ella había hecho en su corta vida. Paula estudió psicología y se dedicó a servir en poblaciones marginales en Venezuela y después en España. Nunca ganó un peso: trabajaba ocho horas diarias, seis días a la semana como voluntaria, ayudando a los demás, especialmente mujeres y niños.

¿Cuál es su rol en ese lugar?
Aporto el capital, superviso un poco y firmo los cheques, nada más. Mi nuera, Lori Barra, maneja la fundación con mano de capitán de buque. No se le escapa un solo detalle, tiene la meticulosidad necesaria y un corazón enorme. Ella selecciona los programas, evalúa los resultados y administra el capital. Nadie podría dirigir la fundación mejor que ella.

Su esposo ahora también escribe… ¿la “competencia” no se ha hecho presente entre ustedes, porque tengo entendido que le ha ido muy bien con sus libros?
Willie escribe novelas policiales, un género distinto al mío y nunca se ha sentido intimidado por mí. Es un raro ejemplar de marido que no se siente apabullado por el trabajo de su mujer y es un ejemplar todavía más raro de escritor que no envidia el éxito de la competencia. No competimos… nos celebramos mutuamente.

¿Hoy se atrevería a decir que en su vida corrió muchos riesgos?
Claro que he corrido riesgos, he hecho tonterías y he pagado las consecuencias, pero no me arrepiento, porque gracias a ese espíritu aventurero encontré a Willie.En sus viajes es cuando aprovecha de traer historias en la maleta.

¿Pero qué busca específicamente en esos momentos?
En los viajes procuro andar relajada, con el corazón y la mente abiertos. No busco nada específico y por lo general no tomo notas ni fotos. La inspiración viene mucho después. Nunca sé si un lugar determinado me servirá para situar una historia, pero no importa, porque los sabores, colores, sonidos, paisajes, la gente, todo eso se me queda y tarde o temprano me sirve.

¿A qué lugar del mundo fue su último periplo?
A Turquía. Allí las historias están plantadas como semillas en el suelo fértil de la memoria e irán saliendo de a poco en páginas futuras. Este país es una encrucijada de culturas, cada piedra tiene historia. Muchas civilizaciones han dejado su huella en ese país. Además de la belleza natural del paisaje y la arquitectura, que se queda en la memoria, está la fascinante complejidad de sus habitantes.Ahora que terminó la novela,

¿en su tiempo libre por qué autores se dejará seducir?
Leo novelas de actualidad, por lo general en inglés, de autores nuevos. Y para escoger un libro entre los millones que hay en una librería, pregunto a mis amigos libreros qué vale la pena, qué se acaba de publicar, averiguo algo sobre el libro y el autor o la autora. En general, me seduce el tema, pero más que nada la calidad de la escritura. Siento una mezcla deliciosa de placer y de envidia cuando estoy frente a un texto bellamente escrito.

¿Este año la veremos en la Feria Internacional del Libro de Santiago?
Me temo que no, pero iré en diciembre a la promoción de mi nueva novela, La isla Bajo el Mar.

¿Por qué cree que cada vez que pasa por Chile recibe “embates” de parte de algunos de sus colegas chilenos?
¿Si? No me había dado cuenta de eso. He recibido embates en algunas ocasiones, pero eso le pasa a cualquiera que asome un poco la cabeza por encima de la media, menos a los futbolistas. Cuando voy a Chile me siento muy querida, la gente me para en la calle para abrazarme. Sería una ingratitud de mi parte si me quejara. Por perfil,

¿qué mujer u hombre chileno destacado actualmente valdría la pena incluir en una novela?
Sin dudarlo: Michelle Bachelet.

Isabel Allende en Feria del Libro en Suecia


La destacada escritora chilena estará presentando "La Suma de los Días"...
Una vez más, Isabel Allende se transforma en una destacada Embajadora de nuestro país y también de Latinoamérica al ser una de las escritoras latinas que participará en la Feria del Libro de Gotemburgo, en Suecia.

La escritora chilena, que actualmente reside en Estados Unidos, estará presente en esta feria presentando su libro "La Suma de los Días", a fines de septiembre.
La Feria del Libro de Gotemurgo se desarrollará entre el jueves 24 de septiembre y el domingo 27 de este mes, desde las 11:00 a las 18:00 horas, en el recinto ferial ubicado en Svenska Mässan, 40224 Gotemburgo


Isabel Allende: "La gente prefiere pasar cualquier pobreza pero tener su libertad"

Perdona la tos, pero me dio la porcina", dice, desde su casa en California, la voz de Isabel Allende. Allende, se sabe, es un caso único en América latina, una escritora que salió de Chile, se convirtió en un best seller mundial y conquistó el durísimo mercado estadounidense.La escritora se pone al teléfono, pese a la gripe, porque en estos días se está lanzando su última novela, La isla bajo el mar, donde cuenta la vida de Zarité, una mujer que empieza siendo una niña esclava en Saint-Domingue, el lugar que luego será Haití. Así que Allende se repone de la tos y habla con la prensa. Sabe que el lanzamiento de un libro suyo es un acontecimiento.Para que se entienda: en la Argentina, donde la primera tirada de un escritor importante ronda los 10.000 ejemplares, La isla... largará con 100.000 más 6.000 en tapa dura. En la editorial –Sudamericana– estiman que deberán reimprimir pronto: de esos 100.000 las librerías ya compraron 75.000.Hay que saber, también, que Allende suele jugar con el pasado y el presente. Que no puede ser casualidad que se haya metido con la esclavitud, con la historia de la primera nación independiente de América Latina, con la insurrección de negros esclavos que tomaron el futuro de prepo y antorchas en mano pero terminaron siendo uno de los países más pobres del mundo. No puede ser que se haya ido sólo de paseo hasta 1770.

¿Por qué tomar hoy el tema de la esclavitud?
Mira, yo tengo una fundación. Trabajo con mujeres y con niños, su misión es ayudar mujeres y niñas en el área de la educación y la salud, y me toca ver de todo. Y veo que hay todavía esclavitud en el mundo, sobre todo de mujeres y de niñas, y de niños también. Niñas que son forzadas a matrimonios prematuros, niñas obligadas a trabajar como sirvientas en casas, en las industrias, en las minas, sin que les paguen. Hay lugares por ejemplo, en el lago Victoria, en Kenia, donde los niños son obligados a trabajar en la industria de la pesca. En el Congo hay niños que son secuestrados y obligados trabajar en las minas. En Occidente lo que existe es el trabajo forzado y la prostitución.

¿Dónde se cruzó la vida de Allende con la de los esclavos de la colonia francesa?
En Nueva Orleans. En las huellas de su cultura. "Es que en el 1800 llegaron allí diez mil inmigrantes que salieron escapando de lo que hoy es Haití. Eran colonos franceses blancos, con sus mujeres blancas y sus niños blancos, y que traían consigo a sus concubinas de color con sus hijos de sangre mezclada". Zarité opta dos veces por seguir a su amo.

¿Este es un relato de victoria o de derrota?
Yo creo que es de victoria para Zarité, que se liberó. Y también para los esclavos en Haití, la única revolución de esclavos que ha triunfado en la historia. Ahora, si alguno ve Haití hoy, se le parte el corazón, porque es el segundo país más pobre del mundo. Entonces, uno piensa: gente tan creativa, tan imaginativa, tan valiente, que fue capaz de pelear hasta el último hombre por su libertad... ¿qué pasó?

¿Qué pasó?
Fueron traicionados por sus generales, traicionados por la Historia, boicoteados por todos los países a su alrededor: nadie quería que el ejemplo se repitiera, que empezaran los esclavos a tener revueltas. Mirá todo el tiempo que tuvo que pasar para que en los Estados Unidos –en 1860, 60 años más tarde– se liberara a los esclavos. Y 100 años más para los derechos civiles.

¿Por qué no se escapa Zarité cuando puede?
Las primeras veces, porque es madre. Cuando tiene que elegir entre la libertad o los niños se va con el dueño de la plantación para proteger a los niños. Y a mí me parece importante cuando la curandera, Rosa, le dice a ella "qué saco yo con escaparme, si los demás quedan todos esclavos". O sea: no hay libertad mientras no seamos todos libres. También se plantea que además de ser libre hay que mantenerse...La encrucijada entre la libertad o quedarse un poco más seguro con tu amo existe. Pero en general, la gente prefiere pasar cualquier pobreza y tener su libertad. Tampoco es libre la española que es la esposa del amo y enloquece. Las mujeres europeas que llegaban a Antillas no soportaban el clima y no soportaban la vida. Aunque hasta cierto momento hubo esclavitud en Europa, jamás hubo los horrores que había en las colonias, donde cada uno era Dios. Las mujeres se volvían locas de soledad, porque vivían aisladas en las plantaciones, en un calor espantoso, con mosquitos que las picaban y les daba malaria, dengue y en medio de la crueldad más horrorosa. Pero el amo, que también es europeo, se adapta.Valmorain es un clásico dueño de plantación, un hombre que posiblemente se creía muy humanitario porque no era tan cruel como el vecino, que llega ahí lleno de ideas liberales de los enciclopedistas franceses y de la Revolución, pero apenas se encuentra con sus esclavos, con los problemas diarios, va cambiando. Y el tipo va acomodando su ideología de acuerdo a las necesidades del momento. Algo que vemos mucho entre la gente que llega muy alto en el poder y la gente que llega a tener mucho.

Hacia el final se mete con un tema difícil, el incesto entre hermanos.
El incesto se daba mucho. Muchos padres blancos tenían hijas de color con sus concubinas de color y después se acostaban con las hijas. Entonces, las hijas pasaban a ser las concubinas. Había también incesto entre medio hermanos de color y blancos, porque no se los consideraba hermanos; entonces, al muchacho blanco que cumplía 16 años le ponían una casita afuera y ahí él recibía a las mujeres.

¿ Y quiénes eran las mujeres?
Sus hermanastras negras.Pero acá el chico blanco se quiere casar.Porque es un idealista. Pero ese amor no podía prosperar.

¿Por qué?
Porque no había ningún lugar en los Estados Unidos donde pudieran vivir. Ella era una chica de color, él era blanco, no podían hacer una familia legal. Su tío le dice: vas a vivir con ella como si fuera tu mujer, pero no desafíes a la sociedad; la sociedad va a aguantar que tengas hijos, y si quieres no te casas nunca con una mujer blanca; pero si te casas con ella, el bofetón la sociedad no lo va a soportar.

Es un poco lo que le pasa ahora con el matrimonio gay, ¿no?
No había pensado en eso. Pero sí, la sociedad dice Ok, vivan juntos, tengan hijitos, pero por favor no me molesten.

El hijo de ese incesto, Justin, sobrevive. Hijo de blanco y esclava, hijo del incesto.

¿Es el futuro?
Él representa el futuro. Podría llegar a ser un Obama, si los tiempos hubieran sido otros.O sea que hay una esperanza.En mis libros siempre hay una esperanza.

¿Y en la realidad?
En la realidad yo soy una mujer que ha visto cómo ha mejorado el mundo durante su vida. Cuando nací, en 1942, poco antes de que lanzaran dos bombas atómicas, el mundo estaba destrozado por la guerra. Si hoy estamos hablando de que no se puede soportar la violencia intradoméstica o el trabajo de los niños, entonces se daba por sentado que los niños trabajaban y la violencia doméstica era el privilegio del padre de pegarles a los niños y a la mujer. Te pegaban en el colegio, sin ir más lejosLos esclavistas, en el libro, dicen que sin esclavitud no se sostiene la economía. Y hoy sabemos que sin esclavitud se siguió adelante. En esta crisis

¿estamos ante cambios así de drásticos que hoy parecen impensables?
Claro, el capitalismo está en crisis y tal como sucumbió el comunismo, porque no se podía sostener tal como estaba ideado, el capitalismo puro no se puede sostener tampoco. El Estado tiene que hacerse cargo de ciertas cosas como la educación y la salud. La economía ha estado basada en los últimos tiempos en el incremento desaforado: todo tiene que ser más. Más consumo, más producción y ésa es una carrera de locos que tiene que no puede seguir así, es insostenible. Yo no sé cómo no lo ven clarísimo.

29/08/2009

LA ISLA BAJO EL MAR, ALGO DE HISTORIA

Saint Domingue es el nombre con que se conoció el actual territorio de Haití durante el período en que fue colonia francesa. Esto es, desde que comenzó la colonización francesa en el siglo XVII y que fuera reconocida por España en 1697, hasta que se declara la independencia de Haití el 1 de enero de 1804. Su nombre fue cambiado por Jean Jacques Dessalines (primer gobernante de Haití), junto con otras medidas como el arrancar el blanco de la bandera francesa, como muestra de repudio a la dominación francesa.

Arahuaco es el nombre genérico de un grupo de pueblos indígenas que se encontraban asentados en las Antillas y la región circuncaribe a la llegada de los españoles en el siglo XV. Numerosas etnias que hablaban lenguas arahuacas habitaban una extensa zona comprendida entre la actual Florida y las Antillas, y la zona costera de Sudamérica hasta el sur de Brasil.

La cultura africana siguió siendo fuerte entre los esclavos a finales del período francés, en particular, la religión Vodou, que combinaba la liturgia católica y el ritual con las creencias y las prácticas de Guinea, Congo y Dahomey. Los comerciantes esclavistas capturaban sus víctimas de toda la costa atlántica de África, y los esclavos que llegaron vinieron de cientos de diferentes tribus, por eso sus lenguas eran a menudo innumerables. La mayoría procedían de la Costa de Oro y la Costa de los Esclavos, seguido por los bantúes de Congo y Angola.

Miles de esclavos que huyeron encontraron la libertad en las montañas, formando comunidades de cimarrones y asaltando las plantaciones aisladas. El más famoso fue Mackandal, un esclavo armado, originario de Guinea, que escapó en 1751, un houngan (sacerdote) vodou, unió muchas de las diferentes bandas, y pasó los siguientes seis años en escena con incursiones exitosas y eludió la captura de los franceses, quienes mataron a más de 6000 personas, mientras que se hacía una predicación fanática acerca de la destrucción de la civilización blanca en San Domingue. En 1758, después de un fallido complot para envenenar el agua potable de los propietarios de plantaciones, fue capturado y quemado vivo en la plaza pública en Cap-Français.

Saint-Domingue también tuvo el mayor número población libre de color en el Caribe, un grupo también conocido como la gens de couleur. El Real Censo de 1789 contó alrededor de 25.000 de esas personas. Mientras que muchos pueblos libres de color fueron los antiguos esclavos, la mayoría de los miembros de esta clase parecen no haber sido los propios africanos, sino más bien de una mezcla de personas de Europa y ascendencia africana o mulatos. Normalmente, eran los descendientes de los mujeres esclavizadas que colonos franceses llevaron como amantes, a través del plaçage (un tipo de derecho común), los matrimonios con plantadores disfrutando con sus esclavas amantes, muchas de ellas fueron capaces de heredar los bienes considerables. Como su número creció, quedaron sujetos a una legislación discriminatoria. Los estatutos prohibieron a los gens de couleur el acceso a determinadas profesiones, casarse con blancos, el uso de ropa de Europa, llevando espadas o armas de fuego en público, o asistir a funciones sociales, donde los blancos estaban presentes. Sin embargo, estas regulaciones no limitaban su compra de tierras, y muchas explotaciones acumularon sustanciales riquezas y se convirtieron en propietarios de esclavos.

Antes de la Guerra de los Siete Años (1756-1763), la economía de Saint-Domingue se fue ampliado gradualmente, con azúcar y, más tarde, el café con importantes cultivos para exportación. Después de la guerra, que perturbó el comercio marítimo, la colonia se sometió a una rápida expansión. En 1767, se exportaron 72 millones de libras de azúcar en bruto y 51 millones de libras de azúcar refinada, un millón de libras de añil, y dos millones de libras de algodón.

Saint-Domingue llegó a ser conocido como la "Perla de las Antillas", siendo una de las más ricas colonias en el siglo XVIII del Imperio Francés. En el años 1780, Saint-Domingue produjo alrededor del 40 por ciento de todo el azúcar y el 60 por ciento de todo el café que consumía Europa. Esta sola colonia, aproximadamente el tamaño de Maryland o Bélgica, produjo más azúcar y el café que todos las colonias de Gran Bretaña y las Indias Occidentales juntas.
La mano de obra para estas plantaciones fue proporcionada por un estimado de 790.000 esclavos africanos (que representan en 1783-1791 de un tercio de todo el comercio de esclavos en el Atlántico). Entre 1764 y 1771, el promedio de importación de esclavos varió entre 10.000 y 15.000 en 1786 y alrededor de 28.000 en 1787, pero en adelante, la colonia recibió más de 40.000 esclavos al año. Sin embargo, la imposibilidad de mantener el número de esclavos sin reabastecimiento constante de África significa que la población de esclavos que en 1789 era de 500.000, creció poor encima de la población blanca que en ese mismo año era de sólo 32.000.

Para regularizar la esclavitud, en 1685, Luis XIV promulgó el Código de Noir, que otorga ciertos derechos humanos para los esclavos y las responsabilidades al capitán, que estaba obligado a proporcionar alimentos y vestidos para el bienestar general de sus esclavos. El código noir también sancionaba los castigos corporales, aunque permitía emplear a los capataces métodos brutales para inculcar a sus esclavos la docilidad que fuera necesaria, haciendo caso omiso de disposiciones destinadas a regular la administración de castigos. Un pasaje del secretario personal de Henri Christophe, que vivió más de la mitad de su vida como un esclavo, se describen los crímenes perpetrados contra los esclavos de Saint-Domingue francés por sus capataces:

"¿Acaso no colgaron a los hombres con la cabeza baja, los ahogaron en sacos, crucificánolos en las tablas, enterrándolos vivos, aplastándolos en los morteros? ¿Acaso no les obligaron a comer mierda? Y, después de haber vulnerado con el golpe, no los han emitidos vivos para que sean devorados por los gusanos o les azotó a las participaciones en el pantano para que sean devorados por los mosquitos? ¿Acaso no los han arrojado calderos en ebullición con jarabe de caña? ¿No han de poner el hombre y la mujer dentro de barriles con con picos o laminados en laderas de la montaña abajo en el abismo? ¿No han puestos a esos miserables negros como perros comiendo hasta la última carne humana, para luego las víctimas ser rematadas por las bayonetas?"

En todo este tiempo, la mayoría de los esclavos en la colonia eran de origen africano, dado que las brutales condiciones de la esclavitud y las enfermedades tropicales como la fiebre amarilla impedían que la población experimente el crecimiento a través de crecimiento natural .
En la noche del 22 de agosto de 1791, una gran rebelión de esclavos inició la Revolución Haitiana, que culminó con el establecimiento de la independencia de Haití en 1804.

Nota: en el siglo XIX y principios del XX, autores franceses, americanos y británicos a menudo se refiere a Saint-Domingue como "Santo Domingo", que puede dar lugar a confusión con su vecino, la ex colonia española (llamada Santo Domingo en la época colonial), que es hoy la República Dominicana por Santo Domingo, su capital. El nombre fue cambiado a Haití cuando Jean-Jacques Dessalines declaró la independencia de los franceses en 1804.Al igual que el nombre propio Haití, Saint-Domingue a veces puede ser utilizado para referirse a todos los de La Española, pero con mayor frecuencia a la parte occidental ahora ocupado por la República de Haití.

28/08/2009

Diálogo con la autora de "La casa de los espíritus"
"Seguirá existiendo la literatura y seguiremos leyendo como locos"
Isabel Allende empezó ayer a escribir una nueva novela, rito que repite año tras año cada 8 de enero
Domingo 9 de enero de 2000 Publicado en edición impresa
Como cada 8 de enero, ayer, Isabel Allende comenzó a escribir otro libro
Foto: Gentileza de Editorial Sudamericana

Viene de un año trajinado. Doce meses de trasiego por el mundo. La escritora chilena Isabel Allende agotó las hojas de 1999 en la gira de promoción de su última novela, "Hija de la fortuna" (Sudamericana), por Australia y Nueva Zelanda, Canadá, parte de Europa y los Estados Unidos. Y cuando el tercer milenio apenas asoma sobre California, donde vive, ella retoma el ritual que más ama y conoce. Ayer, como ha hecho los últimos 8 de enero de su vida, se sentó frente a la página en blanco y empezó a escribir el borrador de una novela: ésta será la primera del siglo XXI.

Mientras tanto, "Hija de la fortuna" no deja de darle alegrías. Se ha mantenido por semanas entre las más vendidas en Alemania. Aún más que "Mi siglo" (Alfaguara), del reciente premio Nobel de Literatura, el alemán Günter Grass.
"En Alemania, mis libros se venden muy bien. Los alemanes son lectores muy fieles. Diría que gran parte de mis royalties proviene de ese país", comenta la autora con un innegable matiz chileno en su voz serena.

Cuando se le pregunta sobre su reciente año literario, su palabra adquiere un tono de fastidio. La gira promocional la dejó exhausta:
"Es el último año que dedico a esto. Desde enero de 1999 no he parado. La promoción se ha convertido en una exigencia de los editores que arruina la vida del escritor, porque te corta el ritmo, te agota y, además, uno no sirve para eso. El 1º de febrero retomaré la escritura y no voy a salir de mi casa en todo el año, ni siquiera para ir a la esquina".
Contar historias

-¿Cuál es su balance del último año en materia de literatura?
-Es una pregunta difícil, porque no hago ese tipo de análisis. Ni enseño ni estudié literatura, y soy una lectora completamente desorganizada. Sin embargo, hay algo que me gusta: a pesar de todos los horribles pronósticos sobre que la literatura se termina y que todo va a pasar por la pantalla, eso no ocurre. Los tres libros en lista de best seller en los Estados Unidos, durante los últimos meses, han sido las tres novelas de Harry Potter. Son libros para niños que se venden por encima de cualquier libro para adultos, justo en el mercado norteamericano, donde se supone que los niños no leen. Llegamos al año 2000 con una saturación de libros. Cada vez se publican más y hay más variedad. Y ahora tenemos a los niños leyendo como locos. Son buenas noticias.
-¿Cómo ha sido su vida el año último sin escribir?
-Los escritores somos, en general, gente introvertida. Uno necesita su espacio de silencio y soledad para poder hacer aquello que es el propio oficio. En las giras, además del contacto con la prensa, hay todos los días una lectura en alguna librería o lugar público donde se junta gente y ésa es la parte simpática del asunto. Uno recibe información sobre la forma en que el público siente los libros. Con "Hija de la fortuna" me pasó algo curioso: la novela les ha gustado, pero se han quedado colgando con el final, porque no les pareció concluyente. La gente quiere finales felices, y uno no siempre puede hacerlos.
-Cuando eso ocurre, ¿el escritor se siente movido a seguir narrando la misma historia?
-Depende del escritor. Yo creo que hay libros que no se prestan a segundas partes. A mí la gente me pidió hasta el infinito que hiciera la segunda parte de "La casa de los espíritus". Y me pareció que no se podía. Puedo intentar escribir una segunda parte el día de mañana y que no salga. Es un poco lo que me pasó con esa novela. Lo intenté, pero eran tantas las presiones que no resultó. Uno no escribe por encargo. Uno escribe... yo no sé por qué, supongo que por necesidad.
-Aunque usted no habla sobre lo que comienza a escribir,
¿puede contarnos, por lo menos, cuáles son sus obsesiones?
-Tengo cosas que me dan vuelta como temas, pero hasta que no escribo la primera frase no sé si realmente podré hacer lo que tengo planeado. Esa es una de las razones por las que no hablo, y la otra es por superstición. Tengo la idea de que si uno habla mucho sobre lo que va a hacer, no lo hace, se va en palabras, pierde la energía. Hay algo muy íntimo en el acto de comenzar la escritura. Cualquier escritor te dirá que nada da más vergüenza que mostrar un borrador. Y es lo que me pasa. Como no tengo un guión, no sé lo que voy a escribir. Lo voy haciendo palabra a palabra. Me da vergüenza hablar de lo que puede ser horrendo. Lo corrijo un millón de veces. Aun a mi mamá, que es una crítica feroz, se lo muestro con vergüenza, porque sé que después de que ella lo vea voy a tener que rehacerlo. Si pasa el examen de mi mamá, puede pasar cualquier otro.
-Entre todos los libros que escribió, ¿cuál es el que siente más próximo y cuál es el más lejano?
-No he vuelto a leer mis libros porque me da una lata espantosa. El más cercano e importante es "Paula". Es un libro que inevitablemente tengo presente porque todos lo días, al abrir el correo, hay cartas respecto de ese libro. Y los que menos correspondencia e importancia tienen en mi vida son "De amor y de sombra" y "El plan infinito".
-¿Cuánta correspondencia recibe diariamente, Isabel?
-Llega mucha por fax y por correo. No tengo correo electrónico, porque no habría manera de leer todo lo que me mandan. Cuando sale un libro me escribe un montón de gente. Pero el único por el que me siguen escribiendo es "Paula". A veces, también por "Eva Luna" y "La casa de los espíritus", porque son de lectura obligatoria en colegios y universidades de los Estados Unidos.
-En los albores del tercer milenio, ¿cuáles son sus principales preocupaciones?
-En general, soy muy optimista respecto del futuro. He vivido 57 años y a lo largo de mi vida he visto cómo el mundo ha cambiado para mejor. Creo que la ciencia y la tecnología nos van a permitir vivir largo y mejor. Lo que más me preocupa es que se va ensanchando el abismo entre la gente que tiene acceso a la tecnología, a la cultura, a la educación, a la salud y a la ciencia, y la que no lo tiene. Así se va creando un submundo de los pobres y eso me asusta, porque veo que, en el interés político o filosófico, esto se contempla muy poco. La gente aspira a cosas muy individualistas y no incluye mucho a los demás. Mientras más se habla de moral y de espiritualidad, menos compasión existe.
-¿Con qué asignaturas pendientes entró en este siglo?
-Desde que murió mi hija Paula tengo la impresión de vivir gratis y de que tendría que haberme muerto entonces. Vivo muy agradecida por lo que me pasa y lo que tengo. Vivo al día. Si muriera mañana, todo estaría bien porque me ha pasado tanto que me daría igual. Ya estoy un poco vieja para tener asignaturas pendientes. A los 57 años no voy a cambiar mucho. Sólo espero ir desprendiéndome de la pasión para volverme más serena. No puedo ser tan apasionada con todo, porque eso cansa. (Comienza a reír suavemente.) Tanta causa, tanto ideal, tantos amores, tanta familia... ¡no se puede ser tan intenso, Dios mío!

-En el mundo, unos pocos concentran el 90% de la riqueza y muchos están amenazados de morir de hambre. Desde su perspectiva como intelectual, ¿cómo puede subsanarse este desequilibrio?
-Primero tiene que haber cambios muy profundos para que eso ocurra. Por ejemplo, control de la población y, luego, una distribución más justa del ingreso. Tiene que existir una concepción filosófica y espiritual diferente de cómo queremos que sea el mundo. Estamos bastante lejos de alcanzarla, porque no veo que haya una tendencia en ese sentido. Creo que va a tener que suceder, porque la alternativa es demasiado dramática. En este momento la curva no va en esa dirección. Va en una dirección cada vez más individualista. El hombre es cada vez peor ciudadano y no le interesa la comunidad. Sólo le interesa estar metido en su computadora, encerrado en su mundo chiquito, mirando por una pantalla el resto del mundo, pero sin relacionarse. La gente está dispuesta a dar dinero, pero no quiere involucrarse personalmente. Eso hay que tratar de cambiarlo; hay que crear comunidades.

-¿La mujer tiene mucho para decir en este sentido?
-La más grande revolución de nuestra civilización ha sido femenina. En la medida en que las mujeres se incorporan al poder, va cambiando la faz de la política, de la geopolítica y del mundo. Básicamente, las mujeres están mucho más vinculadas con los procesos de comunidad. Están más orientadas hacia las relaciones que a los objetivos abstractos. A la mujer le interesa mucho más la relación y el proceso, en tanto que el hombre busca más el objetivo, sin importar cuáles son los medios para alcanzarlo. Las mujeres que criamos hijos sabemos que el fin está determinado por los medios y que los malos medios no producen un buen fin. Por otra parte, una de las mayores aspiraciones es la paz. Y la vamos a alcanzar. No lo veré yo, pero sí mis nietos.
-¿De qué modo piensa que puede cambiar el oficio de escritor en esta etapa del mundo?
-La escritura se va a empezar a leer en pantalla. Seguirá existiendo la literatura y seguiremos leyendo como locos. Vamos a necesitar que nos sigan contando historias. Pero en lugar de usar papel y destrozar árboles, vamos a escucharlas y a verlas en pantalla. Es posible que se incorporen la imagen, el sonido y hasta el olor. Eso nos va a abrir maravillosas posibilidades. Por ejemplo, la de interactuar con el libro. El lector podrá apretar un botón y jugar con el libro y los personajes.
Susana Reinoso

26/08/2009

UN FLASH









25/08/2009

La isla bajo el mar

La Historia mas hermosa de este año escrita por Isabel Allende

17/08/2009


La isla bajo el mar
Isabel Allende


Zarité
En mis cuarenta años, yo, Zarité Sedella, he tenido mejor suerte que
otras esclavas. Voy a vivir largamente y mi vejez será contenta porque
mi estrella —mi z’etoile— brilla también cuando la noche está nublada.
Conozco el gusto de estar con el hombre escogido por mi corazón cuando
sus manos grandes me despiertan la piel. He tenido cuatro hijos y un
nieto, y los que están vivos son libres. Mi primer recuerdo de felicidad, cuando
era una mocosa huesuda y desgreñada, es moverme al son de los tambores
y ésa es también mi más reciente felicidad, porque anoche estuve en
la plaza del Congo bailando y bailando, sin pensamientos en la cabeza, y
hoy mi cuerpo está caliente y cansado. La música es un viento que se lleva
los años, los recuerdos y el temor, ese animal agazapado que tengo adentro.
Con los tambores desaparece la Zarité de todos los días y vuelvo a ser
la niña que danzaba cuando apenas sabía caminar. Golpeo el suelo con
las plantas de los pies y la vida me sube por las piernas, me recorre el esqueleto,
se apodera de mí, me quita la desazón y me endulza la memoria. El
mundo se estremece. El ritmo nace en la isla bajo el mar, sacude la tierra,
me atraviesa como un relámpago y se va al cielo llevándose mis pesares
para que Papa Bondye los mastique, se los trague y me deje limpia y contenta.
Los tambores vencen al miedo. Los tambores son la herencia de mi
madre, la fuerza de Guinea que está en mi sangre.

Nadie puede conmigo entonces, me vuelvo arrolladora como Erzuli, loa del amor, y más veloz
que el látigo. Castañetean las conchas en mis tobillos y muñecas, preguntan
las calabazas, contestan los tambores Djembes con su voz de bosque y
los timbales con su voz de metal, invitan los Djun Djuns que saben hablar
y ronca el gran Maman cuando lo golpean para llamar a los loas. Los tambores
son sagrados, a través de ellos hablan los loas.

En la casa donde me crié los primeros años, los tambores permanecían
callados en la pieza que compartía con Honoré, el otro esclavo, pero salían
a pasear a menudo. Madame Delphine, mi ama de entonces, no quería
oír ruido de negros, sólo los quejidos melancólicos de su clavicordio.
Lunes y martes daba clases a muchachas de color y el resto de la semana
enseñaba en las mansiones de los grandes blancos, donde las señoritas disponían
de sus propios instrumentos porque no podían usar los mismos que
tocaban las mulatas. Aprendí a limpiar las teclas con jugo de limón, pero
no podía hacer música porque madame nos prohibía acercarnos a su clavicordio.
Ni falta nos hacía. Honoré podía sacarle música a una cacerola,cualquier cosa en sus manos tenía compás, melodía, ritmo y voz; llevaba los sonidos en el cuerpo, los había traído de Dahomey.

Mi juguete era una calabaza hueca que hacíamos sonar; después me enseñó a acariciar sus tambores despacito. Y eso desde el principio, cuando él todavía me cargaba en
brazos y me llevaba a los bailes y a los servicios vudú, donde él marcaba el
ritmo con el tambor principal para que los demás lo siguieran. Así lo recuerdo.
Honoré parecía muy viejo porque se le habían enfriado los huesos, aunque
en esa época no tenía más años de los que yo tengo ahora. Bebía tafia para soportar el sufrimiento de moverse, pero más que ese licor áspero, su
mejor remedio era la música. Sus quejidos se volvían risa al son de los tambores.
Honoré apenas podía pelar patatas para la comida del ama con sus
manos deformadas, pero tocando el tambor era incansable y, si de bailar
se trataba, nadie levantaba las rodillas más alto, ni bamboleaba la cabeza
con más fuerza, ni agitaba el culo con más gusto. Cuando yo todavía
no sabía andar, me hacía danzar sentada, y apenas pude sostenerme sobre
las dos piernas, me invitaba a perderme en la música, como en un sueño.
«Baila, baila, Zarité, porque esclavo que baila es libre… mientras baila»,me decía.

Yo he bailado siempre.

PRIMERA PARTE

Saint-Domingue, 1770-1793

El mal español
Toulouse Valmorain llegó a Saint-Domingue en 1770, el mismo
año que el delfín de Francia se casó con la archiduquesa
austríaca María Antonieta. Antes de viajar a la colonia, cuando
todavía no sospechaba que su destino le iba a jugar una broma y
acabaría enterrado entre cañaverales en las Antillas, había sido
invitado a Versalles a una de las fiestas en honor de la nueva delfina,
una chiquilla rubia de catorce años, que bostezaba sin disimulo
en medio del rígido protocolo de la corte francesa.
Todo eso quedó en el pasado. Saint-Domingue era otro mundo.
El joven Valmorain tenía una idea bastante vaga del lugar donde
su padre amasaba mal que bien el pan de la familia con la ambición
de convertirlo en una fortuna. Había leído en alguna parte
que los habitantes originales de la isla, los arahuacos, la llamaban
Haití, antes de que los conquistadores le cambiaran el nombre por
La Española y acabaran con los nativos. En menos de cincuenta
años no quedó un solo arahuaco vivo ni de muestra: todos perecieron,
víctimas de la esclavitud, las enfermedades europeas y el suicidio.
Eran una raza de piel rojiza, pelo grueso y negro, de inalterable
dignidad, tan tímidos que un solo español podía vencer a
diez de ellos a mano desnuda. Vivían en comunidades polígamas,
cultivando la tierra con cuidado para no agotarla: camote, maíz, calabaza, maní, pimientos, patatas y mandioca.

La tierra, como el cielo y el agua, no tenía dueño hasta que los extranjeros se apoderaron de ella para cultivar plantas nunca vistas con el trabajo forzado de los arahuacos. En ese tiempo comenzó la costumbre de «aperrear»: matar a personas indefensas azuzando
perros contra ellas. Cuando terminaron con los indígenas, importaron esclavos
secuestrados en África y blancos de Europa, convictos, huérfanos, prostitutas y revoltosos. A fines de los mil seiscientos España cedió la parte occidental de la isla a Francia, que la llamó Saint-Domingue y que habría de convertirse en la colonia más rica del mundo.

Para la época en que Toulouse Valmorain llegó allí, un tercio de las exportaciones de Francia, a través del azúcar, café, tabaco, algodón, índigo y cacao, provenía de la isla. Ya no había esclavos blancos, pero los negros sumaban cientos de miles. El cultivo más exigente era la caña de azúcar, el oro dulce de la colonia; cortar la caña, triturarla y reducirla a jarabe, no era labor de gente, sino de bestia, como sostenían los plantadores. Valmorain acababa de cumplir veinte años cuando fue convocado a la colonia por una carta apremiante del agente comercial de su padre.

Al desembarcar iba vestido a la última moda: puños de encaje, peluca empolvada y zapatos de tacones altos, seguro de que los libros de exploración que había leído lo capacitaban de sobra para asesorar a su padre durante unas semanas. Viajaba con un valet, casi tan gallardo como él, varios baúles con su vestuario y sus libros. Se definía como hombre de letras y a su regreso a Francia pensaba dedicarse a la ciencia. Admiraba a los filósofos y enciclopedistas, que tanto impacto habían tenido en Europa en las décadas recientes y coincidía con algunas de sus ideas liberales:El contrato social de Rousseau había sido su texto de cabecera a los dieciocho años.

Apenas desembarcó, después de una travesía que por poco termina en tragedia al enfrentarse a un huracán en el Caribe,se llevó la primera sorpresa desagradable: su progenitor no lo esperaba en el puerto. Lo recibió el agente, un judío amable, vestido de negro de la cabeza a los pies, quien lo puso al día sobre las precauciones necesarias para movilizarse en la isla, le facilitó caballos,un par de mulas para el equipaje, un guía y un miliciano para que los acompañaran a la habitation Saint-Lazare. El joven jamás había puesto los pies fuera de Francia y había prestado muy poca atención a las anécdotas —banales, por lo demás— que solía contar su padre en sus infrecuentes visitas a la familia en París. No imaginó que alguna vez iría a la plantación; el acuerdo tácito era que su padre consolidaría la fortuna en la isla, mientras él cuidaba a su madre y sus hermanas y supervisaba los negocios en Francia.

La carta que había recibido aludía a problemas de salud y supuso que se trataba de una fiebre transitoria, pero al llegar a Saint-Lazare,después de un día de marcha a mata caballo por una naturaleza glotona y hostil, se dio cuenta de que su padre se estaba muriendo. No sufría de malaria, como él creía, sino de sífilis, que devastaba a blancos,negros y mulatos por igual. La enfermedad había alcanzado su última etapa y su padre estaba casi inválido, cubierto de pústulas,con los dientes flojos y la mente entre brumas. Las curaciones dantescas de sangrías, mercurio y cauterizaciones del pene con alambres al rojo no lo habían aliviado, pero seguía practicándolas como acto de contrición. Acababa de cumplir cincuenta años y estaba convertido en un anciano que daba órdenes disparatadas, se orinaba sin control y estaba siempre en una hamaca con sus mascotas,un par de negritas que apenas habían alcanzado la pubertad. Mientras los esclavos desempacaban su equipaje bajo las órdenes del valet, un currutaco que apenas había soportado la travesía en barco y estaba espantado ante las condiciones primitivas del lugar, Toulouse Valmorain salió a recorrer la vasta propiedad.

Nada sabía del cultivo de caña, pero le bastó aquel paseo para comprender que los esclavos estaban famélicos y la plantación sólo se había salvado de la ruina porque el mundo consumía azúcar con creciente voracidad. En los libros de contabilidad encontró la explicación de las malas finanzas de su padre, que no podía mantener a la familia en París con el decoro que correspondía a su posición. La producción era un desastre y los esclavos caían como chinches; no le cupo duda de que los capataces robaban aprovechándose del estremecedor deterioro del amo. Maldijo su suerte y se dispuso a arremangarse y trabajar, algo que ningún joven de su medio se planteaba:el trabajo era para otra clase de gente.

Empezó por conseguir un suculento préstamo gracias al apoyo y las conexiones con banqueros del agente comercial de su padre, luego mandó a los commandeurs a los cañaverales, a trabajar codo a codo con los mismos a quienes habían martirizado antes y los reemplazó por otros menos depravados, redujo los castigos y contrató a un veterinario, que pasó dos meses en Saint-Lazare tratando de devolver algo de salud a los negros. El veterinario no pudo salvar a su valet, al que despachó una diarrea fulminante en menos de treinta y ocho horas. Valmorain se dio cuenta de que los esclavos de su padre duraban un promedio de dieciocho meses antes de escaparse o caer muertos de fatiga, mucho menos que en otras plantaciones. Las mujeres vivían más que los hombres, pero rendían menos en la labor agobiante de los cañaverales y tenían la mala costumbre de quedar preñadas. Como muy pocos críos sobrevivían, los plantadores habían calculado que la fertilidad entre los negros era tan baja, que no resultaba rentable.

El joven Valmorain realizó los cambios necesarios de forma automática, sin planes y deprisa, decidido a irse muy pronto, pero cuando su padre murió, unos meses más tarde,debió enfrentarse al hecho ineludible de que estaba atrapado. No pretendía dejar sus huesos en esa colonia infestada de mosquitos,pero si se marchaba antes de tiempo perdería la plantación y con ella los ingresos y posición social de su familia en Francia.Valmorain no intentó relacionarse con otros colonos. Los grandsblancs, propietarios de otras plantaciones, lo consideraban un presumido que no duraría mucho en la isla; por lo mismo se asombraron al verlo con las botas embarradas y quemado por el sol. La antipatía era mutua. Para Valmorain, esos franceses trasplantados a las Antillas eran unos palurdos, lo opuesto de la sociedad que él había frecuentado, donde se exaltaban las ideas, la ciencia y las artes y nadie hablaba de dinero ni de esclavos. De la «edad de la razón» en París, pasó a hundirse en un mundo primitivo y violento en que los vivos y los muertos andaban de la mano. Tampoco hizo amistad con los petits blancs, cuyo único capital era el color de la piel, unos pobres diablos emponzoñados por la envidia y la maledicencia, como él decía. Provenían de los cuatro puntos cardinales y no había manera de averiguar su pureza de sangre o su pasado. En el mejor de los casos eran mercaderes, artesanos, frailes de poca virtud, marineros,militares y funcionarios menores, pero también había maleantes,chulos, criminales y bucaneros que utilizaban cada recoveco del Caribe para sus canalladas. Nada tenía él en común con esa gente.Entre los mulatos libres o affranchis existían más de sesenta clasificaciones según el porcentaje de sangre blanca, que determinaba su nivel social. Valmorain nunca logró distinguir los tonos ni aprenderla denominación de cada combinación de las dos razas.

Los affranchis carecían de poder político, pero manejaban mucho dinero; por eso los blancos pobres los odiaban. Algunos se ganaban la vida con tráficos ilícitos, desde contrabando hasta prostitución, pero otros habían sido educados en Francia y poseían fortuna, tierras y esclavos.Por encima de las sutilezas del color, los mulatos estaban unidos por su aspiración común a pasar por blancos y su desprecio visceral por los negros. Los esclavos, cuyo número era diez veces mayor que el de los blancos y affranchis juntos, no contaban para nada, ni en el censo de la población ni en la conciencia de los colonos.Ya que no le convenía aislarse por completo, Toulouse Valmorain frecuentaba de vez en cuando a algunas familias de grandsblancs en Le Cap, la ciudad más cercana a su plantación.

En esos viajes compraba lo necesario para abastecerse y, si no podía evitarlo,pasaba por la Asamblea Colonial a saludar a sus pares, así no olvidarían su apellido, pero no participaba en las sesiones.También aprovechaba para ver comedias en el teatro, asistir a fiestas de las cocottes —las exuberantes cortesanas francesas, españolas y de razas mezcladas que dominaban la vida nocturna— y codearse con exploradores y científicos que se detenían en la isla,de paso hacia otros sitios más interesantes. Saint-Domingue no atraía visitantes, pero a veces llegaban algunos a estudiar la naturaleza o la economía de las Antillas, a quienes Valmorain invitaba a Saint-Lazare con la intención de recuperar, aunque fuese brevemente, el placer de la conversación elevada que había aderezado sus años de París.

Tres años después de la muerte de su padre podía mostrarles la propiedad con orgullo; había transformado aquel estropicio de negros enfermos y cañaverales secos en una de las plantaciones más prósperas entre las ochocientas de la isla, había multiplicado por cinco el volumen de azúcar sin refinar para exportación e instalado una destilería donde producía selectas barricas de un ron mucho más fino que el que solía beberse. Sus visitantes pasaban una o dos semanas en la rústica casona de madera, empapándose de la vida de campo y apreciando de cerca la mágica invención del azúcar. Se paseaban a caballo entre los densos pastos que silbaban amenazantes por la brisa, protegidos del sol por grandes sombreros de pajilla y boqueando en la humedad hirviente del Caribe, mientras los esclavos,como afiladas sombras, cortaban las plantas a ras de tierra sin matar la raíz, para que hubiera otras cosechas. De lejos, parecían insectos entre los abigarrados cañaverales que los doblaban en altura. La labor de limpiar las duras cañas, picarlas en las máquinas dentadas, estrujarlas en las prensas y hervir el jugo en profundos calderos de cobre para obtener un jarabe oscuro, resultaba fascinante para esa gente de ciudad que sólo había visto los albos cristales que endulzaban el café. Esos visitantes ponían al día a Valmorain sobre los sucesos de Europa, cada vez más remota para él,los nuevos adelantos tecnológicos y científicos y las ideas filosóficas de moda. Le abrían un portillo para que atisbara el mundo y le dejaban de regalo algunos libros. Valmorain disfrutaba con sus huéspedes, pero más disfrutaba cuando se iban; no le gustaba tener testigos en su vida ni en su propiedad.
Los extranjeros observaban la esclavitud con una mezcla de repugnancia y morbosa curiosidad que le resultaba ofensiva porque se consideraba un amo justo: si supieran cómo trataban otros plantadores a sus negros, estarían de acuerdo con él. Sabía que más de uno volvería a la civilización convertido en abolicionista y dispuesto a sabotear el consumo de azúcar. Antes de verse obligado a vivir en la isla también le habría chocado la esclavitud, de haber conocido los detalles, pero su padre nunca se refirió al tema. Ahora, con cientos de esclavos a su cargo,sus ideas al respecto habían cambiado.Los primeros años se le fueron a Toulouse Valmorain sacando a Saint-Lazare de la devastación y no pudo viajar fuera de la colonia ni una sola vez. Perdió contacto con su madre y sus hermanas,salvo por esporádicas cartas de tono formal que sólo transmitían las banalidades de la existencia diaria y la salud.

Había probado un par de administradores traídos de Francia—los criollos tenían reputación de corruptos— pero fueron un fracaso:uno murió mordido por una culebra y el otro se abandonó a la tentación del ron y las concubinas, hasta que llegó su esposa a rescatarlo y se lo llevó sin apelación. Ahora estaba probando a Prosper Cambray, quien como todos los mulatos libres en la colonia,había servido los tres años reglamentarios en la milicia —la Marechaussée— encargada de hacer respetar la ley, mantener orden,cobrar impuestos y perseguir cimarrones. Cambray carecía de fortuna o padrinos y optó por ganarse la vida en la ingrata tarea de cazar negros en esa geografía disparatada de junglas hostiles y montañas abruptas, donde ni las mulas pisaban seguras. Era de piel amarilla, marcado de viruela, con el pelo rizado color óxido, los ojos verdosos, siempre irritados, y una voz bien modulada y suave,que contrastaba como una burla con su carácter brutal y su físico de matón. Exigía servilismo abyecto de los esclavos y a la vez era rastrero con quien estuviese por encima suyo. Al principio trató de ganarse la estima de Valmorain con intrigas, pero pronto comprendió que los separaba un abismo de raza y clase.

Valmorain le ofreció un buen sueldo, la oportunidad de ejercer autoridad y el anzuelo de convertirse en jefe de capataces.Entonces dispuso de más tiempo para leer, salir de caza y viajar a Le Cap. Había conocido a Violette Boisier, la cocotte más solicitada de la ciudad, una muchacha libre, con reputación de ser limpia y sana, con herencia africana y aspecto de blanca. Al menos con ella no terminaría como su padre, con la sangre aguada por el«mal español».
Ave de la noche
Violette Boisier era hija de otra cortesana, una mulata magnífica que murió a los veintinueve años ensartada en el sable de un oficial francés —posiblemente el padre de Violette, aunque eso nunca fue confirmado— desquiciado de celos.

La joven empezó a ejercer la profesión a los once años bajo la tutela de su madre;a los trece, cuando ésta fue asesinada, dominaba las artes exquisitas del placer, y a los quince aventajaba a todas sus rivales. Valmorain prefería no pensar con quién retozaba su petite amie en su ausencia, ya que no estaba dispuesto a comprar exclusividad. Se había encaprichado con Violette, puro movimiento y risa, pero poseía suficiente sangre fría para dominar su imaginación, a diferencia del militar que mató a la madre y arruinó su carrera y su nombre. Se conformaba con llevarla al teatro y a fiestas de hombres a las que no asistían mujeres blancas y donde su radiante hermosura atraía las miradas.
La envidia que provocaba en otros hombres al lucirse con ella del brazo le daba una satisfacción perversa;muchos sacrificarían el honor por pasar una noche entera con Violette,en vez de una o dos horas, como era lo estipulado, pero ese privilegio le pertenecía sólo a él. Al menos así lo creía.La joven disponía de una vivienda de tres piezas y un balcón con una reja de hierro de flores de lis en el segundo piso de un edificio cerca de la plaza Clugny, única herencia que le dejó su madre,aparte de algunos vestidos adecuados a su oficio. Allí residía con cierto lujo en compañía de Loula, una esclava africana, gruesa y amachada que ejercía de criada y guardaespaldas. Violette pasaba las horas más calurosas descansando o dedicada a su belleza:masajes con leche de coco, depilación con caramelo, baños de aceite para el cabello, infusiones de hierbas para aclarar la voz y la mirada. En algunos momentos de inspiración preparaba con Loula ungüentos para la piel, jabón de almendra, pastas y polvos de maquillaje que vendía entre sus amistades femeninas.

Sus días transcurrían lentos y ociosos. Al atardecer, cuando los debilitados rayos del sol ya no podían mancharle el cutis, salía a pasear a pie, si el clima lo permitía, o en una litera de mano llevada por dos esclavos que alquilaba a una vecina; así evitaba ensuciarse con la bosta de caballo, la basura y el lodo de las calles de Le Cap. Se vestía discretamente para no insultar a otras mujeres: ni blancas ni mulatas toleraban de buen grado tanta competencia. Iba a las tiendas a hacer sus compras y al muelle a conseguir artículos de contrabando de los marineros, visitaba a la modista, al peluquero y a sus amigas. Con la excusa de tomar un jugo de frutas se detenía en el hotel o en algún café, donde nunca faltaba un caballero dispuesto a invitarla a su mesa. Conocía íntimamente a los blancos más poderosos de la colonia, incluso al militar de mayor rango, el gobernador.Después volvía a su casa a ataviarse para el ejercicio de su profesión,tarea complicada que requería un par de horas. Poseía trajes de todos los colores del arco iris en telas vistosas de Europa y el Oriente, zapatillas y bolsos que hacían juego, sombreros emplumados,chales bordados de China, capitas de piel para arrastrar por el suelo, porque el clima no permitía usarlas y un cofre de alhajas de pacotilla.

Cada noche, el afortunado amigo de turno —no se llamaba cliente— la llevaba a algún espectáculo y a cenar, luego a una fiesta que duraba hasta la madrugada y por último la acompañaba a su piso, donde ella se sentía segura, porque Loula dormía en un jergón al alcance de su voz y en caso de necesidad podía deshacerse de un hombre violento. Su precio era conocido y no se mencionaba; el dinero se dejaba en una caja de laca en la mesa y de la propina dependía la próxima cita. En un hueco entre dos tablas de la pared que sólo Loula conocía,Violette ocultaba un estuche de gamuza con sus gemas de valor,algunas regaladas por Toulouse Valmorain, de quien se podía decir de todo menos que fuese avaro, y algunas monedas de oro adquiridas poco a poco, sus ahorros para el futuro. Prefería adornos defantasía, para no tentar a los ladrones ni provocar habladurías, pero se ponía las joyas cuando salía con quien se las había regalado.Siempre usaba un modesto anillo de ópalo de diseño anticuado,que le puso al dedo como señal de compromiso Étienne Relais, un oficial francés. Lo veía muy poco, porque pasaba su existencia a caballo, al mando de su unidad, pero si estaba en Le Cap ella postergabaa otros amigos por atenderlo. Relais era el único con quien podía abandonarse al encanto de ser protegida.

Toulouse Valmorain no sospechaba que compartía con ese rudo soldado el honor de pasar la noche entera con Violette. Ella no daba explicaciones y nunca había tenido que escoger, porque los dos no habían coincidido en la ciudad.—¿Qué voy a hacer con estos hombres que me tratan como a una novia? —le preguntó Violette a Loula en una ocasión.—Estas cosas se resuelven solas —replicó la esclava, aspirando a fondo su cigarrito de tabaco bruto.—O se resuelven con sangre.
Acuérdate de mi madre.—Eso no te pasará a ti, mi ángel, porque aquí estoy yo para cuidarte. Loula tenía razón: el tiempo se encargó de eliminar a uno delos pretendientes.

Al cabo de un par de años, la relación con Valmorain dio paso a una amistad amorosa que carecía de la pasión de los primeros meses, cuando él era capaz de galopar reventando cabalgaduras para abrazarla. Se espaciaron los regalos caros y a veces él visitaba Le Cap sin hacer amago de verla. Violette no se lo reprochó, porque siempre tuvo claros los límites de aquella relación, pero mantuvo el contacto, que podía beneficiar a los dos. El capitán Étienne Relais tenía fama de incorruptible en un ambiente donde el vicio era la norma, el honor estaba en venta,las leyes se hacían para violarlas y se partía de la base que quien no abusaba del poder, no merecía tenerlo.
Su integridad le impidió enriquecerse como otros en una posición similar y ni siquiera la tentación de acumular lo suficiente para retirarse a Francia, como le había prometido a Violette Boisier, logró desviarle de lo que él consideraba rectitud militar. No dudaba en sacrificar a sus hombres en una batalla o torturar a un niño para obtener información de su madre, pero jamás habría puesto la mano en dinero que no había ganado limpiamente. Era puntilloso en su honor y honradez. Deseaba llevarse a Violette donde no los conocieran, donde nadie sospechara que ella se había ganado la vida con prácticas de escasa virtud y no fuera evidente su raza mezclada: había que tener el ojo entrenado en las Antillas para adivinar la sangre africana que corría bajo su piel clara.

A Violette no le atraía demasiado la idea de irse a Francia, porque temía más los inviernos helados que las malas lenguas, contra las cuales era inmune, pero había aceptado acompañarlo.
Según los cálculos de Relais, si vivía frugalmente, aceptaba misiones de gran riesgo por las que ofrecían recompensa y ascendía rápido en su carrera, podría cumplir su sueño. Esperaba que para entonces Violette hubiera madurado y no llamara tanto la atención con la insolencia de su risa, el brillo demasiado travieso de sus ojos negros y el bamboleo rítmico de su andar. Nunca pasaría inadvertida, pero tal vez podría asumir el papel de esposa de un militar retirado.
Madame Relais… Saboreaba esas dos palabras, las repetía como un encantamiento. La decisión de casarse con ella no había sido el resultado de una minuciosa estrategia, como el resto de su existencia,sino de una corazonada tan violenta, que jamás la puso en duda. No era hombre sentimental, pero había aprendido a confiar en su instinto, muy útil en la guerra.
Había conocido a Violette un par de años antes, en pleno mercado del domingo, en medio del griterío de los vendedores y el apelotonamiento de gente y animales. En un mísero teatro, que consistía sólo en una plataforma techada con un toldo de trapos morados, se pavoneaba un tipo de exagerados bigotes y tatuado de arabescos, mientras un niño pregonaba a grito suelto sus virtudes como el más portentoso mago de Samarcanda. Aquella patética función no habría atraído al capitán sin la luminosa presencia de Violette. Cuando el mago solicitó un voluntario del público,ella se abrió paso entre los mirones y subió al entarimado con entusiasmo infantil, riéndose y saludando con su abanico.
Había cumplido recién quince años, pero ya tenía el cuerpo y la actitud de una mujer experimentada, como solía ocurrir en ese clima donde las niñas, como la fruta, maduraban pronto. Obedeciendo las instrucciones del ilusionista, Violette procedió a acurrucarse dentro de un baúl pintarrajeado de símbolos egipcios. El pregonero,un negrito de diez años disfrazado de turco, cerró la tapa con dos candados macizos, y otro espectador fue llamado para comprobar su firmeza.

El de Samarcanda hizo algunos pases con su capa y enseguida le entregó dos llaves al voluntario para abrir los candados. Al levantar la tapa del baúl se vio que la chica ya no estaba adentro, pero momentos más tarde un redoble de tambores del negrito anunció su prodigiosa aparición detrás del público.Todos se volvieron para admirar boquiabiertos a la chica que se había materializado de la nada y se abanicaba con una pierna sobre un barril.Desde la primera mirada Étienne Relais supo que no podría arrancarse del alma a esa muchacha de miel y seda. Sintió que algo estallaba en su cuerpo, se le secó la boca y perdió el sentido de orientación. Necesitó hacer un esfuerzo para volver a la realidady darse cuenta de que estaba en el mercado rodeado de gente.

Tratando de controlarse, aspiró a bocanadas la humedad del mediodía y la fetidez de pescados y carnes macerándose al sol, fruta podrida,basura y mierda de animales. No sabía el nombre de la bella,pero supuso que sería fácil averiguarlo, y dedujo que no estaba casada, porque ningún marido le permitiría exponerse con tal desenfado. Era tan espléndida que todos los ojos estaban clavados en ella, de modo que nadie salvo Relais, entrenado para observar hasta el menor detalle, se fijó en el truco del ilusionista. En otras circunstancias tal vez habría desenmascarado el doble fondo del baúl y la trampa en la tarima, por puro afán de precisión, pero supuso que la muchacha participaba como cómplice del mago y prefirió evitarle un mal rato.

No se quedó para ver al gitano tatuado sacar un mono de una botella ni decapitar a un voluntario, como anunciaba el niño pregonero. Apartó a la multitud a codazos y partió detrás de la muchacha, que se alejaba deprisa del brazo de un hombre de uniforme, posiblemente un soldado de su regimiento.No la alcanzó, porque lo detuvo en seco una negra de brazos musculosos cubiertos de pulseras ordinarias, que se le plantó alfrente y le advirtió que se pusiera en la cola, porque no era el único interesado en su ama, Violette Boisier. Al ver la expresión desconcertada del capitán, se inclinó para susurrarle al oído el monto de la propina necesaria para que ella lo colocara en primer lugar entre los clientes de la semana. Así se enteró de que se había prendado de una de aquellas cortesanas que le daban fama a Le Cap.
Relais se presentó por primera vez en el apartamento de VioletteBoisier tieso dentro de su uniforme recién planchado, con una botella de champán y un modesto regalo. Depositó el pago donde Loula le indicó y se dispuso a jugarse el futuro en dos horas.Loula desapareció discretamente y se quedó solo, sudando en elaire caliente de la salita atiborrada de muebles, levemente asqueado por el aroma dulzón de los mangos maduros que descansaban en un plato. Violette no se hizo esperar más de un par de minutos.

Entró deslizándose silenciosa y le tendió las dos manos, mientras lo estudiaba con los párpados entrecerrados y una vaga sonrisa.Relais tomó esas manos largas y finas entre las suyas sin saber cuál era el paso siguiente. Ella se desprendió, le acarició la cara,halagada de que se hubiese afeitado para ella, y le indicó que abrierala botella. Saltó el corcho y la espuma de champán salió a presión antes de que ella alcanzara a poner la copa, mojándole la muñeca. Se pasó los dedos húmedos por el cuello y Relais sintió el impulso de lamer las gotas que brillaban en esa piel perfecta,pero estaba clavado en su sitio, mudo, desprovisto de voluntad.Ella sirvió la copa y la dejó, sin probarla, sobre una mesita junto al diván, luego se aproximó y con dedos expertos le desabotonó la gruesa casaca del uniforme. «Quítatela, hace calor. Y las botas también», le indicó, alcanzándole una bata china con garzas pintadas.A Relais le pareció impropia, pero se la puso sobre la camisa, lidiando con un enredo de mangas anchas, y luego se sentó enel diván, angustiado. Tenía costumbre de mandar, pero comprendió que entre esas cuatro paredes mandaba Violette. Las rendijas de la persiana dejaban entrar el ruido de la plaza y la última luz del sol, que se colaba en cuchilladas verticales, alumbrando la salita.La joven llevaba una túnica de seda color esmeralda ceñida ala cintura por un cordón dorado, zapatillas turcas y un complicado turbante bordado con mostacillas. Un mechón de cabello negro ondulado le caía sobre la cara.

Violette bebió un sorbo de champán y le ofreció la misma copa, que él vació de un trago anhelante,como un náufrago. Ella volvió a llenarla y la sostuvo por el delicado tallo, esperando, hasta que él la llamó a su lado en el diván.Ésa fue la última iniciativa de Relais; a partir de ese momento ella se encargó de conducir el encuentro a su manera.
El huevo de paloma
Violette había aprendido a complacer a sus amigos en el tiempo estipulado sin dar la sensación de estar apurada. Tanta coquetería y burlona sumisión en aquel cuerpo de adolescente desarmó por completo a Relais. Ella desató lentamente la larga tela del turbante, que cayó con un tintineo de mostacillas en el suelo de madera, y sacudió la cascada oscura de su melena sobre los hombros y la espalda. Sus movimientos eran lánguidos, sin ninguna afectación, con la frescura de una danza. Sus senos no habían alcanzado aún su tamaño definitivo y sus pezones levantaban la seda verde, como piedrecillas. Debajo de la túnica estaba desnuda. Relais admiró ese cuerpo de mulata, las piernas firmes de tobillos finos, el trasero y los muslos gruesos, la cintura quebrada, los dedos elegantes, curvados hacia atrás, sin anillos. Su risa comenzaba con un ronroneo sordo en el vientre y se elevaba de a poco,cristalina, escandalosa, con la cabeza alzada, el cabello vivo y el cuello largo, palpitante. Violette partió con un cuchillito de plata un pedazo de mango, se lo puso en la boca con avidez y un hilo de jugo le cayó en el escote, húmedo de sudor y champán. Con un dedo recogió el rastro de la fruta, una gota ambarina y espesa,y se la frotó en los labios a Relais, mientras se sentaba a horcajadas sobre sus piernas con la liviandad de un felino. La cara del hombre quedó entre sus senos, olorosos a mango. Ella se inclinó,envolviéndolo en su cabello salvaje, lo besó de lleno en la boca y le pasó con la lengua el trozo de la fruta que había mordido.

Relais recibió la pulpa masticada con un escalofrío de sorpresa: jamás había experimentado nada tan íntimo, tan chocante y maravilloso.Ella le lamió la barbilla, le tomó la cabeza a dos manos y lo cubrió de besos rápidos, como picotazos de pájaro, en los párpados,las mejillas, los labios, el cuello, jugando, riéndose. El hombre le rodeó la cintura y con manos desesperadas le arrebató la túnica, revelando a esa muchacha esbelta y almizclada, que se plegaba,se fundía, se desmigajaba contra los apretados huesos y los duros músculos de su cuerpo de soldado curtido en batallas y privaciones.Quiso levantarla en brazos para conducirla al lecho, que podía ver en la habitación contigua, pero Violette no le dio tiempo;sus manos de odalisca abrieron la bata de las garzas y bajaron las calzas, sus opulentas caderas culebrearon encima de él sabiamente hasta que se ensartó en su miembro pétreo con un hondo suspiro de alegría. Étienne Relais sintió que se sumergía en un pantano de deleite, sin memoria ni voluntad.

Cerró los ojos, besando esa boca suculenta, saboreando el aroma del mango, mientras recorría con sus callosas manos de soldado la suavidad imposible de esa piel y la abundante riqueza de esos cabellos. Se hundió en ella,abandonándose al calor, el sabor y el olor de esa joven, con la sensación de que por fin había encontrado su lugar en este mundo,después de tanto andar solo y a la deriva. En pocos minutos estalló como un adolescente atolondrado, con un chorro espasmódico y un grito de frustración por no haberle dado placer a ella, porque deseaba, más que nada en su vida, enamorarla. Violette esperó que terminara, inmóvil, mojada, acezando, montada encima,con la cara hundida en el hueco de su hombro, murmurando palabras incomprensibles.Relais no supo cuánto rato estuvieron así abrazados, hasta que volvió a respirar con normalidad y se despejó un poco la densa bruma que lo envolvía, entonces se dio cuenta de que todavía estaba dentro de ella, bien sujeto por esos músculos elásticos que lomasajeaban rítmicamente, apretando y soltando. Alcanzó a preguntarse cómo había aprendido esa niña aquellas artes de avezada cortesana antes de perderse nuevamente en el magma del deseo y la confusión de un amor instantáneo. Cuando Violette lo sintió de nuevo firme, le rodeó la cintura con las piernas, cruzó los pies a su espalda y le indicó con un gesto la habitación de al lado. Relais la llevó en brazos, siempre clavada en su miembro, y cayó con ella en la cama, donde pudieron gozarse como les dio la gana hasta muy entrada la noche, varias horas más de lo estipulado por Loula.

La mujerona entró un par de veces dispuesta a poner fin a esa exageración, pero Violette, ablandada al ver que ese militar fogueado sollozaba de amor, la despachó sin contemplaciones.El amor, que no había conocido antes, volteó a Étienne Relais como una tremenda ola, pura energía, sal y espuma. Calculó que no podía competir con otros clientes de aquella muchacha, más guapos, poderosos o ricos, y por eso decidió al amanecer ofrecerle lo que pocos hombres blancos estarían dispuestos a darle: su apellido. «Cásate conmigo», le pidió entre dos abrazos.
Violette se sentó de piernas cruzadas sobre la cama, con el cabello húmedo pegado en la piel, los ojos incandescentes, los labios hinchados de besos. La alumbraban los restos de tres velas moribundas, que los habían acompañado en sus interminables acrobacias. «No tengo pasta de esposa», le contestó y agregó que todavía no había sangrado con los ciclos de la luna y según Loula ya era tarde para eso, nunca podría tener hijos. Relais sonrió, porque los niños le parecían un estorbo.—Si me casara contigo estaría siempre sola, mientras tú andas en tus campañas.
Entre los blancos no tengo lugar y mis amigos me rechazarían porque te tienen miedo, dicen que eres sanguinario.—Mi trabajo lo exige, Violette. Así como el médico amputa un miembro gangrenado, yo cumplo con mi obligación para evitar un mal mayor, pero jamás le he hecho daño a nadie sin tener una buena razón.—Yo puedo darte toda clase de buenas razones. No quiero correr la misma suerte de mi madre.—Nunca tendrás que temerme, Violette —dijo Relais sujetándola por los hombros y mirándola a los ojos por un largo momento.—Así lo espero —suspiró ella al fin.—Nos casaremos, te lo prometo.—Tu sueldo no alcanza para mantenerme. Contigo me faltaría de todo: vestidos, perfumes, teatro y tiempo para perder. Soy perezosa,capitán, ésta es la única forma en que puedo ganarme la vida sin arruinarme las manos y no me durará mucho tiempo más.

—¿Cuántos años tienes?—Pocos, pero este oficio es de corto aliento. Los hombres se cansan con las mismas caras y los mismos culos. Debo sacarle provecho a lo único que tengo, como dice Loula.El capitán procuró verla tan a menudo como se lo permitían sus campañas y al cabo de unos meses logró hacerse indispensable;la cuidó y la aconsejó como un tío, hasta que ella no pudo imaginarla vida sin él y empezó a considerar la posibilidad de casarse en un futuro poético. Relais calculaba que podrían hacerlo al cabo de unos cinco años. Eso les daría tiempo para poner a prueba el amor y ahorrar dinero separadamente. Se resignó a que Violette continuara en su oficio de siempre y a pagarle sus servicios como los otros clientes, agradecido de pasar algunas noches enteras con ella.
Al principio hacían el amor hasta quedar magullados,pero después la vehemencia se trocó en ternura y dedicaban horas preciosas a conversar, hacer planes y descansar abrazados en la penumbra caliente del apartamento de Violette. Relais aprendió a conocer el cuerpo y el carácter de la muchacha, podía anticipar sus reacciones, evitar sus rabietas, que eran como tormentas tropicales,súbitas y breves, y darle gusto.

Descubrió que esa niña tan sensual estaba entrenada para dar placer, no para recibirlo, y se esmeró en satisfacerla con paciencia y buen humor. La diferencia de edad y su temperamento autoritario compensaban la ligereza de Violette, que se dejaba guiar en algunas materias prácticas para darle gusto, pero mantenía su independencia y defendía sus secretos.
Loula administraba el dinero y manejaba a los clientes con cabeza fría. Una vez Relais encontró a Violette con un ojo amoratado y, furioso, quiso saber quién era el causante para hacerle pagar muy caro el atrevimiento. «Ya se lo cobró Loula. Nos arreglamos de lo más bien solas», se rió ella, y no hubo manera de que confesara el nombre del agresor.

La formidable esclava sabía que la salud y la belleza de su ama eran el capital de ambas y que llegaría el momento en que inevitablemente comenzarían a disminuir; también había que considerar la competencia de las nuevas hornadas de adolescentes que cada año tomaban la profesión por asalto. Era una lástima que el capitán fuese pobre, pensaba Loula, porque Violette merecía una buena vida. El amor le parecía irrelevante, porque lo confundía con la pasión y había visto lo poco que ésta dura,pero no se atrevió a recurrir a intrigas para despachar a Relais.

Ese hombre era de temer. Además, Violette no daba muestras de prisa por casarse y entretanto podía aparecer otro pretendiente con mejor situación financiera. Loula decidió ahorrar en serio; no bastaba con acumular baratijas en un hoyo, había que esmerarse con inversiones más imaginativas, por si no resultaba el matrimonio con el oficial. Restringió los gastos y subió la tarifa de su ama ycuanto más caro cobraba, más exclusivos se consideraban sus favores.Se encargó de inflar la fama de Violette con una estrategia de rumores: decía que su ama podía mantener a un hombre dentro de ella toda la noche o resucitar la energía del más cansado doce veces seguidas, lo había aprendido de una mora y se ejercitaba con un huevo de paloma, salía de compras, iba al teatro y a las peleas de gallos con el huevo en su lugar secreto sin quebrarlo ni dejarlo caer. No faltó quienes se batieran a sablazos por la joven poule, lo que contribuyó enormemente a su prestigio. Los blancos más ricos e influyentes se anotaban dócilmente en la lista y esperaban su turno.Fue Loula quien ideó el plan de invertir en oro para que los ahorros no se les escurrieran como arena entre los dedos. Relais,que no estaba en condiciones de contribuir con mucho, le dio a Violette el anillo de su madre, lo único que quedaba de su familia.

La novia de Cuba

En octubre de 1778, al octavo año de su estadía en la isla, Toulouse Valmorain realizó otro de sus breves viajes a Cuba, donde tenía negocios que no le convenía divulgar. Como todos los colonos de Saint-Domingue, debía comerciar sólo con Francia,pero existían mil maneras ingeniosas de burlar la ley y él conocía varias. No se le hacía pecado evadir impuestos, que a fin de cuentas acababan en los cofres sin fondo del Rey. La atormentada costa se prestaba para que una embarcación discreta se alejara denoche rumbo a otras ensenadas del Caribe sin que nadie se enterase,y la permeable frontera con la parte española de la isla, menos poblada y mucho más pobre que la francesa, permitía un constante tráfico de hormigas a espaldas de las autoridades.

Pasaba toda clase de contrabando, desde armas hasta maleantes, pero más que nada sacos de azúcar, café y cacao de las plantaciones, que de allí partían a otros destinos, esquivando las aduanas.Después que Valmorain salió de las deudas de su padre y empezó a acumular más beneficios de los soñados, decidió mantener reservas de dinero en Cuba, donde las tendría más seguras que en Francia y a mano en caso de necesidad. Llegó a La Habana con la intención de quedarse sólo una semana para reunirse con su banquero, pero la visita se prolongó más de lo planeado porque en un baile del consulado de Francia conoció a Eugenia García del Solar. Desde un rincón del pretencioso salón vio a lo lejos a una opulenta joven de piel diáfana, coronada por una mata de cabello castaño y vestida como una provinciana, lo opuesto de la garbosa Violette Boisier, pero a sus ojos no menos hermosa.

La distinguió de inmediato entre la multitud del salón de baile y por primera vez se sintió inadecuado. Su traje, adquirido en París varios años antes, ya no se usaba, el sol le había curtido la piel como cuero, tenía las manos de un herrero, la peluca le picaba en la cabeza, los encajes del cuello lo asfixiaban y le apretaban los zapatos de petimetre, puntiagudos y de tacos torcidos,que lo obligaban a caminar como un pato. Sus modales, antes refinados, resultaban bruscos comparados con la soltura de los cubanos.Los años que llevaba en la plantación lo habían endurecido pordentro y por fuera y ahora, cuando más las necesitaba, carecía de las artes cortesanas que tan naturales eran en su juventud. Para colmo,los bailes de moda eran un rápido enredo de piruetas, reverencias,vueltas y saltitos, que se hallaba incapaz de imitar.

Se enteró de que la joven era hermana de un español, Sancho García del Solar, de una familia de la baja nobleza, con apellido pomposo, pero empobrecida desde hacía un par de generaciones.La madre había puesto fin a sus días saltando desde el campanario de una iglesia y el padre murió joven después de echar por la ventana los bienes familiares. Eugenia se educó en un helado convento de Madrid, donde las monjas le inculcaron lo necesario para adornar el carácter de una dama: recato, oraciones y bordado.Entretanto, Sancho llegó a Cuba para tentar fortuna, porque en España no había espacio para una imaginación tan desbocada como la suya; en cambio, esa isla caribeña, donde iban a parar aventureros de toda laya, se prestaba para negocios lucrativos, aunque no siempre lícitos. Allí llevaba una bulliciosa vida de soltero,en la cuerda floja de sus deudas, que pagaba a duras penas y siempre a última hora mediante aciertos en las mesas de juego y la ayuda de sus amigos.

Era bien parecido, poseía una lengua de oro para engatusar al prójimo y se daba tantos aires que nadie sospechaba cuán profundo era el hoyo de su bolsillo. De repente, cuando menos lo deseaba, las monjas le enviaron a su hermana acompañada por una dueña y una escueta carta explicando que Eugenia carecía de vocación religiosa y ahora le tocaba a él, su único pariente y guardián,hacerse cargo de ella. Con esa joven virginal bajo su techo, a Sancho se le terminaron las parrandas, tenía el deber de encontrarle un marido adecuado antes de que se pasara en edad y se quedara para vestir santos, con vocación o sin ella. Su intención era casarla con el mejor postor,alguien que los sacara a ambos de la escasez en que los sumió el derroche de sus padres, pero no supuso que el pez sería de tanto peso como Toulouse Valmorain.
Sabía muy bien quién era y cuánto valía el francés, lo tenía en la mira para proponerle algunos negocios,pero no le presentó a su hermana en el baile porque estaba en franca desventaja comparada con las célebres bellezas cubanas.Eugenia era tímida, carecía de ropa adecuada y él no podía comprársela,no sabía peinarse, aunque por suerte le sobraba cabello,y no tenía el talle diminuto impuesto por la moda. Por lo mismo se sorprendió cuando al día siguiente Valmorain le pidió permiso para visitarlos con intenciones serias, como manifestó.—Debe de ser un viejo patuleco —bromeó Eugenia, al saberlo,dándole un golpe a su hermano con el abanico cerrado.—Es un caballero culto y rico, pero aunque fuera jorobado te casarías de todos modos. Vas a cumplir veinte años y careces de dote…—¡Pero soy bonita! —lo interrumpió ella, riéndose.—Hay muchas mujeres más bonitas y delgadas que tú en La Habana.—¿Te parezco gorda?—No puedes hacerte de rogar y mucho menos si se trata de Valmorain.Es un excelente partido y posee títulos y propiedades en Francia, aunque el grueso de su fortuna es una plantación de azúcar en Saint-Domingue —le explicó Sancho.—¿Santo Domingo? —preguntó ella, alarmada.—Saint-Domingue, Eugenia.

La parte francesa de la isla es muy diferente a la española. Voy a mostrarte un mapa, para que veas que está muy cerca; podrás venir a visitarme cuando quieras.—No soy una ignorante, Sancho. Sé que esa colonia es un purgatorio de enfermedades mortales y negros alzados.—Será sólo por un tiempo. Los colonos blancos se van apenas pueden. Dentro de unos años estarás en París. ¿No es ése el sueño de todas las mujeres?—No hablo francés.—Lo aprenderás. Desde mañana tendrás un tutor —concluyó Sancho.Si Eugenia García del Solar planeaba oponerse a los designios de su hermano, desistió de la idea apenas Toulouse Valmorain se presentó en su casa.

Era más joven y atractivo de lo que ella esperaba,de mediana estatura, bien proporcionado, con espaldas anchas, un rostro viril de facciones armoniosas, la piel bronceada por el sol y los ojos grises. Tenía una expresión dura en la boca de labios finos. Bajo la peluca torcida le asomaban unos cabellos rubios y se veía incómodo en la ropa, que le quedaba estrecha. A Eugenia le gustó su forma de hablar sin rodeos y de mirarla como si la desnudara, provocándole un hormigueo pecaminoso que habría horrorizado a las monjas del lúgubre convento de Madrid.

Pensó que era una lástima que Valmorain viviera en Saint-Domingue,pero si su hermano no la había engañado, sería por poco tiempo. Sancho invitó al pretendiente a beber sambumbia de miel de caña en la pérgola del jardín y en menos de media hora el trato se dio tácitamente por concluido. Eugenia no se enteró de los detalles posteriores, que fueron resueltos por los hombres a puerta cerrada,ella sólo se hizo cargo de su ajuar. Lo encargó a Francia aconsejada por la mujer del cónsul y su hermano lo financió con un préstamo usurario conseguido gracias a su irresistible elocuencia de charlatán. En sus misas matinales, Eugenia agradecía a Dios con fervor la suerte única de casarse por conveniencia con alguien a quien podía llegar a querer.Valmorain se quedó en Cuba un par de meses cortejando a Eugenia con métodos improvisados, porque había perdido la costumbre de tratar con mujeres como ella; los métodos utilizados con Violette Boisier no servían en este caso. Acudía a casa de su prometida a diario de cuatro a seis de la tarde a tomar un refresco y jugar a los naipes, siempre en presencia de la dueña enteramente vestida de negro que hacía bolillos con un ojo y los vigilaba con el otro.

La vivienda de Sancho dejaba mucho que desear y Eugenia carecía de vocación doméstica y no hizo nada por acomodar un poco las cosas. Para evitar que la mugre del mobiliario malograra la ropa al novio, lo recibía en el jardín, donde la voraz vegetación del trópico se desbordaba como una amenaza botánica.A veces salían de paseo acompañados por Sancho o se vislumbraban de lejos en la iglesia, donde no podían hablarse.
Valmorain había notado las precarias condiciones en que vivían los García del Solar y dedujo que si su novia estaba cómoda allí, con mayor razón lo estaría en la habitation Saint-Lazare. Le enviaba delicados regalos, flores y esquelas formales que ella guardaba en un cofre forrado en terciopelo, pero dejaba sin respuesta.Hasta ese momento Valmorain había tenido poco trato con españoles,sus amistades eran francesas, pero pronto comprobó que se sentía a gusto entre ellos. No tuvo problema para comunicarse,porque el segundo idioma de la clase alta y la gente culta en Cuba era el francés. Confundió los silencios de su prometida con recato,a sus ojos una apreciable virtud femenina, y no se le ocurrió que ella apenas le entendía. Eugenia no tenía buen oído y los esfuerzos del tutor resultaron insuficientes para inculcarle las sutilezas de la lengua francesa.
La discreción de Eugenia y sus modales de novicia a él le parecieron una garantía de que no incurriría en la conducta disipada de tantas mujeres en Saint-Domingue, que se olvidaban del pudor con el pretexto del clima. Una vez que comprendió el carácter español, con su exagerado sentido del honor y su falta de ironía, se sintió cómodo con la muchacha y aceptó de buen talante la idea de aburrirse con ella a conciencia. No le importaba.Deseaba una esposa honrada y una madre ejemplar de su descendencia; para entretenerse tenía sus libros y sus negocios.
Sancho era lo opuesto a su hermana y a otros españoles que conocía Valmorain: cínico, liviano de sangre, inmune al melodrama y a los sobresaltos de los celos, descreído y con habilidad para coger al vuelo las oportunidades que andaban en el aire. Aunque algunos aspectos de su futuro cuñado le chocaban, Valmorain se divertía con él y se dejaba embaucar, dispuesto a perder una suma por el placer de la conversación ingeniosa y de reírse un rato. Como primer paso lo convirtió en socio en un contrabando de vinos franceses que planeaba realizar desde Saint-Domingue a Cuba, donde eran muy apreciados. Eso inició una larga y sólida complicidad que habría de unirlos hasta la muerte.

La casa del amo

A finales de noviembre Toulouse Valmorain regresó a Saint-Domingue a preparar la llegada de su futura esposa. Como todas las plantaciones, Saint-Lazare contaba con la «casa grande»,que en este caso era poco más que una barraca rectangular de madera y ladrillos, sostenida por pilares a tres metros sobre el nivel del terreno para impedir inundaciones en la estación de huracanes y defenderse en una revuelta de esclavos. Contaba con una serie de dormitorios oscuros, varios de ellos con las tablas podridas,y con un salón y un comedor amplios, provistos de ventanas opuestas para que circulara la brisa y un sistema de abanicos de lona colgados del techo, que los esclavos accionaban tirando de una cuerda. Con el vaivén de los ventiladores se desprendía una tenue nube de polvo y alas secas de mosquitos, que se depositaba como caspa en la ropa.

Las ventanas no tenían vidrios sino papel encerado y los muebles eran toscos, propios de la morada provisoria de un hombre solo. En el techo anidaban murciélagos,en los rincones solían encontrarse sabandijas y por la noche se oían pasitos de ratones en los cuartos. Una galería o terraza techada,con estropeados muebles de mimbre, envolvía la casa por tres costados. Alrededor había un descuidado huerto de hortalizas y apolillados árboles frutales, varios patios donde picoteaban gallinas confundidas por el calor, un establo para los caballos finos, las perreras y una cochera, más allá el rugiente océano de los cañaverales y como telón de fondo las montañas color violeta perfiladas contra un cielo caprichoso. Tal vez antes hubo un jardín, pero no quedaba ni el recuerdo.
Los trapiches, las cabañas y barracas de los esclavos no se veían desde la casa. Toulouse Valmorain recorrió todo con ojo crítico, notando por primera vez su precariedad y ordinariez. Comparada con la vivienda de Sancho era un palacio,pero frente a las mansiones de otros grands blancos de la isla y al pequeño château de su familia en Francia, que él no había pisado en ocho años, resultaba de una fealdad vergonzosa. Decidió empezar su vida de casado con buen pie y darle a su esposa la sorpresa de una casa digna de los apellidos Valmorain y García del Solar. Había que hacer algunos arreglos.Violette Boisier recibió la noticia del matrimonio de su cliente con filosófico buen humor. Loula, que todo lo averiguaba, le comentó que Valmorain tenía una prometida en Cuba. «Te echará de menos, mi ángel, y te aseguro que volverá», dijo. Así fue. Poco después Valmorain llamó a la puerta del piso, pero no en busca de los servicios habituales sino para que su antigua amante lo ayudara a recibir a su mujer como era debido. No sabía por dónde empezar y no se le ocurrió otra persona a quien pedirle ese favor.—

¿Es cierto que las españolas duermen con un camisón de monja con un ojal adelante para hacer el amor? —le preguntó Violette.—¿Cómo voy a saberlo? Todavía no me he casado, pero si ése es el caso, se lo arrancaré de cuajo —se rió el novio.—No, hombre. Me traes el camisón y aquí con Loula le abrimos otro ojal por atrás —dijo ella. La joven cocotte se dispuso a asesorarlo mediante una comisión azonable del quince por ciento en los gastos de alhajar la casa.Por primera vez en su trato con un hombre, no se incluían maromas en la cama y emprendió la tarea con entusiasmo.

Viajó con Loula a Saint-Lazare para darse una idea de la misión que le habían encargado y apenas cruzó el umbral le cayó en el escote una lagartija del artesonado del techo. Su alarido atrajo a varios esclavos del patio, que ella reclutó para hacer una limpieza a fondo.Durante una semana esa bella cortesana, que Valmorain había visto a la luz dorada de las lámparas, ataviada de seda y tafetán, maquillada y perfumada, dirigió la cuadrilla de esclavos descalza, con una bata de tela burda y un trapo envolviéndole la cabeza. Parecía en su salsa, como si hubiese hecho ese rudo trabajo toda la vida. Bajo sus órdenes rasparon las tablas sanas y reemplazaron las podridas,cambiaron el papel de las ventanas y los mosquiteros, ventilaron,echaron veneno para los ratones, quemaron tabaco para espantar a los bichos, mandaron los muebles rotos al callejón de los esclavos y al final quedó la casa limpia y desnuda. Violette la hizo pintar de blanco por fuera y como sobró cal, la usó en las cabañas de los esclavos domésticos, que estaban cerca de la casa grande, luego hizo plantar trinitarias moradas al pie de la galería.

Valmorain se propuso mantener la casa aseada y destinó varios esclavos a hacer un jardín inspirado en Versalles, aunque el clima exagerado no se prestaba para el arte geométrico de los paisajistas de la corte francesa.Violette regresó a Le Cap con una lista de compras. «No gastes demasiado, esta casa es temporal. Apenas tenga un buen administrador general, nos iremos a Francia», le dijo Valmorain, entregándole una suma que le pareció justa. Ella no hizo caso de la advertencia, porque nada le gustaba tanto como comprar.Por el puerto de Le Cap salía el tesoro inacabable de la colonia y entraban los productos legales y el contrabando. Una muchedumbre variopinta se codeaba en las calles embarradas, regateando en muchas lenguas entre carretones, mulas, caballos y jaurías de perros sin dueño que se alimentaban de basura.

Allí se vendía desde lujos de París y chinerías del Oriente hasta el botín de los piratas, y cada día, menos el domingo, se remataban esclavos para Suplir la demanda: entre veinte y treinta mil al año nada más que para mantener el número estable, porque duraban poco. Violette gastó la bolsa y siguió adquiriendo a crédito con la garantía del nombre de Valmorain. A pesar de su juventud, escogía con gran aplomo porque la vida mundana la había fogueado y le había pulido el gusto. A un capitán de barco que hacía la travesía entre las islas le encargó cubiertos de plata, cristalería y un servicio de porcelana para visitas. La novia debía aportar sábanas y manteles que sin duda había bordado desde la infancia, así es que de eso no se ocupó. Consiguió muebles de Francia para el salón, una pesada mesa americana con dieciocho sillas destinada a durar varias generaciones,tapices holandeses, biombos lacados, arcones españoles para la ropa, un exceso de candelabros de hierro y lámparas de aceite, porque sostenía que no se puede vivir a oscuras, loza de Portugal para el uso diario y un surtido de adornos, pero nada de alfombras,porque se pudrían con la humedad. Los comptoirs se encargaron de enviar las compras y pasarle la cuenta a Valmorain. Pronto empezaron a llegar a la habitation Saint-Lazare carretas cargadas hasta el tope con cajones y canastos; de entre la paja los esclavos extraían una serie interminable de objetos: relojes alemanes, jaulas de pájaros, cajas chinas, réplicas de estatuas romanas mutiladas,espejos venecianos, grabados y pinturas de diversos estilos elegidos por su tema, ya que Violette nada sabía de arte, instrumentos musicales que nadie sabía tocar y hasta un incomprensible conjunto de gruesos cristales, tubos y ruedecillas de bronce,que Valmorain armó como un rompecabezas y resultó ser un catalejo para espiar a los esclavos desde la galería.
A Toulouse los muebles le parecieron ostentosos y los adornos completamente inútiles,pero se resignó porque no podía devolverlos. Una vez concluida la orgía de gastos, Violette cobró su comisión y anunció que la futura esposa de Valmorain iba a necesitar servicio doméstico, una buena cocinera, criados para la casa y una doncella. Era lo menos que se requería, como le había asegurado madame Delphine Pascal,quien conocía a toda la gente de buena sociedad en Le Cap.—Menos a mí —apuntó Valmorain.—¿Quieres que te ayude o no?—Está bien, le ordenaré a Prosper Cambray que entrene a algunos esclavos.—¡No, hombre! ¡En esto no puedes ahorrar! Los del campo no sirven, están embrutecidos. Yo misma me encargaré de buscarte los domésticos —decidió Violette.

Zarité iba a cumplir nueve años cuando Violette se la compró a madame Delphine, una francesa de rizos algodonosos y pechuga de pavo, ya madura pero bien conservada, considerando los estragos que causaba el clima. Delphine Pascal era viuda de un modesto funcionario civil francés, pero se daba aires de persona encumbrada por sus relaciones con los grands blancs, aunque éstos sólo acudían a ella para tráficos turbios. Estaba enterada de muchos secretos, que le daban ventaja a la hora de obtener favores. En apariencia vivía de la pensión de su difunto marido y de dar clases de clavicordio a señoritas, pero bajo mano revendía objetos robados,servía de alcahueta y en caso de emergencia practicaba abortos.También de tapadillo enseñaba francés a algunas cocottes que pretendían pasar por blancas y, aunque tenían el color apropiado, las traicionaba el acento. Así conoció a Violette Boisier, una de las más claras entre sus alumnas, pero sin ninguna pretensión de afrancesarse;al contrario, la chica se refería sin complejo a su abuela senegalesa. Le interesaba hablar correcto francés para hacerse respetar entre sus amigos blancos. Madame Delphine sólo tenía dos esclavos: Honoré, un viejo para todo servicio, incluso la cocina,adquirido muy barato porque tenía los huesos torcidos, y Zarité—Tété— una mulatita que llegó a sus manos con pocas semanas de vida y no le había costado nada. Cuando Violette la obtuvo para Eugenia García del Solar, la chiquilla era flaca, puras líneas verticalesy ángulos, con una mata de cabello apelmazado e impenetrable,pero se movía con gracia, tenía un rostro noble y hermosos ojos color miel líquida. Tal vez descendía de una senegalesa como ella misma, pensaba Violette. Tété había aprendido temprano las ventajas de callar y cumplir órdenes con expresión vacía,sin dar muestras de entender lo que ocurría a su alrededor, pero Violette sospechó siempre que era mucho más avispada de lo que se podía inferir a primera vista. Habitualmente no se fijaba en los esclavos —con la excepción de Loula, los consideraba mercancía—pero esa criatura le provocaba simpatía.

En algunos aspectos se parecían, aunque ella era libre, hermosa, y tenía la ventaja de haber sido mimada por su madre y deseada por todos los hombres que se cruzaron en su camino. Nada de eso tenía Tété en su haber; era sólo una esclava harapienta, pero Violette intuyó su fuerza de carácter.A la edad de Tété, también ella había sido un atado de huesos,hasta que en la pubertad se esponjó, las aristas se convirtieron en curvas y se definieron las formas que le darían fama. Entonces su madre empezó a entrenarla en la profesión que a ella le había dado beneficios, así no se partiría la espalda como sirvienta.

Violette resultó buena alumna y para la época en que su madre fue asesinada ya podía valerse sola con ayuda de Loula, que la defendía con celosa lealtad. Gracias a esa buena mujer no necesitaba la protección de un chulo y prosperaba en un oficio ingrato en que otras jóvenes dejaban la salud y a veces la vida. Apenas surgió la idea de conseguir una esclava personal para la esposa de Toulouse Valmorain,se acordó de Tété.
«¿Por qué te interesa tanto esa mocosa?»,le preguntó Loula, siempre desconfiada, cuando se enteró de sus intenciones. «Es una corazonada, creo que nuestros caminos se van a cruzar algún día», fue la única explicación que se le ocurrió a Violette.
Loula lo consultó con las conchas de cauri sin obtener una respuesta satisfactoria; ese método de adivinación no se prestaba para aclarar asuntos fundamentales, sólo los de poca monta. Madame Delphine recibió a Violette en una sala diminuta, en la que el clavicordio parecía del tamaño de un paquidermo. Se sentaron en frágiles sillas de patas curvas a tomar café en tazas para enanos pintadas de flores y conversar de todo y de nada, como habían hecho otras veces. Después de algunos rodeos Violette planteó el motivo de su visita. La viuda se sorprendió de que alguien se fijara en la insignificante Tété, pero era rápida y olió de inmediato la posibilidad de una ganancia.—No había pensado vender a Tété, pero por tratarse de usted,una amiga tan querida…—Espero que la chica sea sana. Está muy flaca —la interrumpió Violette.—¡No es por falta de comida! —exclamó la viuda, ofendida.Sirvió más café y pronto hablaron del precio, que a Violette le pareció exagerado. Mientras más pagara, mayor sería su comisión,pero no podía estafar a Valmorain con demasiado descaro; todo el mundo conocía los precios de los esclavos, especialmente los plantadores, que siempre estaban comprando. Una mocosa escuálida no era un artículo de valor, sino más bien algo que se regala para retribuir una atención.—Me da pena desprenderme de Tété —suspiró madame Delphine,secándose una lágrima invisible, después de que acordaron la cifra—. Es una buena chica, no roba y habla francés como se debe. Nunca le he permitido que se dirija a mí en la jerigonza de los negros. En mi casa nadie destroza la bella lengua de Molière.—No sé para qué le va a servir eso —comentó Violette, divertida.—¡Cómo que para qué! Una doncella que habla francés es muy elegante. Tété le servirá bien, se lo aseguro.
Eso sí, mademoiselle,le confieso que me costó algunas palizas quitarle la pésima costumbre de escaparse.—¡Eso es grave! Dicen que no tiene remedio…—Así es con algunos bozales, que eran libres antes, pero Tété nació esclava. ¡Libertad! ¡Qué soberbia! —exclamó la viuda, clavando sus ojitos de gallina en la chiquilla, que esperaba de pie junto a la puerta—. Pero no se preocupe, mademoiselle, no volverá a intentarlo. La última vez anduvo perdida varios días y cuando me la trajeron estaba mordida por un perro y volada de fiebre. No sabe el trabajo que me dio curarla ¡pero no se libró del castigo!—¿Cuándo fue eso? —preguntó Violette, tomando nota del silencio hostil de la esclava.—Hace un año. Ahora no se le ocurriría una tontería semejante,pero de todos modos vigílela. Tiene la sangre maldita de su madre. No sea blanda con ella, necesita mano dura.—¿Qué me dijo de la madre?—Era una reina. Todas dicen que eran reinas allá en África —se burló la viuda—. Llegó preñada; siempre es así, son como perras en celo.—La pariade. Los marineros las violan en los barcos, como usted sabe. Ninguna se libra —replicó Violette con un escalofrío, pensando en su propia abuela, que había sobrevivido a la travesía del océano.—Esa mujer estuvo a punto de matar a su hija. ¡Imagínese! Tuvieron que quitársela de las manos.

Monsieur Pascal, mi esposo, que Dios lo tenga en su gloria, me trajo a la chiquilla de regalo.—¿Qué edad tenía entonces?—Un par de meses, no recuerdo. Honoré, mi otro esclavo, le puso ese nombre tan raro, Zarité, y la crió con leche de burra; por eso es fuerte y trabajadora, aunque también terca. Le he enseñado todas las labores domésticas. Vale más de lo que estoy pidiéndole por ella, mademoiselle Boisier. Sólo se la vendo porque pienso regresar pronto a Marsella, todavía puedo rehacer mi vida ¿no cree?—Seguramente, madame —replicó Violette examinando la cara empolvada de la mujer.Se llevó a Tété ese mismo día, sin más bienes que los harapos que vestía y una tosca muñeca de palo de las que usaban los esclavos para sus ceremonias vudú. «No sé de dónde sacó esa porquería», comentó madame Delphine haciendo ademán de quitársela,pero la niña se aferró a su único tesoro con tal desesperación que Violette intervino.

Honoré se despidió llorando de Tété y le prometió que iría a visitarla si se lo permitían.Toulouse Valmorain no pudo evitar una exclamación de desagrado cuando Violette le mostró a quién había escogido para criada de su mujer. Esperaba alguien mayor, con mejor aspecto y experiencia,no esa criatura desgreñada, marcada por golpes, que se encogió como un caracol cuando él le preguntó el nombre, pero Violette le aseguró que su esposa iba a estar muy satisfecha una vez que ella la preparara como era debido.—Y eso ¿cuánto me va a costar?—Lo que acordemos, una vez que Tété esté lista. Tres días más tarde Tété sacó la voz por primera vez para preguntar si ese señor iba a ser su amo; creía que Violette la había comprado para ella. «No hagas preguntas y no pienses en el futuro. Para los esclavos sólo cuenta el día de hoy», le advirtió Loula.
La admiración que Tété sentía por Violette barrió su resistencia y pronto se entregó entusiasmada al ritmo de la casa. Comía con la voracidad de quien ha vivido con hambre y a las pocas semanas lucía un poco de carne sobre el esqueleto. Estaba ávida de aprender. Seguía a Violette como un perro, devorándola con los ojos, mientras alimentaba en lo más secreto del corazón el deseo imposible de llegar a ser como ella, así de bonita y elegante, pero más que nada,libre.
Violette le enseñó a hacer los elaborados peinados de moda,a dar masajes, almidonar y planchar ropa fina y lo demás que su futura ama podía exigirle. Según Loula, no era necesario afanarse tanto, porque las españolas carecían del refinamiento de las francesas,eran muy burdas. Ella misma rapó el inmundo cabello a Tétéy la obligaba a bañarse con frecuencia, hábito desconocido para la chica, porque según madame Delphine el agua debilita; ella sólo se pasaba un trapo húmedo por las partes escondidas y se rociaba con perfume.
Loula se sentía invadida por la chiquilla, apenas cabían las dos en el cuartito que compartían de noche. La agobiaba con órdenes e insultos, más por hábito que por maldad, y solía propinarle coscorrones cuando Violette estaba ausente, pero no le escatimaba comida. «Cuanto antes engordes, antes te irás», le decía. Por contraste, era de una amabilidad exquisita con el viejo Honoré cuando aparecía tímidamente de visita. Lo instalaba en la sala en el mejor sillón, le servía ron de calidad y lo escuchaba embobada hablar de tambores y artritis. «Este Honoré es un verdadero señor. ¡Cómo quisiéramos que alguno de tus amigos fuera tan fino como él!»,le comentaba después a Violette.

La Isla Bajo el Mar Sencillamente Grande

Isabel Allende escribe contra la esclavitud
La isla bajo el mar trata la obsesión de la autora por la libertad desde el punto de vista de la mujer

Yanet Aguilar Sosa
El Universal Sábado 15 de agosto de 2009
mailto:yanet.aguilar@eluniversal.com.mx

Zarité Sedella tiene claro que ha tenido más suerte que otras esclavas del siglo XVIII. Ella, la mulatita de nueve años que fue vendida a un rico hacendado azucarero en Saint-Domingue (hoy Haití), termina su vida liberada de la esclavitud que padeció, junto con toda la raza negra y mulata, en tiempos de la colonia francesa.

Esa mujer es protagonista de La isla bajo el mar, la nueva novela de la escritora chilena Isabel Allende (2 de agosto de 1942) que saldrá a la venta la próxima semana en los países de habla hispana.

LA RESEÑA
Zarité es el alma de la historia que Allende cuenta en 511 páginas publicadas por Random House Mondadori. La novela, se desarrolla entre 1770 y 1810. La también autora de La casa de los espíritus y Eva Luna, da voz a la joven luchadora que sale adelante, a pesar de ser mujer, mulata y esclava, características que en el siglo XVIII condenaban a cualquier persona a un destino fatal.
Desde chiquilla, Zarité tenía claro que quería ser libre y sabía que los tambores y el baile le ayudarían a salir de la esclavitud. Nunca perdió la esperanza a pesar de que Violette, la cortesana que la vendió al terrateniente le decía: “No hagas preguntas y no pienses en el futuro. Para los esclavos sólo cuenta el día de hoy”. Zarité no claudicó ni se dejó vencer por las palabras de Violette: “El esclavo se queda esclavo, si se escapa y tiene suerte, muere en la fuga, si no la tiene, lo atrapan vivo. Sácate la libertad del corazón”.

La reconocida autora, considerada una de las voces más importantes de la narrativa latinoamericana, platicó con KIOSKO sobre la protagonista de La isla bajo el amor, sobre la libertad, los derechos de la mujer, la esclavitud en su novela y las razones que la llevaron a contar una historia que transcurre hace más de tres siglos. Zarité Sedella es el centro del microcosmos de su nueva novela que saldrá a la venta esta semana en todos los países de habla hispana, y que tan sólo en México tendrá un tiraje inicial de 60 mil ejemplares.

ALLENDE HABLA DE SU NOVELA
—Muchos de sus personajes se basan en conocidos suyos.¿En quién se inspiró para crear a Zarité Sedella, esta mulata inteligente que a los 40 años recrea los tiempos de esclavitud?
—Zarité Sedella tiene algunas características de mujeres que conozco y de varios personajes femeninos de mis otras novelas, es fuerte, independiente, leal, apasionada, buena madre y buena amiga; pero también es única, porque nunca había escrito sobre una esclava africana. No sé de dónde salió Zarité, tal vez la soñé o se me apareció en el momento de despertar, cuando todavía la mente vaga en el ámbito de la imaginación.

—¿Por qué le interesó la época y por qué contar la esclavitud, la lucha de emancipación, los misterios del vudú, la situación de la mujer y el enfrentamiento de culturas desde la mirada de una esclava que se libera?
—El tema de la libertad siempre me ha apasionado, pero más bien desde el punto de vista feminista. Hasta que Zarité entró en mi vida, no me había puesto a pensar en serio en la esclavitud, que afecta a hombres y mujeres. Uso el verbo en presente, porque todavía existe esclavitud en muchas partes del mundo, oculta o disimulada, pero existe.

La idea comenzó cuando hice la investigación para mi novela El Zorro, que tiene un capítulo en el Caribe y Nueva Orleáns. Descubrí que el sabor de Nueva Orleáns se debe a la influencia que tuvieron los diez mil colonos franceses que huyeron de Saint Domingue durante la revuelta de los esclavos. Durante treinta años hubo una era dorada para los negros libres en Nueva Orleáns, una ciudad única en los Estados Unidos, con su cultura propia. Naturalmente, la investigación me llevó a Saint Domingue buscando los orígenes de esa inmigración. Allí tuvo lugar la única revolución de esclavos que ha triunfado, dando nacimiento a la primera república independiente de América Latina: Haití.

El tema de la esclavitud me apasionó tanto que me olvidé de la novela que había pensado sobre los piratas del Caribe y me sumergí en la vida de Zarité Sedella, que siendo un personaje de ficción, me es tan familiar como si en verdad la hubiera conocido.

—¿Cuál es la vigencia de repasar la historia del siglo XVIII actualmente? ¿Se identifica con el pensamiento de Parmentier sobre la esclavitud?
—Sí, me identifico con el doctor Parmentier, en varias instancias él habla por mí. Hay formas de esclavitud que siguen vigentes. En muchas partes del mundo las niñas se venden en matrimonio prematuro, trabajo forzado, prostitución; las mujeres trabajan sin sueldo ni beneficios, carecen de educación, derecho a la salud y libertad de movimiento. Los niños son secuestrados para obligarlos a servir como soldados, los pobres (especialmente los inmigrantes), son explotados en la agricultura, las minas, la industria. El tema de la falta de libertad y de derechos humanos está vigente, al examinarlo con la perspectiva que nos da la historia podemos entenderlo mejor.

—¿Cuánto le ayudaron en la narración otros personajes como Violette Boisier, Loula, Tante Rose, Tante Matilde y el mismo Honoré?
—Nadie se hace solo, somos producto de lo que nos pasa y de las influencias que otros ejercen sobre nosotros. Zarité contó con ayuda; sin las mujeres fuertes y generosas que tuvo en su vida, sin Honoré, el Dr. Parmentier, el Père Antoine, Zacharie y Sancho no habría podido hacer todo lo que hizo.
—¿La isla bajo el mar es una metáfora de un lugar donde el espíritu es libre; es acaso ese lugar donde Zarité espera que repose su amigo Honoré junto a sus antepasados?
—Los esclavos africanos en Saint Domingue creían que al morir irían a “la isla bajo el mar” o Guinea, donde sólo había negros y todos eran libres. Para ellos no era una metáfora, era el paraíso. Zarité estaba segura de que Honoré, Gambo y los demás estaban en aquella isla, que los vivos estaban en contacto con los muertos. Para mí esa isla existe en el inconsciente colectivo. Todos deseamos ser libres y permanecer en contacto con nuestros muertos, como forma de eternidad.

11/08/2009

La Movida Literaria Vergonzosa actitud

Opinión Personal
Me parece vergonzosa vuestra actitud publicar un articulo como este dice mucho de vuestra incapacidad periodística cuando a un buen informador lo primero que le enseñan es a tener ética respeto hacia sus entrevistados, es indignante este tipo de conductas que desmerecen vuestra capacidad y credibilidad no creo que sean periodistas serios y responsables y menos que estén a la altura de la Señora Allende, el control de la ira sería un tema que debieseis tratar con urgencia y no ofender o denigrar a nadie gratuitamente, ante el público que lee esta infamia sois vosotros los que quedáis pesimamente mal se nota que tal vez ni siquiera sois profesionales porque el respeto va siempre delante como regla de vida.

Vuestro ego esta tan herido y sois tan irreverentes que ni siquiera tenéis la valentía de escribir criticas propias pues no las hay, Isabel Allende es una excelente escritora aunque a la critica chilena envidiosa del éxito de los demás no les parezca y somos quienes leemos sus libros los que también merecemos un poco de respeto no somos unos enajenados, incultos e incapacitados mentales somos lectores sencillamente y no miles sino millones en el mundo entero.

Basta ya de tratar peyorativamente a quien no les hace ningún daño escribiendo, vendiendo y contándonos sus historias, el mundo esta así por gente como ustedes que toman la venganza por bandera, yo tendría mas tacto y menos arrogancia a la hora de publicar este tipo de cuerdas envenenadas a las que erróneamente le llamáis artículos,que opinarías de Isabel si les hubiese contestado las preguntas? Judas sería un buen invitado a vuestro espacio........ la primera pregunta sería:

Como te sentiste Judas, amado hijo mío, al besar a Jesús y luego darle la puñalada por la espalda?



La Movida Literaria
CRÓNICA
Entrevista -nunca respondida- a Isabel Allende
By admin ⋅ August 3, 2009 ⋅

La entrevista iba a ser para http://levelmagazine.com/ . Pero nunca quiso responderla. Aquí un par de citas de Roberto Bolaño sobre su compatriota y abajo las preguntas de la entrevista fallida, facilitada por un amigo de La Movida Literaria. Saque cada quien conclusiones sobre la negativa.

Roberto Bolaño sobre Isabel Allende:
“Me parece una mala escritora simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea escritora, es una escribidora”.
“Isabel Allende tiene ese glamour de sudamericana en California, sus imitaciones de García Márquez, su indudable valentía, su ejercicio de la literatura que va de lo kitsch a lo patético”.
¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de sus libros?
Bolaño: “No lo creo. Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque yo ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y del ritmo, un cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad o el silencio”.

La entrevista fallida
¿Cómo es su relación actual y la de sus personajes con el género epistolar, después de tener las cartas como punto de partida de muchas de sus novelas?
¿Siguen los lectores europeos y norteamericanos esperando el realismo mágico en la novelas latinoamericanas?
¿Cómo logra tomar partido por causas humanitarias desde la escritura sin caer en el panfleto en demérito del valor estético de la obra? A propósito, ¿qué nos cuenta de sus labores filantrópicas?
Su heroínas poseen poderes especiales como la telequinesia, la predicción del futuro, el mutismo, la ubicación mágica de agua en tierras yermas, entre otros. ¿Cómo separar estos artificios o deus ex machina del realismo mágico?
¿Cómo le va con la crítica?
¿Lee lo que escriben sobre usted?
¿Qué cambia al escribir para niños y jóvenes (trilogía Memorias del Águila y del Jaguar,) o adultos en su caso?
¿Es para usted la patria un destino y / o una lengua o es el lugar donde se nació, creció o donde se fue feliz?
¿Qué escritores latinos, chilenos y de otras latitudes lee y cómo ve su relevo generacional?
¿Qué hábito(s) de escritura y de lectura tiene?
¿Cuáles son los libros clásicos para Isabel Allende?
¿Ha leído a Roberto Bolaño, conoce su acogida?
¿Qué diferencias ve usted, si las hay, entre el público lector y el mercado en inglés y en español?
¿Cómo ve ahora a Chile y a su tío Salvador Allende, ahora que se celebraron cien años de su nacimiento?
¿Qué escribe por estos días? ¿Seguirá con la veta histórica o la personal para sus futuras creaciones?
¿Es La casa de los espíritus una sombra tendida sobre el resto de su obra?

06/08/2009

"LA ISLA BAJO EL MAR" NUEVO EXITO DE ISABEL ALLENDE

El 20 de agosto llega a las tiendas el nuevo libro de Isabel Allende


En "La isla bajo el mar", la más exitosa escritora chilena se introduce en el mundo de la esclavitud y la lucha por la liberación.

El Mercurio Online
Lunes 3 de Agosto de 2009 17:39

La escritora inició el proceso de ''La isla bajo el mar'' mientras realizaba la investigación para su novela sobre el Zorro. Foto: EFE

SANTIAGO.- Hace años que sus publicaciones no son como cualquiera. Un nuevo libro de la escritora Isabel Allende es todo un acontecimiento editorial, y puede darse por descontado que ya en el venidero ránking la obra estará figurando en uno de los primeros lugares de ventas.

Por eso es que la expectación ante un nuevo libro de la autora nacional nunca decae, y es el efecto que desde ya comienza a vivirse con "La isla bajo el mar", la novela anunciada para este semestre y que ya tiene fecha de arribo a librerías: El jueves 20 de agosto.Se trata de una novela histórica protagonizada por un personaje ficticio, Zarité, una mulata del siglo XVIII, que a los nueve años fue vendida como esclava a un comerciante francés, quien la confinó a sus plantaciones de azúcar en la isla de Santo Domingo.

La novela refleja, de este modo, la vida de los miles personas que fueron desterradas en el marco de la esclavitud, en este caso en la mencionada isla, y que luego pudieron contar la historia de su liberación, después de una ardua lucha.En la esclavitud Zarité conoció el amor, tuvo hijos, fue abusada y luchó por lo que consideró correcto, en una historia que surgió en la mente de Allende mientras escribía "El Zorro: Comienza la leyenda" (2005).

Una vez que la escritora concluyó esa novela, decidió retomar las líneas de investigación sobre la esclavitud que ya había dejado abiertas, y el resultado es el que en los próximos días llegará a las librerías de Chile y del resto de Hispanoamérica.

19/07/2009

La Isla Bajo el Mar, sale a la venta el 28 Agosto



Presentación del libro "La isla bajo el mar" de Isabel Allende

Presentación de la nueva obra de Isabel Allende La isla bajo el mar, publicada por Random House Mondadori que tendrá lugar el jueves 17 de septiembre a las 20.00 horas.
La novela empezará a circular en librerías a partir del 28 de agosto.
17/06/2009 20:00 - 22:00
La azarosa historia de una esclava en el Santo Domingo del siglo XVIII que logrará librarse de los estigmas que la sociedad le ha impuesto para conseguir la libertad y, con ella, la felicidad. La isla bajo el mar relata la vida de Zarité, una mulata que a los 9 años es vendida como esclava al francés Toulouse Valmorain, dueño de una de las más importantes plantaciones de azúcar de Santo Domingo. A lo largo de la novela transcurren cuarenta años en la vida de Zarité durante los cuales se vislumbra lo que representó la explotación de esclavos en la isla en el siglo XVIII, sus condiciones de vida y su lucha por conseguir la libertad.

Pese a verse obligada a vivir en el ambiente sórdido de la casa del amo, Zarité nunca estará sola. Una serie de personajes de lo más variopinto apoyarán a nuestra protagonista para seguir adelante hasta conseguir la tan anhelada libertad para las futuras generaciones. Mujeres peculiares como Violette, que se dedica a la prostitución; o Loula, la mujer que la protege y organiza su negocio; Tante Rose, la curandera, Celestine o Tante Matilde, la cocinera de la plantación: personajes con un aire mágico que dan un ambiente y un color especial a la novela.
Los amos desprecian y maltratan a los esclavos. Estos a su vez organizan rebeliones, una de las cuales provoca un gran incendio en la plantación. Valmorain huye de la mano de Zarité. Ella ha criado a Maurice, hijo de Valmorain que crece junto a Rosette, la propia hija de Zarité y su amo. Conforme avanza la novela nuestro personaje alcanza la dignidad que le corresponde. Vivirá su propia historia de amor y conseguirá la libertad.

Isabel Allende le da voz a una luchadora que saldrá adelante en la vida sin importar las trampas que el destino le tiende. Es mujer, mulata y esclava, tres características que en el Caribe del siglo XVIII condenaban a cualquier persona a ser prisionera de un destino que estaba siempre en manos de un amo hombre, blanco y libre. No obstante, Zarité es una heroína, una triunfadora que conseguirá abrirse camino para alcanzar la felicidad.
Sobre la autora
Isabel Allende (1942), de nacionalidad chilena, nació en Lima. Ha trabajado infatigablemente como periodista y escritora desde los 17 años. La casa de los espíritus (1982) la situó en la cúspide de los narradores latinoamericanos e inauguró una brillante trayectoria literaria que, con los años, no ha dejado de acrecentar su prestigio. Actualmente es una de las novelistas iberoamericanas más populares y su obra ha sido traducida a veintisiete idiomas, obteniendo grandes éxitos en ventas.
Entre sus obras, cabe mencionar Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, El plan infinito, De amor y de sombra, Paula, Afrodita, Hija de la fortuna, Retrato en sepia, Mi país inventado, El zorro, Inés del alma mía, la trilogía «Las memorias del Águila y el Jaguar» (integrada por La Ciudad de las Bestias, El Reino del Dragón de Oro y El Bosque de los Pigmeos) y La suma de los días. Todas publicadas por Random House Mondadori bajo los sellos Areté, Plaza & Janés y Debolsillo.
Ya a la venta en casa del libro

18/07/2009

Un Encuentro Inolvidable con Isabel Allende



Y he vuelto a la vida.

Isabel Allende vino y he sobrevivido la visita. ¿Qué como fue?

¡¡¡ESPECTACULAR!!!

Uno de los momentos más maravillosos de mi vida. Y no porque compartí mi taza de chocolate caliente con una de las figuras más importantes de la literatura mundial, pero sino porque fue la culminación de un año de trabajo muy duro. Y lo logramos.
Déjenme contarles.
Las semanas previas al evento fueron llenas de ansiedad, exceso de trabajo y pocas horas de sueño.
Tratamos de hacer milagros con casi mínimos recursos. Pero el día llegó y me encontré cara a cara con Isabel Allende. La fui a encontrar al hotel para llevarla a el cocktail en su honor. Me sorprendí de lo bajita que es, probablemente de la misma altura de mi mami. Traté de dar una buena impresión pero me temo que bajo toda la presión solo logro sonar más estúpida que de costumbre y tirar mi típicos chistes fomes:

IA- ¿Y hace cuanto que vives aquí?
Yo- Hace solo 3 años. solía vivir en Ohio antes.
IA- ¿Y cómo llegaste a esta ciudad?
Yo- Aquí se me acabó la bencina.
:/

Ya lo sé. Pésima manera de romper el hielo, pero después de semanas sin dormir más de 5 horas al día, nadie tiene derecho de juzgarme.
Isabel Allende es como esas fuerzas de la naturaleza, que te sorprenden pero te asustan. Se mueve con una seguridad increíble por lugares en los que nunca antes ha puesto un pie. Yo la miraba y me sentía aun mas torpe que de costumbre.
Después del cocktail fuimos a la Universidad para que diera su discurso y fue fuera de serie. Ella tiene la habilidad de conectar con la audiencia de un modo que muy pocos logran. Teníamos cerca de 800 personas y todas esas personas estaban clavadas en sus asientos, totalmente encantadas con esta mujer pequeñita que les hablaba de amor y de las cosas mas importantes en nuestras vidas.

Desde principio al final el publico rió y se emocionó con ella y no recibimos nada más que halagos por el evento. Todo el mundo dejó el auditorio con la sensación de satisfacción que solo una noche mágica e inolvidable podría entregarles.
Pero nada de eso paga la alegría que me causa el saber que los estudiantes que lograron estar ahí esa noche, ya sea como voluntarios ayudando con los detalles, o aquellos que recibieron boletos gratis porque de otro modo no podrían pagarlos, estaban extasiados. Dudo que de otro modo podrían haber tenido una oportunidad como esta al alcance. Y todo el trabajo, las lagrimas y el sudor que precedió este evento valieron la pena solo por eso.

Soy una mujer feliz.
Isabel Allende no solo es EXTREMADAMENTE interesante como escritora y como ser humano, pero es generosa como pocos, y encantadora.
El Jueves recibimos una colección de sus libros para la pequeña biblioteca que estamos creando.
Y eso es solo un botón de muestra.
Soy feliz, porque esto no es un logro para mí, sino que es un regalo para los estudiantes, para la comunidad y para todos aquellos que estuvieron con nosotros esa noche.
Como dice Isabel Allende:
Al dar, conecto con otros. ¿Cuál es el punto de tener experiencia, conocimiento o talento si no se lo entrego a los demás?

15/07/2009

Isabel Allende: "Ordeno mi pasado escribiendo"

Isabel Allende: "Ordeno mi pasado escribiendo"

Con lectores en todo el mundo, cada nuevo libro de Allende es un acontecimiento. En septiembre lanzará una novela histórica, La isla bajo el mar. Cuenta la historia de Zarité, una esclava mulata en Haití en el siglo XVIII que lucha por liberarse.

por Roberto Careaga C. - 11/07/2009 - 10:04

Primero se sintió ofendida. Ella, una "escritora seria", no podía aceptar escribir una novela por encargo. Ni pensarlo. Corría 2003 cuando la familia que maneja los derechos de El zorro le pidió a Isabel Allende que resucitara al súperheroe californiano. Dijo que lo pensaría y terminó aceptando halagada. Investigó y, ya se sabe, facturó otro best seller planetario. Por si eso no fuera suficiente, en medio de la documentación para El Zorro: Comienza la leyenda (2005), Allende se topó con un momento y un mundo que no pudo sacarse de la cabeza: el destino de los esclavos africanos liberados en el Caribe a inicios del siglo XVIII. Ahí había una novela.

"Empecé a leer historia de los piratas del Caribe y una cosa llevó a otra, hasta que llegué a Haití. Quedé fascinada y pensé que un día escribiría sobre la revolución de los esclavos", recuerda la escritora desde su casa en San Rafael, una ciudad a 30 kilómetros de San Francisco, EEUU. Pero se demoró: antes reconstruyó la historia de Inés de Suárez en Inés del alma mía (2006) y escribió esa memoria de su agitada última década, La suma de los días (2007). Recién después saldó la deuda.

La novela se llama La isla bajo el mar y en septiembre tendrá su lanzamiento en todo Hispanoamérica. Muy lejos de las aventuras juveniles de El zorro, este libro es un melodrama histórico, que narra la vida de una mujer que se sobrepone a la esclavitud. "La protagonista es Zarité, una mulata nacida en Saint Domingue (hoy Haití). Es la historia de su vida, sus amos, sus amores, sus hijos y su lucha por la libertad", adelanta.

FAMA Y SANACION
El año pasado, al iniciar una entrevista para el diario británico Telegraph, Allende preguntó: "¿Sobre qué libro estamos hablando?". No le fallaba la memoria, era su coqueteo con la omnipresencia lo que le daba problemas: "Siempre alguna editorial en alguna parte está publicando algunos de mis libros viejos", explicó. Por lejos, Isabel Allende (66) es la más famosa escritora chilena viva. Maltratada por la crítica local, tiene defensores inesperados en el extranjero: en 2007, el controvertido Christopher Hitchens prologó la edición en inglés de La casa de los espíritus en el aniversario de sus 25 años.

Hace dos años, llegó de improviso a la casa de Pablo Neruda de Isla Negra y desató el caos entre los visitantes. Ella, amable y maternal, firmó autógrafos, repartió besos y se tomó fotos con sus fans. El estrellato no le quita el sueño. Sí le preocupa el 8 de enero de cada año, la fecha en que empieza a escribir sus libros. "Siempre me asusta. ¿Te imaginas cómo es el 7 de enero, cuando me estoy preparando para el día siguiente?", pregunta.

A veces, ese día Allende ordena su vida: en La suma de los días relató con desvergonzada honestidad la historia de su familia en los últimos 12 años marcados por drogas, muertes, infidelidades y peleas. Antes, había contado la vida de su fallecida hija en Paula. Y lo volvería a hacer: "Ahora no es el momento. No sé si en 10 años más tendré acumulado suficiente material para otra memoria y tendré una vez más la necesidad de compartir mi vida".

¿Tiene un efecto terapéutico para usted escribir esos libros?Para mí es importante escribir estas memorias, porque lo que no escribo me lo borra el viento. Mi manera de recordar y de ordenar el pasado es a través de la escritura. Se puede decir que hay sanación. ZARITE, UNA OBSESIONEn La isla bajo el mar, Allende vuelve a las mujeres que superan la adversidad. Como Aurora del Valle en Retrato en sepia y Eliza Sommers en Hija de la fortuna, Zarité también vive una aventura. La suya, en todo caso, es enfrentar su vida: vendida a los nueve años como esclava a uno de los más importantes productores de azúcar de Saint Domingue, sufrirá la explotación, luchará por su libertad y terminará con una familia en Estados Unidos. En su cabeza está la "isla bajo el mar" o Guinea, el país mítico de origen de los esclavos y el paraíso donde todos serán libres tras la muerte. De fondo, el mundo cambia.

¿Qué le atrajo de ese periodo histórico?En ese momento, el mundo occidental estaba cambiando, se forjaban ideas y naciones, se creaban imperios. La revolución americana primero y luego la francesa, fundaron la modernidad. Francia tenía la colonia más rica del mundo en Saint Domingue. Había 34 mil personas libres, entre blancos y mulatos, y medio millón de esclavos negros. Pocos esclavos nacían en la colonia, la mayoría habían sido secuestrados en Africa y recordaban la libertad.

¿Esta es la historia de la rebelión de esos esclavos?Los esclavos se rebelaron muchas veces, hasta que por fin hubo una revuelta masiva y, al mando de Toussaint Louverture, Dessalines y otros generales, lograron vencer a las tropas de Napoleón y declarar su independencia. Fue la única rebelión de esclavos en la historia que triunfó. Muchos de los blancos que escaparon se instalaron en Nueva Orleans con sus familias blancas y con sus concubinas africanas y sus hijos mezclados. Se formó una clase educada de gente de color libre, que marcó el carácter de la ciudad. Mi protagonista nace en Haití y termina su vida en Nueva Orleans.

¿La isla bajo el mar es una novela histórica, como Inés del alma mía?
Es una novela histórica, pero en el caso de Inés del alma mía tenía que ser fiel a un personaje que existió, Inés de Suárez. Eso resultó fascinante, pero también me limitaba. Zarité es un personaje inventado, aunque para mí llegó a ser real, podía verla, escuchar su voz. Zarité logró obsesionarme.

Este será su libro número 18. ¿Después de casi 30 años publicando, cómo se toma la escritura? Debería ser más fácil, ¿verdad? Pero se me está poniendo cada vez más difícil. He aprendido algunas cosas, como investigar y corregir, pero cada libro es una nueva aventura, hay que empezar de cero, encontrar el tono y el ritmo adecuados, lograr que los personajes cobren vida y el tema fluya con naturalidad, sin que se note el esfuerzo. Pero el esfuerzo existe, te lo aseguro.

10/07/2009

ISABEL ALLENDE, YO CREO QUE CADA LIBRO ES COMO UNA NECESIDAD

La escritora chilena Isabel Allende presentará una nueva obra en septiembre próximo. Además, considera que la adaptación al cine de su novela La casa de los espíritus fue hecha con mucha elegancia.

Sus personajes, su vida, su escritura y su fundación son algunos de los temas que trata en la siguiente entrevista la autora chilena Isabel Allende.Hablar de usted es narrar un torbellino literario que empieza desde La casa de los espíritus y que todavía no termina, ¿qué obra está preparando ahora?

En este momento estoy corrigiendo la traducción de un libro que escribí el año pasado y que va a salir publicado en español en septiembre.

¿Se trata de qué?
Es sobre la esclavitud, pero empieza en Haití, que en aquella época se llamaba Saint Domingue, era una colonia francesa; y termina en Nueva Orleans. Está terminado, lo voy a presentar en España en septiembre, y yo creo que simultáneamente va a todos los países latinoamericanos. En inglés no tengo idea cuándo va a salir, creo que el próximo año.

Todos sabemos que escribir es su gran pasión. En el mundo literario, ¿qué la motiva a usted a mantener misterio y fuerza en cada una de sus obras?

Yo creo que cada libro es como una necesidad, por qué tengo que escribir ese libro y ningún otro, en ese momento y no en un otro momento. Hay veces que tengo un libro preparado y pasan años antes que lo pueda escribir. Creo que responde cada vez a una inquietud interior.

¿Inquietud interior?, eso es lo que le quería preguntar. Usted de pronto recuerda, revive, se imagina... ¿Cómo hace usted para expresar y luego proyectar lo que está escribiendo?

Primero, empieza como una semilla, como algo dentro de mí que empieza a crecer de a poco, una idea, que se va complicando y se va poniendo cada vez mayor y más enredada. Y por fin, cuando llega el momento de escribirla, que siempre es un 8 de enero, empiezo sin un guión. A veces tengo una época, un lugar que he investigado, eso me sirve como base, me sirve como escenario para mover mis personajes, pero no sé lo que le va a pasar a esos personajes, no conozco la historia, no sé cómo va a terminar, no sé nada cuando empiezo.Usted siempre inicia sus libros un 8 de enero.

¿Por qué escoge esa fecha?
Por disciplina y por superstición. Empecé La casa de los espíritus un 8 de enero, fue un libro afortunado, y he empezado todos mis libros un 8 de enero. Pero también mi vida es muy complicada. Empiezo el 8 de enero porque tengo ya despejado mi calendario y sé que tengo pocos meses libres que no voy a viajar y no voy a hacer mucha vida pública y esos son los meses de escritura. Si no los reservo en mi calendario; bueno, no voy a tener nunca tiempo.En cada una de sus obras usted pone la parte emocional, porque al menos en mi país cuando escuchamos hablar de Isabel Allende es recordar Paula, es saber que usted ha escrito memorias de una pérdida prematura irreparable, que precisamente tuvo una madre con su hija.

¿Qué piensa usted de la muerte?

Mira, eso es una pregunta muy difícil y muy personal, porque cada persona tiene sus propias creencias, cada religión te ofrece otras respuestas, pero todos tenemos terror de la muerte, de la finalidad de la muerte, y tratamos de imaginar que hay trascendencia, que hay un alma que sobrevive a todo esto, que tal vez vive en otra esfera, en otras condiciones, pero sigue existiendo. Y como yo perdí a mi hija trato de imaginar que en alguna parte hay algo de ella, aunque sea en la memoria colectiva, y esa presencia de Paula me consuela mucho. Ahora yo no puedo decirte que yo vea su fantasma, pero siento su presencia.

Conocemos que su hija Paula, de 28 años, según lo que he leído, tenía un espíritu de servicio increíble, y por eso usted ha emprendido y ha formado desde 1996 una fundación para continuar con ese espíritu de lucha, ¿cómo usted puede cristalizar este sueño. A través de quiénes, quiénes se benefician con la fundación Isabel Allende?

Si te metes en el Google, pones mi nombre, sale toda la fundación. La fundación trabaja con mujeres y niños, básicamente niñas, de alto riesgo o de extrema pobreza y tratamos de ofrecer ayuda en los campos de educación, protección y salud; pero nosotros no ayudamos a individuos, sino a organizaciones que están trabajando en esas áreas. Nosotros no tenemos la capacidad para iniciar ningún programa, sino apoyar los que ya existen.En la mayoría de sus escritos las protagonistas son mujeres, y ahora usted tiene también una profunda reflexión con mujeres, niños. Según lo que leí en la página web que menciona, es quizás dar un poco de lo que las otras personas no han tenido, la oportunidad que usted ha tenido de educarse, de ser dueña de su reproducción, por ejemplo.

¿Por qué escogió a la mujer como foco principal?
Yo empecé siendo feminista desde muy temprano en mi vida, cuando tenía menos de 15 años ya tenía plena conciencia de que vivía en una sociedad patriarcal y machista, en la cual era un ciudadano de segunda categoría. Me propuse, como otras mujeres de mi generación, cambiar eso. Así que toda mi vida ha sido como una lucha por eso. Lo cual no significa que sea una lucha contra los hombres, sino una lucha por cambiar la cultura en la que vivimos. Las mujeres son siempre los más pobres de los pobres, los más abusados de los abusados, las primeras víctimas de la guerra. Entonces, esa es la gente que necesita más apoyo, y yo siendo mujer, y siendo feminista, lógicamente pongo todos mis recursos a disposición de eso. Por cada $ 20 que se destinan a programas de hombres, solamente $ 1 se destina a programas de mujeres. Estoy hablando de las organizaciones sin fines de lucro. De manera que hay mucho más presupuestos para ayudar a los hombres que a las mujeres, siendo que cuando uno ayuda a una mujer, levanta inmediatamente el estándar de vida de la familia, luego de la comunidad, del país. Tiene mucho más sentido. Tú educas y le das poder a la mujer y cambias completamente las cosas.

Vamos a hablar un poco de la adaptación cinematográfica de su obra La casa de los espíritus, que contó con un elenco prestigioso. Tenemos a Meryl Streep, al español Antonio Banderas, a Winona Ryder. ¿Cómo vio usted la proyección de esta obra llevada a la pantalla grande?

Tengo entendido que usted participó en la elaboración del guión.No. No participé en nada. Ellos hicieron el guión, hicieron la película y me invitaron a ver una parte de la filmación en Copenhague, porque se filmaron los interiores en un estudio en Copenhague. El director era danés. Eso fue todo lo que vi, después ya la vi en el cine.

¿Cómo le pareció?
A mí me gustó la película, la encuentro que está hecha con mucha elegancia, con mucha clase. A mí me gustó, lo que pasa es que no tiene un aire muy latinoamericano, se ve más bien una película europea. Sin embargo, vengo llegando de Nueva York donde vi la obra de teatro de La casa de los espíritus en el Teatro Repertorio Español. Y con mínimos recursos hicieron una cosa estupenda, que es completamente latinoamericana y todo el elenco es latinoamericano, de diferentes países.

¿Cuál es su más profundo sueño?
Paz, seguramente, y ver a las mujeres libres de todos los yugos que las han oprimido tanto tiempo. Sé que no lo voy a ver en mi vida, pero lo van a ver mis nietas, y cada uno de nosotros aporta algo, un poquito, y así vamos pasando la antorcha de una generación a otra y algo se consigue.

Radio City Escuche la entrevista completa hoy en el dial 89.3 FM, en el programa ‘El aguacate’, que se emite de 18:00 a 20:00.

Entrevista tomada de Diario el Universo Guayaquil-Ecuador
09-julio-2009

24/06/2009

Congoja es mi nombre...


Congoja es mi nombre asi me llama el destino
que se ha ensañado conmigo,
trayendo del averno las flores de la angustia
del desamor, la felonía y del olvido...
No me queda ni un amigo se los llevo la traición,
el amor acampo en otro puerto al mío nunca arribo,
mi madre y mi padre fueron el abandono y la aflicción,
mis hermanos el quebranto, la angustia y la desesperación...
La alegría toco a mi puerta una mañana de invierno,
tuve miedo de abrirle y se la llevo con prisa el viento,
soñe que la dicha me tomaba de la mano,
me arrastraba por un túnel estrecho, iluminado
tuve miedo de seguirle desperte a gritos llorando....
Congoja es mi nombre cobarde me apellido,
porque nunca he tenido las garras para luchar
por las cosas que he querido,
solo vivo de quejas, de dolor y desvarío.

Congoja me llamaba desde hoy me llamo regocijo....

VI PREMIOS ROSALIA DE CASTRO DEL PEN CLUBE DE GALICIA






























VI Premios Rosalia de Castro del PEN Clube de Galicia

Isabel Allende, Josep Palau Fabre y Arantxa Urretabizkaia reciben en el paraninfo de la USC el premio Rosalia otorgado por el PEN Clube de Galicia
Cris Tobio

ISABEL ALLENDE LLONA
































Ella es pura humildad, puro amor,puro corazón




























UNA MUJER COMO ELLA, ISABEL ALLENDE
















































Isabel Allende en Esencia



Trazos de una vida apasionada

19/07/2009 at 01:49

Su novela La isla bajo el mar se publica en agosto
Isabel Allende está sentada en su cuchitril. Escribe la primera frase cada 8 de enero y se encierra hasta que los personajes llegan a visitarla. Recorta sus figuras, inventa una historia y arma la obra. Lo hace tal como lo hacía de chica, cuando sus materiales eran revistas, un par de tijeras, cinta adhesiva y los infaltables palitos de fósforo, que servían para sostener los recortes y robaba de la cocina.
A los cinco años se tragó una muñeca de plástico y su mejor amiga le dijo que estaba embarazada. Acto seguido, la cambió por los árboles de dónde se colgaba para ver el mundo desde otra perspectiva: la masculina. Ellos eran los héroes en las clases de historia, cuando ella quería ser la heroína de su propia existencia. Y como muchos otros escritores, quería vivir las aventuras del más allá, cuando el más acá le tenía preparado un papel al cual se rebelaba de manera intrínseca y preconcebida. Porque en su mente de niña, y luego de adulta, lo único que no quería era ser dependienta de nadie sino de su propio yugo.

A los 40 escribió una larga carta a su abuelo agónico que comenzaba con la frase: Barrabás llegó a la familia por vía marítima… Fue su saltó a la literatura, después del cosechar triunfos y polémicas en el periodismo. Y se convirtió en una best seller, como les gusta decir a los gringos. Libro publicado, edición agotada. El número 18 titulado La isla bajo el mar se lanzará este agosto en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Pero ella ya está pensando en el siguiente y aquí nos da algunas señas.

Lleva 20 años en California casada con William Gordon, abogado norteamericano y luchador incansable contra la injusticia, que la engríe con sus delicias culinarias y le recuerda que su tribu tiene derecho a vivir sin su nariz metida, olfateándolo todo. Esto, en una casa construida con sus manos, en lo alto de una colina, donde la seguidilla de periodistas deambulan, algunos de día y otros de noche.


He de confesar, que aunque quisiera, no he sido una de esos. La invitación a contestar esta sopa de letras, se fue y llegó por mail. Nunca nos vimos las caras. Quien ha leído muchas entrevistas sobre la autora, podrá pensar que algunas de sus respuestas tienen un añejo sabor conocido. Pero las palabras masticadas en el amor y el dolor, siguen siendo siempre las mismas porque están bañadas en verdades. Al releer sus respuestas descubrí que esconden a la Isabel Allende que he pispado: alegre, juguetona, jugada. ¿Una cucharada?
A ÁRBOL
Si usted tuviera que ser un árbol, ¿cuál le gustaría ser?
“Una secuoya, porque crece alta, fuerte, derecha, acompañada por otros árboles similares, testigo de siglos”.


B BOSQUE DE PAULA
La última vez que estuvo en el bosque de Paula…
“Hoy es martes, estuve allí el domingo caminando con mi perra y pienso volver mañana”.
C CAPRICHO
¿Qué capricho se dio con las primeras remesas de La casa de los espíritus?
“Durante años estuve pagando deudas con lo que entraba por mis libros. De caprichos, nada”.
CH CHILE
De los paisajes, olores y sabores, ¿con qué rincón de Chile se queda?
“Con el bosque frío del sur, zona de Puerto Montt y más abajo”.
D DESPÓTICA
Grafique una situación en la que fue simplemente despótica y no se arrepiente…
“He estado pensando y francamente no recuerdo haber sido despótica, pero si alguna vez lo fui, pido disculpas. Nadie me ha ofendido tanto como para ser despótica sin arrepentirme”.
E ENCRUCIJADA
En la vida hay momentos en que parecen una encrucijada. ¿Qué recomienda para salir airoso?
“Arriesgarse, confiar en el instinto, actuar de buena fe, calcular si acaso la decisión puede dañar a otra persona y si no es así, cerrar los ojos y lanzarse al vacío”.
F FAMILIA
Si pudiera añadir un capítulo más a La suma de los días, ¿cuál sería?
“Que han pasado 10 años y la familia sigue unida, que Willie y yo seguimos enamorados, que mis padres y mi perra Olivia se fueron de este mundo sin sufrir, que tengo bisnietos”.
G GESTO
¿Qué pequeño gesto le quitó el aliento y aún hoy recuerda?
“Cuando nació Paula y me apretó un dedo con su puño diminuto. El corazón se me detuvo en seco”.
H HERMANAS DEL PERPETUO DESORDEN
Aparte de Sabrina, ¿qué otro milagro ha obrado el círculo de las brujas?
“Muchos. Por ejemplo, una de las madres de Sabrina, Grace, tuvo un accidente horrendo en el puente del Golden Gate el 16 de mayo de 2008: seis semanas en coma, hemorragia cerebral, todos los órganos desplazados, nueve operaciones mayores. Cuando los médicos aconsejaban desenchufarla, volvió a la vida. Ahora está en silla de ruedas, pero creo que en unos meses más va a caminar. Su cerebro está intacto. Ama la vida y se ríe…”.

I ISABEL
Vive en una tribu: ¿qué pasa cuándo Isabel se encuentra con Isabel?
“Trato de ‘encontrarme conmigo’ varias veces al día. Me detengo, respiro profundamente durante unos minutos, sin pensar, sintiendo mi cuerpo, que es la casa del alma. En ese silencio hay inspiración y paz”.
J JUGUETE
¿Con qué le gustaba jugar de chica?
“Inventaba cuentos, dibujaba los personajes en cartulina, los recortaba, les ponía un palito de fósforo atrás para pararlos y armaba obras de teatro”.
K KILOMETROS
¿Cuándo los kilómetros se convirtieron en su aliado?
“Cada vez que regreso a mi casa”.
L LOCURA
¿Qué locura es lo más cuerdo que ha hecho?
“Casarme con Willie”.
M MADRE
A su madre la reviste de inmortalidad. ¿Qué pasará el día que no la tenga?
“La tendré siempre. La muerte es un inconveniente para la comunicación, pero no un obstáculo. Tengo un closet lleno de cartas de mi madre, podré leer una cada día por el resto de mi vida. Su espíritu está conmigo ahora ¿por qué iba a abandonarme después?”.
N NUNCA
Nunca olvidará…
“A Paula”.
Ñ NIÑOS
¿Qué es lo que más la maravilla de sus nietos?
“Que no tengan un solo gene mío, son altos, flacos, bellos, inteligentes, divertidos, parecen nietos de otra persona”.
O OLVIDO
¿Qué hecho o situación merece estar en el baúl del olvido?
“Otra pregunta difícil, porque lo que merece estar en ese baúl ya fue olvidado. Tengo recuerdos dolorosos o momentos en que he estado avergonzada, pero no quiero olvidarlos, son parte de mi historia y siempre puedo usarlos en alguna novela ¿no? En la escritura todo se exorcisa”.
P PAULA
Dicen que su hija Paula vino a buscar a la abuela Hilda. ¿A dónde cree que se fueron?
“A bailar en la playa”.
Q ¿QUÉ HAY DE NUEVO?
Su próxima incursión literaria será sobre…
“No estoy segura, pero creo que será la historia de una muchacha que comete tonterías, su viaje al infierno y su redención”.
R REGALO
¿Cuál es el regalo material que más ha agradecido?
“Es un regalo que recibo constantemente: las cartas de mi madre que me trae el correo”.
S SORPRESA
¿Cuál ha sido la sorpresa más linda que le han dado en su vida?
“He tenido muchas, pero la más espectacular fue que mi hijo Nicolás y su primera mujer, Celia, me dijeron, a los pocos días de la muerte de Paula, que iban a tener otro bebé para que trajera alegría a la familia. Y un mes más tarde mi nieta Nicole ya estaba acurrucada en el vientre de su madre…”.
T TIEMPO
Si se pudiera adelantar o retroceder el tiempo, ¿qué momento histórico le hubiese gustado ser protagonista?
“Quiero ser yo misma, en el tiempo en que he vivido. Ha sido una época de inmensos cambios, de lucha feminista, de búsqueda de la libertad, muy difícil y muy interesante. Si esta respuesta no vale, me gustaría nacer en el futuro, jamás en el pasado”.
U UNIVERSAL
¿Qué obra universal le ha tocado el alma?
“No lo sé, hay muchas obras de arte que me han tocado el alma, pero la que más me conmueve no es obra humana, es la naturaleza”.
V VERDAD
¿Para qué sirve la verdad en un mundo donde abundan las mentiras?
“Yo hago yoga y al final de la clase, cuando saludamos, nos llevamos las manos a la frente –vivir con consciencia, a lo labios –vivir con la verdad, y al corazón –vivir con compasión. Trato de aplicar esa fórmula en cada una de mis acciones. Vivir con la verdad no es difícil, creo que todos podemos reconocerla y buscarla, aunque a veces se nos escabulla. No hay paz ni alegría en la mentira”.
W WILLIE
Compañeros y amantes. ¿Cuál es la pócima para retenerlo a su lado después de tantos años?
“Cama, comida, risa, simpatía y paciencia con las miserias de envejecer juntos, porque envejecer solos es peor”.
X XENOFOBIA
Describa la escena más fuerte de xenofobia de la que ha sido testigo:
“En Venezuela vi a unos policías golpear a una mujer colombiana porque no tenía papeles. Era una de tantas inmigrantes ilegales”.
Y YIN Y YAN
¿Qué partes de la filosofía oriental le han servido para su vida?
“Meditar un poco, evitar conflicto en lo posible, tolerancia sin indiferencia, respetar la vida (pero no soy vegetariana). Lo que no me ha servido para nada es la idea de la reencarnación y el karma”.
Z ZAMBULLIDA
¿Cuál es el mejor lugar del mundo para zambullirse y olvidarse del mismo?
“Los brazos de Willie, pero si él no está, también me sirve un libro”.
*Sus cinco íntimas amigas.

22/06/2009

Los Destinos de una soñadora Empedernida

Los destinos de una soñadora empedernida

Vidas y Letras on 19/05/2009 at 04:20

El verde infinito del Amazonas la cautivó
Isabel Allende, recuerda la emoción que vivió al conocer Estambul y Stratford-upon-Avon, dos lugares con los que la escritora chilena soñaba desde niña.

— ¿Qué lugares conviene no saltarse en San Francisco? — El primer día hay que tomar un tour en bus para tener una idea general, luego hay que caminar por North Beach, el Embarcadero, el Ferry Building, Union Square, Telegraph Hill, Chinatown, el barrio latino de Mission, el gay de Castro y el hippie de Height Ashbury, cruzar el puente del Golden Gate, visitar el Park Presidio y dar un paseo en el cable car.

— ¿Qué encanto tiene Sausalito?
— Es un pueblito pintoresco, antiguo, histórico. El viaje en ferry, pasando cerca de Alcatraz es simpático. Curiosamente, es ciudad hermana de Viña del Mar y hay una placita con dos elefantes y unos faroles parecidos a los de la plaza de Viña. Queda en la orilla de la bahía, hay casas flotantes, una vista preciosa y encanto.
— El mejor atardecer en California se observa desde…
— La punta de la montaña Mount Tamalpais.

— Cada 8 de enero se sienta a escribir un nuevo libro. ¿Cuál es el recorrido que hace los 7 de enero?
— Voy a la librería Book Passage a dejar un cargamento de libros usados. La librería los vende para juntar fondos para el hospicio. No me gusta coleccionar cosas, ni siquiera libros, por eso los regalo.
— ¿Dónde comenzaría y terminaría un día perfecto?
— Comenzaría con una caminata con mi marido y mi perra en el parque estatal Samuel P. Taylor, a media hora de mi casa. Es un lugar bellísimo que me recuerda a mi hija Paula, porque allí esparcimos sus cenizas. El día perfecto terminaría en mi casa, en el jacuzzi del jardín, con mi marido, una copa de vino y la luna llena.

— El mejor panorama para sus nietos:
— Viajar con ellos a lugares distantes donde no hay celulares, TV, internet, etc. Así fuimos a las Galápagos, el Amazonas, un safari en África, y a un bote a vela en Turquía.

— Sitios de Chile que quisiera conocer:
— La Antártica y las reservaciones mapuche son lo primero que me viene a la mente, pero estoy segura de que hay muchos otros lugares maravillosos.

— ¿En qué ha cambiado Chile desde que se fue?
— Hay cambios que me desconciertan: el chileno se ha puesto exitista y pretencioso, antes éramos modestos. Sin embargo, hay otros cambios que me gustan: los jóvenes bailan en la calle, las mujeres tienen más poder, se ve prosperidad, incluso rincones apartados del país, los parques están cuidados y llenos de gente.

— ¿Qué recomienda a los extranjeros que visitan Chile?
— Que se relajen. Les diría que tomen agua de la llave; que no anden pendientes de que los asalten, porque ocurre menos que en otras partes; que busquen las picadas populares; que traten de comunicarse con la gente, porque los chilenos son hospitalarios y agradecen cualquier esfuerzo de un extranjero por entender el país; que antes de llegar estudien un poco la historia y geografía de Chile; que se puede hacer camping en lugares maravillosos ¡y que no se les ocurra criticar al país delante de un chileno!.

— ¿Cuáles son sus mejores recuerdos de paseos por el mundo?
— Lo más notable es comprobar cuánto nos parecemos. Todos sentimos amor, amistad, miedo, dolor, alegría, en forma similar. Hay que andar por el mundo sin miedo, arriesgarse un poco, tener curiosidad y sentido de la aventura para apreciar lo que cada país ofrece.

— ¿Dónde un admirador se convirtió en un auténtico fastidio?
— En Puerto Rico tuve un admirador demasiado entusiasta que acabó por asustarme. Tenía altares en su casa con mis retratos.

— ¿Qué la sorprendió del Amazonas?
— No imaginaba que la vida fuera en los ríos y dependiera tanto del agua. También me sorprendió su inmensidad, porque desde el avión son horas y horas de vuelo sobre un verde infinito.

— ¿Qué librerías del mundo son un auténtico paraíso?
— Hay tantas que sería difícil nombrarlas. Sólo en Italia, Feltrinelli tiene como 100, todas extraordinarias. Y respecto a bibliotecas, las mejores son las de la imaginación, como algunas de Borges, o la de El nombre de la rosa, de Humberto Eco, o el lugar donde se guardan los libros olvidados, en la novela de Carlos Luis Zafón.

— ¿Qué libro ha leído que la ha motivado a visitar un lugar?
— Fui a Stratford-upon-Avon porque había leído a Shakespeare desde los nueve años.
— Imagino que de niña habrá soñado con conocer un sitio: ¿cómo fue visitarlo?
— Estambul. Esa palabra siempre me hizo soñar, tiene una sonoridad de trompeta. Cuando finalmente pude visitarlo comprobé que era mucho más hermosa y compleja de lo que jamás imaginé.

Canal de Noticias Malleco

domingo 21 de junio del 2009

Isabel Allende: “Desde chica me gustaba escribir historias”

Traducida a 27 idiomas, se ganó hace rato un lugar en el areópago latinoamericano y mundial. Con “Mi País Inventado”, la escritora radicada en Sausalito, California, impactó en su debut como ensayista. Con notable memoria y sentido de la autocrítica devela el misterio de ser chileno. En esta entrevista habla de su pasión literaria y de cómo cambió su vida con la publicación de “La Casa de los Espíritus”.

Por Jorge Abasolo Aravena.

Resulta complejo resumir en pocas palabras la personalidad de una mujer tan original y desconcertante como Isabel Allende. Un escritor tiene un poco de cada uno de sus personajes decía Malraux. Aplicando ese apotegma a la menuda escritora chilena, dejemos establecido que su carácter es dulce, pero múltiple.
Se trata de la escritora más leída en Latinoamérica y desde hace años vastamente conocida en Europa y Estados Unidos.

No en vano sus libros se han traducido a 27 idiomas.

Repaso una entrevista que le hacen a inicios de la década del 70, cuando contaba con 28 años de edad. Muy segura de sí misma y con desparpajo inusual para un chileno –menos aún para una chilena!- señalaba entonces que le gustaría ser escritora “y a hacerlo en una casa llena de árboles, sin timbres ni candados, repleta de niños y amigos y llegar a ser tan famosa que venda sólo con mi nombre para no hacer publicidad, la que es insufrible”.

¿Profecía auto-cumplida? Pocas personas pueden vaticinarse un sueño de ese tipo y verlo convertido en realidad al cabo de unos cuantos años.Inteligente y receptiva, es intensamente afable al conversar. Quedó muy atrás la Isabel Allende indolente, díscola y refractaria, que rezumaba un humor feminista y visceral en la revista “Paula”.

Hoy por hoy, me atrevo a decir que se trata de una mujer frágil, de voz atiplada y algo trémula, pero tremendamente asertiva;y siempre dispuesta a hablar de Chile...y de las cosas chilenas.
Estaba de buen humor ese día la Allende. Hasta se dio maña para bromear y hacerme una dedicatoria maravillosa –con dibujo incluido- de su libro “Retrato en Sepia”, donde refrenda que su febril imaginación está lejos de anquilosarse. En lo personal, fue justamente ese libro el que terminó demostrándome que estamos en presencia de una escritora colosal, de marca mayor.
Por cierto, no seré yo quien descubra las cualidades de la Isabel Allende.

Yo sencillamente quiero hacer resaltar que se trata de una mujer de una sensibilidad hisperestésica, con sello propio. Ni corriente ni opaca. Es de esas personas que están hechas para sobresalir en medio de la multitud espesa, uniforme y hasta tediosa.
Y no es por su estatura física, pues es bastante baja;ni menos por su voz, la que saca muy desde el alma, lo que le da un sonsonete emotivo y frágil.

-Sus columnas en la revista “Paula” –década del 70- marcaron época. ¿Cuánto de humor le queda a Isabel Allende? Se lo pregunto porque los sociólogos sostienen que el humor se pierde con los años. -Yo creo que se pierde con la falta de ejercicio más que con los años. Aquella época en que yo tenía que producir un artículo de humor cada dos semanas...y tenía que producir todas las semanas un programa de televisión con humor, me permitía estar entrenada. Ese entrenamiento ya no lo tengo.

-O puede ser que usted vive ahora en un país donde se cultiva un humor más sano. ¿Es más cáustico el humor chileno? -Más cáustico, sí. Fíjate que cuando yo salí de Chile, después del Golpe Militar...me fui a Venezuela. Y yo creí que podría hacer periodismo en ese país. Y conseguí finalmente que me aceptaran una columna de humor en un periódico;y no le caía graciosa a nadie. Encontraban que era de una causticidad y de una maldad atroz. Lo consideraban humor negro. Y no le hacía ninguna gracia a los venezolanos. Tuve que aprender que el humor no tenía por qué hacerse sobre la base de fregar a otros. Y es que eso es muy chileno.

UNA TRIADA CON SENTIDO -Su novela “Retrato en Sepia”, ¿se podría sindicar como la continuación de “Hija de la Fortuna”, y parte de una trilogía en la que se debe incluir primeramente a “La Casa de los Espíritus”? -Sí...las tres novelas pueden considerarse como una trilogía. La verdad es que deseo expresar mi enorme alegría al percibir que se hayan captado las conexiones entre estos tres libros. Sin duda, ello quiere decir que los personajes de “La Casa de los Espíritus” –que vio la luz hace ya veinte años- todavía existen en la memoria de muchas personas.
-¿Es posible hacer una lectura independiente de cada libro? -Por supuesto. Pero si leen primero “Hija de la Fortuna”, luego “Retrato en Sepia” y finalmente “La Casa de los Espíritus”, tenemos una saga familiar que cubre ciento treinta años.

RAZONES DE LA LITERATURA -Joaquín Edwards Bello decía que escribía por vanidad. García Márquez señala que escribe para que lo quieran sus amigos;y Antonio Skármeta dice que escribe para los pasajeros de una utopía humanista. ¿Por qué y para qué escribe Isabel Allende? -(Piensa) Primero, escribo porque me gusta;y después para que la gente se quiera más...se conozca más. Ahora, escribo también porque pienso que si una pudiera –como un libro- abrirle la mente a algún utópico lector. Abrirle la mente para que entienda el mundo en términos de diversidad, en términos de aceptación, de tolerancia o de compasión, en vez de las cosas mezquinas que muchas veces activan a la gente. Pienso que eso sería muy bueno. Pero en el fondo, escribo porque me gusta. Cuando me siento a escribir un libro, nunca me hago un propósito didáctico o un propósito de prédica, ni mucho menos.

-¿Qué percibe cuando pasado un tiempo usted lee un libro suyo? ¿Siente algo de pudor? -Es que yo no leo mis propios libros. Excepto, cuando me toca hacer alguna gira por los Estados Unidos. Cuando se publica un libro mío en inglés, me toca hacer una gira generalmente por doce o dieciocho ciudades, en que tengo que leer un fragmento del libro en diferentes librerías. Esa es la única vez en que vuelvo a leer un libro mío. Y no alcanzo a leerlo todo, sino que leo un pedazo solamente.

-¿Y qué siente en ese momento? -Como es en otro idioma, siento que no lo escribí yo, fíjate. Para darte un ejemplo bien concreto, cuando escribí el libro “Paula”...(Se le nublan los ojos) yo nunca he podido volver a leer ese libro. Ni siquiera partes de ese libro. En cambio hice una gira por los Estados Unidos leyendo partes de ese mismo libro en inglés, sin ningún problema. Y es que era como si no lo hubiera escrito yo...como que no tuviera que ver mucho conmigo. La lengua es como la sangre, como un filtro.

ESCRITURA Y SENTIDO -Una vez Marta Blanco me dijo que la literatura tiene el deber de ser trascendente. ¿De acuerdo con el aserto? -No necesariamente. Creo que la primera obligación de la literatura es entretener, captar a un lector. Y una vez que tu lo captas puedes hacer lo que te de la gana con él. Pero, primero tienes que captarlo.

-Qué le interesa más a usted: ¿hacer pensar o emocionar? -No es que me interese una u otra cosa. Además, creo que ambas cosas no necesariamente van separadas. Creo que a través de la emoción tu puedes plantear ideas. Y a través de las ideas puedes emocionar.

-Hay cursos de pintura para quienes desean aprender a pintar;escuelas de teatro para quienes desean actuar. Pero, no existen academia para formar escritores. Luego, ¿cómo nace y se forma un escritor? -En mi caso debo decirte que desde chica me gustaba contar historias. Desde chica fui caminando por la periferia de la literatura, sin atreverme nunca a decir que yo quería ser escritora porque habría sonado de una vanidad sin límites, de una pretensión inmensa. Y tampoco había muchos modelos femeninos para dedicarse a la escritura. Si yo hubiese sido hombre, a los 19 años habría publicado mis Memorias, pero siendo mujer...estaba liquidada. No tenía el estímulo suficiente para ser creativa en ese campo. Empecé por el periodismo, que era lo que más se parecía. Después empecé a escribir teatro y hasta escribí un par de libros infantiles. Iba como caminando por los alrededores sin atreverme nunca a decir “lo que yo quiero es escribir una novela”. Y después vino mi ida a Venezuela y el fracaso mío para encontrar trabajo. No pude encontrar trabajo como periodista. ¡Me fue pésimo...!

Absolutamente pésimo. Y en el año 1981, cuando yo ya había renunciado un poco a la idea de que iba a poder hacer algo que valiera la pena con mi vida, recibí una llamada telefónica en que me comunicaban de que mi abuelo se estaba muriendo. Yo creo que ya en ese momento tenía yo “La Casa de los Espíritus” dentro de mí. Como que se había estado gestando por años;y la llamada telefónica fue lo que me obligó a sentarme a escribir la primera línea...sin pensar yo que me iba a salir una novela. Yo simplemente me puse a escribirle una carta a mi abuelo.

A muy poco andar me di cuenta que era como una carta espiritual, porque mi abuelo se estaba muriendo. Luego, no iba a alcanzar a leer la carta de ninguna manera. Y lo curioso es que después que se murió seguí escribiendo, y fue saliendo, saliendo a borbotones una cosa que se había estado gestando sola por muchos años. Y eso marcó un cambio radical en mi vida. A partir de ese libro, todo cambió para mí.

-En consecuencia, ¿usted cree en los fenómenos parapsicológicos? -Es que no lo atribuyo a razones parapsicológicas. Más bien considero que así nace siempre la escritura...y nace el arte. Nace de una cosa que se va acumulando adentro y que –eventualmente- una tiene que dejar salir y darle forma. Lo considero una necesidad más que un fenómeno parapsicológico. Luego, mi respuesta es sí. En algunos casos, sí creo. Aunque también pienso que están muy exagerados en algunos casos. Pero creo que sí...que existe la intuición, que existe una capacidad humana de relacionar casos de manera inconsciente y de llegar a ciertas conclusiones que parecen casi mágicas.

Aclaro –por si acaso- que yo no creo en fantasmas. Por ejemplo, yo no creo que mi hija Paula se me aparezca, pero veo señales en el universo que me contactan con ella. Y reconozco que ando pendiente de esas señales, que son un ejercicio de imaginación, en el fondo. Pero, veo coincidencias, veo relaciones. Yo paso mucho rato sola. Mi vida es callada. La escritura es siempre callada, y estoy muchos días y muchos meses sola. Pero en este ejercicio de soledad y de concentración... o eso de irse para adentro, uno va viendo cosas que en el ruido del mundo uno simplemente no ve. Empiezas a oír voces, a ver relaciones, causa y efecto...y ves como todo va apareciendo entretejido, en otra dimensión.

LOS POPES DE LAS LETRAS -Alone recomendaba a quienes querían seguir el duro oficio de las letras, que leyeran a Guy de Maupasant. Para el gran crítico, ahí estaba casi todo. Un manantial inagotable de sabiduría. ¿A quién o a quienes recomendaría usted? -Yo no me atrevería a recomendarle a nadie una cosa semejante. Y es que creo que cada uno busca a su maestro. Y a veces no es uno, sino que son muchos...y muchas veces no tienen nada que ver con el ámbito con el cual una está trabajando. A veces me inspira más una película que un libro. O un poema de Pablo Neruda. También me puede inspirar una novela más que otra. Yo ya pertenezco a la generación del cine.

Muchas veces una imagen del cine me conmueve tan profundamente que me lleva al llanto.

10/06/2009

El San Francisco de Isabel Allende
La autora de 'La casa de los espíritus' destapa los mejores lugares de la Bahía
SERGIO SAUCE - 09/06/2009

Isabel Allende tiene la casa llena de huéspedes. Es esa época frenética en la que familiares y amigos de todo el mundo vienen a visitarla. Por eso prefiere recibir a EL VIAJERO en Sausalito, en la pequeña mansión victoriana que ha transformado en su oficina. Más tranquila.

La escritora Isabel Allende en la mansión victoriana de Sausalito, California, donde se ubica su oficina- Foto .Sergio Sauce

Cuenta que esa casa fue el primer burdel del pueblo. Donde antes las meretrices guardaban sus sostenes, ahora Willie, su marido, acumula contratos y papeles de trabajo. Sentados en el salón, bajo la atenta mirada del perro, la primera pregunta va directa. ¿Por qué vivir en San Francisco? Y ella contesta, sin dudas, que "por amor".

Isabel llegó a la bahía en un no saber, cuando conoció a su segundo marido. Con el tiempo, esa incertidumbre se convirtió en certeza. La trágica muerte de su hija Paula, en 1993, acabó de blindarla a esta tierra. "Para mí, el lugar más especial de la bahía se encuentra al norte de San Francisco. Es el Samuel P. Taylor, el parque donde esparcí las cenizas de Paula. Procuró ir siempre que puedo para pensar y reflexionar entre las secuoyas".

Sausalito, donde tiene lugar esta charla, es un pueblo luminoso, abierto a la bahía de San Francisco. Con pequeñas casas y calles tranquilas, es una zona indudablemente residencial que apenas llega a los ocho mil habitantes. Desde el puerto suenan los barcos con la proa enfocada hacia el Golden Gate. A lo lejos se distingue la isla de Alcatraz y, si el día es claro, la vista es capaz de alcanzar el imprevisible perfil de la Transamerica Pyramid.

Ella no vive aquí, sino en San Rafael, a unos 30 kilómetros de la ciudad. En lo alto de una colina, su casa se impone al resto del vecindario con un inmenso jardín de flores. Entre éstas surge una pequeña cabaña, que es donde suelta la imaginación. "La primera mitad del año la paso encerrada ahí, apenas salgo, sólo escribo". Isabel siempre empieza sus novelas el 8 de enero y no para hasta acabar, más o menos con la llegada del buen tiempo.



Con el primer borrador terminado, la cosa cambia. Es ahora cuando comienza la vida social y la escritora disfruta de la zona. "Cuando llegan amigos de visita los acompaño a San Francisco. Nunca dejo de mostrarles los barrios más interesantes. Como Mission, el barrio hispano, pero también North Beach, que es el italiano, o Russian Hill, el ruso.
Además, ya fuera de la ciudad, les llevo a los viñedos de Napa Valley y a Sonoma, dos sitios fantásticos para visitar en verano".

Sonoma es un pueblecito típico del oeste. Junto a la plaza principal, sobre la que se asienta el Town Hall, conserva una de las misiones más antiguas de la zona. Esta angosta construcción sirvió a los arriesgados misioneros cristianos para acoger a los nativos conversos. Hoy es un lugar privilegiado para probar los mejores frutos de la cosecha californiana y repasar los restos de un pasado marcado por la conquista y la fiebre del oro.

Desde que Isabel Allende se instaló en la zona de la bahía el argumento de sus novelas ha virado inevitablemente hacia la historia del oeste americano. "Mis libros siempre parten de un hecho concreto, un hecho real que me atormenta, que me persigue durante meses, a veces años, y que, finalmente, tengo que escribir". Esto le ha pasado, en el caso de California, en tres ocasiones: Hija de la fortuna, Retrato en sepia y la juvenil El Zorro, que recuperaba la figura del histórico superhéroe.
No se trata de una obsesión. "Más bien es una síntesis con el entorno". En cualquier caso, toda esa mezcla de sensaciones que alega la escritora sólo puede transmitirse después de visitar un último sitio, el monte Tamalpais. "Su cima es el único punto desde el que es posible contemplar toda la extensión de la bahía. Cómo se mezcla con el océano, la vegetación que la bordea, y también la ciudad de San Francisco y sus colinas. La vista desde aquí es de águila. La sensación, extraordinaria".

Una cena y un café
"Si estoy sola en casa, nunca preparo comida. Me alimento con un té y una manzana". Si hay alguien más en casa, no le importa cocinar. Y si la cosa va de salir fuera, Isabel Allende tiene clara cuál sería su elección. "Para mí el mejor restaurante que hay ahora en San Francisco es The Slanted Door (Ferry Building, 3), en el edificio del Ferry. Hay otros más conocidos, pero este es parejo: lo que pidas, es bueno. Nunca he comido nada malo allí. El único problema es que hay que reservar con mucho tiempo porque siempre se llena".
"Por la zona, hay otros restaurantes que tienen fama internacional, como el French Laundry, en el Napa Valley. Los platos son bastantes complicados y, en cuanto al precio, es bastante caro. En Slanted, en cambio, tienes comida de inspiración vietnamita, asiática y californiana a buen precio. Una mezcla deliciosa con los mejores tés y los mejores vinos. Perfecto para cenar".
Para tomar café, Isabel recomienda el sitio más antiguo, el Café Trieste(601 Vallejo St), en San Francisco. "Es el lugar donde se juntaban todos los poetas, donde han ido todos los escritores. Un espacio increíble, muy hippy, tal vez 'venido a menos', pero maravilloso. Y con el mejor café".

28/05/2009

video

Entrevista
Isabel Allende: la fuerza de las palabras

Diálogo intimista con la más popular de las escritoras latinoamericanas, que lleva 55 millones de ejemplares vendidos y cuyos mejores títulos publicará LA NACION

Isabel Allende, en la plenitud de su carrera. Ahora prepara sus memorias, con historias de su vida que quedaron pendientes

Su diminuta figura es inversamente proporcional a su fortaleza. Isabel Allende conoció el cielo y el infierno. El éxito, la fortuna construida con cada palabra moldeada en papel, sus 17 libros publicados y los 55 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Pero también vivió el abandono de su padre, a los tres años; el exilio tras el golpe militar en Chile, en 1973, y sufrió la peor de las pérdidas: la muerte de su hija (después de una larga enfermedad), a quien dedicó su libro Paula. En esas páginas transitó todos los estados de ánimo y encontró el impulso para crear la Fundación Isabel Allende, que ayuda a mujeres desprotegidas. Sus siguientes libros continuaron vendiéndose de a millones y en el último, La suma de los días, muestra su retrato familiar: con su marido, también escritor -William Gordon-, su hijo Nico, sus hijastros y su perra Olivia.

-¿Por qué la necesidad de escribir sobre su familia?
-Pasaron más de 10 años desde que escribí Paula y todavía me llegan cartas preguntando qué pasó con éste y con el otro; también habían pasado tantas cosas en nuestra pequeña tribu que me pareció digno de contarse, pero no fue idea mía, aunque ya rondaba. El 8 de enero me iba a sentar a escribir otra novela, pero mi agente, Carmen Balcells, me llamó y me dijo que ya era tiempo de escribir otra memoria.

-Paula fue un homenaje a su hija. ¿Fue una suerte de bálsamo que la ayudó a atravesar tanto dolor?
-Me ayudó a ordenar en mi cabeza y en el papel lo que había pasado, a entenderlo, a aceptarlo, a estar ocupada durante el primer año de duelo, que fue fatal. Y después fueron los lectores los que me acompañaron, hasta el día de hoy.

-¿Cómo se logra seguir después de la muerte de un hijo?
-La gente lo hace de diferentes maneras. Es muy doloroso, y creo que la tristeza queda como una semilla dentro de uno, que nunca se va. Pero en esa tierra fértil de nostalgia y tristeza, muchas cosas germinan: creatividad, compasión, camaradería, solidaridad... Creo que uno se hace mucho más fuerte. Hay gente que se destruye, pero a mí me sirvió poder escribirlo y transformarlo en fortaleza y en una fundación que me permite continuar el trabajo de Paula.

-¿El dolor llegó a paralizarla?
-No, porque empecé a escribir inmediatamente. El dolor me paralizó, me aplastó, durante el año que ella estuvo en coma, y unos días después de su muerte. Pero apenas me puse a escribir, empecé a actuar; todo el mundo dice que estaba muy deprimida, pero no lo estaba, porque la gente deprimida no puede hacer nada; yo estaba muy triste, pero cómo no iba a estar triste.

-¿La escritura ocupa el lugar del diván?
-No, a mí me gusta contar historias, pero, ¿por qué elijo ciertas historias? Porque en el fondo estoy explorando algo de mi propio pasado, de mi propia mente. Pero no reemplaza al terapeuta, al que recurrí siempre que he tenido graves crisis familiares.

-Una mujer tan sistemática, que escribe 10 horas por día, ¿cómo hace para estar casada con un hombre que sólo puede concentrarse 12 minutos?
-(Ríe mucho) Es terrible, fíjate que no puede estar sentado a la mesa más de 12 minutos. Y en América latina nosotros hacemos sobremesas larguísimas, pero a Willi esas conversaciones banales lo ponen terriblemente nervioso. Pero nos llevamos bien, en parte porque cada uno tiene su espacio, y a mí no me importa si se va de la mesa y después va a comprar lechuga. Mira: va al mercado, compra lechuga y vuelve, y después vuelve a salir para comprar el pan. ¡Tiene que volver a salir! (ríe). Es impaciente; no puede con su genio. A mí me pone nerviosa que él escriba 12 minutos e interrumpa, y después retome a los tres días. Así trabaja; si tiene que estar sentado como yo, se vuelve loco.

-Alguna vez dijo que su vida estuvo signada por muchos tropiezos...
-Mi padre abandonó a mi madre cuando yo tenía tres años, y la vida nos cambió; mi mamá pasó a ser una madre soltera con tres niños, viviendo de la caridad de su padre, en aquella época. Imagínate: los años 40, un Chile católico y conservador... Mi mamá estaba en el coto de caza de los machos sueltos, y de los casados también. Mi pobre mamá lo pasó bien mal; no tenía plata ni educación. Después se casó con un diplomático y empezamos a viajar; nos quedábamos uno o dos años en cada lugar; siempre había que estar despidiéndose de los amigos, aprendiendo otra lengua. Después volví a Chile, donde me casé y tuve dos niños, pero enseguida vino el golpe militar, luego el exilio, después pasó lo de la Paulita.

-¿Es fatalista? ¿Cree en el destino?
-Creo que uno nace con unos naipes y tú los juegas lo mejor que puedes. Pero no tienen cambio. ¡Claro que hay destino! Cómo puedes decirme tú que una persona que nace en un campo de concentración, miserable, va a tener el mismo destino de alguien que nace en Buenos Aires, con educación y salud.

-Hablando de naipes, usted le presentó a Gordon una tarotista, que le vaticinó que también sería escritor. ¿Cree en la videncia?
-No, tengo un círculo de amigas, autodenominadas "las hermanas del perpetuo desorden", y ellas me regalaron hace años una lectura con esta psíquica. Fue tan extraordinario lo que esta mujer me dijo en un casete que me envió, que mi familia se rio y dijo que había leído mi página web. Así que le pedí a Willi que se dejara hacer la lectura; la psíquica no sabía siquiera que él era mi marido, y fue muy precisa. Lo describió sin conocerlo y le dijo que sus hijos eran sus peores enemigos. De ahí para adelante, acertó un montón. La consulté una o dos veces más, para mi nuera y para mi asistente.

-¿La ausencia paterna la llevó a sentirse una matriarca?
-Me llevó a ser feminista, me hizo consciente de que tenía que valerme por mí misma, defender a mi mamá. Yo quería cambiar el patriarcado; me rebelé contra la autoridad masculina en todas sus formas, desde la Iglesia hasta la Policía.

-Usted es inmigrante, ¿cómo ve que Europa y Estados Unidos tengan leyes tan duras con los inmigrantes?
-He tenido suerte porque pude mantenerme con mis libros, porque me casé con Willi y traje a mi hijo. Mi fundación trabaja con inmigrantes, sobre todo con mujeres y niños. Vivo horrorizada con las cosas que pasan. A una mexicana ilegal, embarazada de nueve meses, la arrestaron y dio a luz encadenada a una cama, y después le quitaron al bebé. Hay leyes y acciones brutales contra los inmigrantes, pero hay 12 millones aquí y otros tantos listos para venir. No se puede parar la inmigración.

-Cambiemos de tema. Usted dijo que siempre estuvo enamorada, ¿en todos los casos era amor o temor a la soledad?
-No, a veces fue pura lujuria (carcajadas).

-Debe de ser por eso que ha tenido sueños eróticos con Antonio Banderas...
-Todavía los tengo (ríe mucho). Hay que tener algún objeto de deseo (no puede parar de reír). Todavía sueño con Banderas...

-¿Es cierto que al tercer sueño su marido la mandó a terapia?
-Es broma. No nos celamos, porque creo que si hubiéramos pasado juntos la juventud, sí habríamos tenido muchas escenas de celos, pero a la edad en que nos conocimos ya estábamos de vuelta de todo. Aunque nos pusimos de acuerdo en ser monógamos y hemos estado tan ocupados que no creo que ninguno de los dos haya hecho nada. No nos quedan energías, pero además nos queremos bastante. Nos gustamos, y creo que el pobre Willi está agotado conmigo, no le deben de quedar muchos ímpetus para salir a cazar blondas.

-¿Es tan apasionada en el amor?
-Soy apasionada en la vida, y todo tiene cierta intensidad; no diría que lo agoto sexualmente ni que ande vestida de bataclana corriéndolo por la casa, pero hay una intensidad en la relación.
-Usted perdió a Paula y su marido, a una hija, ¿es más llevadero el dolor de a dos?
-Para él ha sido peor, porque ha perdido a su hija, tiene un hijo que ha pasado más de 12 años en prisión por drogas, tiene otro que parece un enfermo mental; tiene mucho más karma que yo. Creo que hay un momento en que el dolor de perder un hijo es muy privado y no lo puedes compartir, pero después te ayudan el amor y la compañía. Mi mamá lo definió: cuando murió Paula, el 6 de diciembre de 1992, me recetaron antidepresivos y ella me dijo que no los tomara. "No te van a ayudar ni vacaciones, ni un spa ni un psiquiatra. Es un dolor que tienes que vivir, un túnel oscuro que tienes que caminarlo sola. Camínalo paso a paso, y yo te juro que al otro lado hay luz", me dijo. Y mi manera de caminar ese túnel solitario y oscuro fue escribir el libro. Y del otro lado me estaba esperando Willi.

-Usted leyó un libro sobre un enano pervertido que escribió Gordon y le dijo que lo guardara en un arcón y no lo sacara más. ¿Es muy crítica con la escritura de su marido?
-¡Ese libro era un horror! Lo tomó bien, porque si él me dice algo así a mí, la pelea sería monstruosa. Igual, lo mandó a editores y todo el mundo se lo rechazó. Ahora leo su libro cuando ya tiene un borrador pulido y ahí entro a dar mis comentarios y sugerencias.

-¿Qué le pasa con la obsesión de su marido por los enanos?
-Me da risa; debe de tener un enano en el corazón (ríe mucho). Lo curioso es que no tenemos ninguna experiencia con enanos. El otro día fuimos a un restaurante y había una familia de enanos; Willi se quedó parado con la boca abierta; tuve que darle un empujón para que siguiera.

-Usted logró casarse con Gordon después de haberlo obligado a hacerlo. ¿No tuvo temor de perderlo?
-Claro que lo obligué. Necesitaba la visa. ¿Qué iba a perder? Si hubiera sido tan estúpido para no casarse, él habría perdido. Yo tenía una vida completa y dejé todo para pasar un tiempo con él; si la cosa no funcionaba, me volvía. Si no aceptaba, bueno, era su problema, pero no me podía quedar en este lugar como ilegal. Imagínate: yo aquí como ilegal porque el jovencito no se quería casar. Ahhhh, no, no y no.

-Dejó todo para ir tras el amor; sin embargo, firmaron un acuerdo económico antes de casarse. ¿Fue idea suya?
-No, de él, porque se había casado dos veces y las mujeres le quitaron todo en los divorcios. Estaba aterrado y creo que por eso no quería casarse.

-Hace poco cumplió 66 años. ¿Cómo vive el paso del tiempo?
-Pésimo; no me gusta envejecer; no tiene glamour ni es nada sexy, pero, como es inevitable, hay que tratar de hacerlo con dignidad.
Por Mónica Soraci
Fotos: Lori Barra/Archivo Isabel Allende

26/05/2009

24/05/2009

video

20/05/2009

LA ISABEL MAS ESPIRITUAL



With the Dalai Lama's blessing I no longer need to meditate: I feel spiritual.
Con la bendición del Dalai Lama ya no necesito meditar: me siento espiritual.


The Dalai Lama blessed Grace Damman in April 2009, while Fu Schroeder, Grace's partner, watches visibly moved.
El Dalai Lama bendice a Grace Dammann en abril de 2009, mientras Fu Schroeder, la compañera, de Grace, observa conmovida.



It is impossible not to love Olga Sanchez, she is like Mother Earth.
Es imposible no amar a Olga Sánchez, es como la Madre Tierra




Olga Sanchez is the soul of the Good Shepard Refuge for the Poor and the Migrants in Chiapas. She has dedicated her life to give hope and try to restore the health of the most desperate people.


Olga Sánchez es el alma del Albergue del Buen Pastor para el Pobre y el Migrante en Chiapas. Ha dedicado su vida a dar esperanza y tratar de restaurar la salud de la gente más desesperada.

19/05/2009

"LA ISLA BAJO EL MAR" EL NUEVO LIBRO DE ISABEL ALLENDE

SURGIRA "OTRA PASION CUANDO NO ESCRIBA", ISABEL ALLENDE
SANTIAGO DE CHILE, 15 (ANSA)-

La escritora Isabel Allende afirmó que espera seguir escribiendo "por un tiempo más" y cree que cuando ya no lo haga "surgirá alguna otra pasión". "He aprendido que la vida nos da sorpresas y cuando creemos que vamos en una dirección, sucede un imprevisto y quedamos mirando en otra", declaró a la revista Caras. Sobre su carrera literaria, dijo que espera "seguir por un tiempo más, mientras haya quienes se interesen en mis libros y me alcance la energía. Cuando ya no pueda escribir, supongo que surgirá alguna otra pasión".

Allende indicó que para mantenerse vigente vive "al día y procuro tener la mente y el corazón abierto para no fosilizarme". "El contacto con mis lectores de diversas edades y condiciones a través de mi Fundación me obliga a estar alerta. Y mis nietos me mantienen humilde", reveló.

La autora de "La casa de los espíritus" y otras 20 publicaciones, está actualmente corrigiendo la traducción al inglés de su novela "la isla bajo el mar" la cual lanzará en español en septiembre. (ANSA). MRZ 15/05/2009 22:30

26/04/2009

El Reino del Dragón de Oro, mi favorito de la Trilogía

"El calendario es un invento humano; el tiempo a nivel espiritual no existe"
"¿Cuántas veces te he dicho que no creas todo lo que oyes?. Busca tu propia verdad"
"Todo es relativo nos parecerán muchos si nos atacan y pocos si son amistosos"
"Se desprendian de las distracciones y los valores del mundo, aunque no olvidaban el sufrimiento,que existe en todas partes"
"Su objetivo era perfeccionarse espiritualmente a través del dominio de su propia fuerza y de sus emociones"
"De todas las fragancias la mas dulce es la de la virtud"
"Todos vamos a morir es lo único seguro"
"Soy una persona de acción, una reportera de viajes y aventuras no una burócrata"
"Toda materia orgánica irradia energia o aura, un halo de luz invisible para el ojo humano, salvo en el caso de ciertas personas con poderes psíquicos"
"¿Cómo podré alcanzar la iluminación ante las tentaciones del mundo?"
"El Deseo y el temor son ilusiones,debes practicar el desprendimiento"
"El afecto es como la luz del mediodía y no necesita la presencia del otro para manifestarse.La separación entre los seres tambien es ilusoria, puesto que todo esta unido en el universo"
"Nuestros espiritus siempre estarán juntos comprobó que el mismo no era impermeable a la emoción, porque se había contagiado de la tristeza de su discipulo"
"Esas personas que ves acampando allí abajo son familias que nacen, viven y mueren en la calle. Sus únicas posesiones la ropa que llevan sobre el cuerpo y unos tarros para cocinar,los mas pobres de los pobres"
"Tampoco me gustaría tener mas de lo que necesito" (Mi frase favorita)
"El camino de la salvación era siempre individual y se basabaen la compasión hacia todo lo que existe. La teoría de nada servía sin la práctica"
"La base del Budismo es la compasión hacia todo lo que vive o existe. Cada uno debe buscar la verdad o la iluminación dentro de sí mismo, no en otros o en cosas externas. No interesan los bienes materiales"
"Compartían un idioma de gestos e intenciones"
"Se volvió hacia dentro hacia ese espacio misterioso que todos tenemos cuando cerramos los ojos y expulsamos los pensamientos de la mente"
"Nada en el mundo es permanente , todo cambia se descompone, muere y se renueva en otra forma; por lo tanto aferrarse a las cosas de este mundo es inútil y causa sufrimiento"
"La tormenta arranca del suelo al fornido roble, pero no al junco, porque éste se dobla. No calcules mi fuerza sino mis debilidades"
"...Soltó las amarras que la sujetaban al mundo y se fue suavemente, sin ningún esfuerzo y sin dolor, con la misma gracia con que se elevaba cuando se convertía en águila y sus alas poderosas la sostenían por encima de las nubes y la llevaban cada vez mas arriba, hacia la luna"
"Sabían que el peor enemigo, así como la mayor ayuda, suelen ser los propios pensamientos, enviaron energía positiva"
"Su cuerpo era el templo de su espíritu y debía tratarlo con respeto y cuidado"
"Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos construyen el mundo"
"El respeto por toda forma de vida, fundamento del budismo, era el lema de ambos"
"...Si vuestro karma es que os juntéis, sucederá de todos modos. Si no lo es, nada que hagas cambiará el curso de la vida"
"Enviaban sus oraciones como rayos de energía positiva al espacio infinito y al espíritu que reina en todo lo que existe"
"A los seres humanos nos cuesta mucho modificar nuestra esencia y evolucionar a un estado superior de conciencia"


Los seres humanos estamos acercandonos hacia nuestra propia destrucción la codicia, avaricia,egoísmo,ambición nos esta hundiendo en un enorme abismo de horror y tragedia espiritual somos libres de escoger el camino del bien o del mal.

Escribir....

Escribir libros debe ser como sumergirse en las aguas profundas de la imaginación coger retazos de escenas reales e imaginarias tejerlas con dedicación, esmero, disciplina y emoción, como pintar un hermoso cuadro paisajista utilizando los colores con armonía, como componer una hermosa melodía llena de notas memorables.....

Escribir debe ser como atravezar a pie las montañas o escalar el Everest desnudo sin miedo sin prisa, como vivir en un jardin de ideas donde cada flor nos narra una historia, en un bosque lleno de palabras inimaginables, en donde cada hoja nos cuenta bajito sus melancolias y cada árbol nos inspira para crear leyendas que sepan a añoranzas a amor y a desamor, expresar todo aquello que grita tu alma, llevar por segundos al lector a traves de los pensamientos del escritor, invitado a un mundo imaginario el cual nos aleja por instantes de la cruel realidad que nos rodea.

Escribir debe ser como tomarse un café en pleno iceberg, como tomar un avión hacia ninguna parte, un orgasmo intelectual a plenitud.....

Cada vida es una historia con final impredesible....

EL VIENTO BAJO MIS ALAS...¿Acaso supiste que eres mi heroe?

video

25/04/2009

CARLOS SANTANA,ISABEL ALLENDE Y YO

jueves, diciembre 11, 2008

CARLOS SANTANA, ISABEL ALLENDE Y YO
MIS PREMIOS


Al recibir el reconocimiento, en el escenario, Isabel Allende se seca una lágrima y parece decir: "Nunca pensé que un día iba a estar tan cerca de Fredy Campos..."

Una mañana de principios del 2003, me llamó por teléfono mi amigo Tom Wilson, director de la Agencia Comunitaria de Canal, aquí en San Rafael, California, y me descerrajó la siguiente pregunta:Oye Jesús (Aquí me llaman por mi primer nombre), ¿Aceptarías recibir un reconocimiento junto con Santana e Isabel Allende?Pensando en buen salvadoreño, me dije a mí mismo: “estijueputa quizás está en puntueverga”, y para no faltarle al respeto, sin decir palabra colgué el teléfono.A los segundos, el mismo Tom, ahora riéndose me dice: “No hombre no es mentira, la Agencia les quiere reconocer a Uds. tres por ser hispanos que han dado sus aportes a la cultura en San Rafael”, (la paja no me la trago pero la saboreo), a lo que en un estado casi letárgico le pregunté que cuándo y dónde y luego de sus respuestas le repliqué, “Déjame llamarte de regreso en unos minutos”, al colgar el teléfono le grito a mi mujer:


Mi mujer y yo flanqueamos al súper genio Carlos Santana-¡Alhijueputttta, me están poniendo al nivel de Santana e Isabel Allendeeeee, viejaaaa! Ella, con mucha diplomacia me replica:-Yo pensaba que ya no le ponías a la punto rojo Fredy.- No amor, no es paja, el Tom Wilson me acaba de llamar diciéndome que nos van a dar un reconocimiento en Tiburón en Mayo. Puta, qué verga, no me lo puedo creerrrrr!” Al ratito llamé a Tom y le dije la célebre respuesta salvadoreña: “Por maje no…!Tom, que es un gringo que conoce el carácter hispano como la palma de su mano se puso a reir y me dijo, vente el Jueves y platicamos.Tanto Carlos Santana, el universalmente famoso guitarrista que revolucionó la música rock en los finales de los 60, como Isabel Allende, la mundialmente conocida escritora nivel Premio Nobel y yo, a quien ya a la siguiente cuadra nadie conoce, vivimos en San Rafael, una chulada de ciudad ubicada al norte de la Bahía de San Francisco. Solo que yo vivo en el getto de la ciudad.


Con la célebre escritora chilena, más orgullosos no nos podemos sentir mi mujer y yo.La cosa es que en el marco de una recaudación de fondos para la agencia, se organizó el evento en la ciudad de Tiburón, California. El formato que se le dio fue que los tres íbamos a estar en el escenario y yo les iba a hacer una entrevista, luego se iba a tener una cena, se iba a subastar una guitarra donada y firmada en el acto por Santana, se iban a regalar el último libro de la célebre escritora y el último CD del mítico guitarrista. Finalmente se entregaría el pequeño galardón.La verdad, nunca me quedó muy claro por qué me invitaron a mí, por eso cuando recibí la presea, un corazón de plata, como palabras de agradecimiento dije:La ciudad nos reconoce porque los tres somos perfectos: ella es una perfecta escritora, él es un perfecto guitarrista y yo un perfecto desconocido.Olvidaba decir que gracias a mi presencia (...) en el evento se recaudaron $28,000,00.
Publicado por Alfredo Campos en 12:33 PM

FACES